Las claves
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El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, deslizó anoche que había "muchas señales" que invitaban a pensar que el ayatolá Alí Jamenei había muerto en el marco de la operación Furia Épica, una ofensiva militar coordinada con Estados Unidos que se materializó a primera hora de la mañana del sábado.
El presidente Donald Trump tardó unas horas en confirmarlo a través de una publicación en su plataforma Truth Social: "Jamenei, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto".
Publicación de Truth Social de Trump.
"Esto no es sólo justicia para el pueblo de Irán —añade el mensaje—, sino también para todos los grandes estadounidenses y para todas las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de MATONES sedientos de sangre".
Trump celebró que el ayatolá no hubiera sido "capaz de esquivar nuestros servicios de inteligencia ni nuestros sistemas de rastreo altamente sofisticados y, trabajando estrechamente con Israel, no hubo nada que él, ni los demás dirigentes que han muerto con él, pudieran hacer".
"Esta es la mayor oportunidad que ha tenido jamás el pueblo iraní para recuperar su país", subrayó el mandatario estadounidense, dejando claro, sin embargo, que "los intensos y precisos bombardeos continuarán sin interrupción durante toda la semana, o tanto tiempo como sea necesario para lograr nuestro objetivo".
Otros objetivos de la operación Furia Épica fueron el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Shamjaní, y el principal comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpour, a los que Israel también dio por muertos. "Las personas que toman todas las decisiones, la mayoría ya no están", había anticipado Trump.
"Esta mañana, eliminamos a altos responsables del régimen de los ayatolás, comandantes de los Guardianes de la Revolución, responsables de primer plano del programa nuclear, y seguiremos", presumió, por su parte, Netanyahu. "En los próximos días, bombardearemos miles de objetivos del régimen terrorista".
Las imágenes por satélite captadas en la mañana del sábado por Airbus del complejo de la Casa del Liderazgo, el lugar de trabajo habitual del líder supremo en Teherán, reflejan una destrucción casi total de la zona. Gran parte de los edificios quedaron reducidos a cenizas.
Según el Canal 12, las fuerzas israelíes lanzaron hasta 30 bombas sobre la residencia del líder espiritual del país, que heredó el poder tras la muerte del padre de la Revolución islámica, Ruhollah Jomeini, en junio de 1989. Un ataque similar al que acabó en Beirut con la vida de Hasán Nasrala, el secretario general de Hezbolá, en septiembre de 2024.
Fue otra agencia, ISNA, la que terminó de dar la noticia sobre las 05:00 hora local: "Somos de Dios y a Él regresamos. El líder supremo de la Revolución Islámica de Irán ha alcanzado el martirio".
La televisión iraní Al Alam había informado a media tarde del sábado que Jamenei realizaría una comparecencia "en unos minutos" que nunca llegó a producirse.
Las primeras señales de alarma en el seno de la República Islámica llegaron con las declaraciones del ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, a la cadena NBC, en las que confesó que no podía confirmar con certeza que Jamenei y Pezeshkian siguieran con vida.
En la citada entrevista, el jefe de la diplomacia iraní reconoció, en cambio, que varios comandantes iraníes podrían haber muerto en el ataque, si bien no suponía "un gran problema" para la República Islámica.
El diplomático iraní Esmail Baghaei admitió en otra entrevista con la BBC que tampoco estaba "en condiciones de confirmar" si sus inmediatos superiores habían sobrevivido a la operación Furia Épica. "Puedo decirle que muchos lugares, muchos objetivos, fueron alcanzados en todo el país", concedió el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán.
En el primer día de guerra no perdió la vida ningún soldado estadounidense, según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM). Sí lo hicieron, en cambio, hasta 201 iraníes, de acuerdo con la Media Luna Roja.
La prensa iraní denunció que alrededor de un centenar personas habían sido víctimas de un ataque aéreo que cayó sobre una escuela de niñas en la localidad de Minab, cerca del puerto de Bandar Abás.
La operación Furia Épica —o Rugido del León, según la denominación hebrea— duró hasta bien entrada la madrugada del domingo, y en ella participaron hasta 200 aviones israelíes, que atacaron más de 500 objetivos en 24 de las 31 provincias del país.
Irán dirigió el contraataque contra Israel y contra objetivos de Estados Unidos en el Golfo. La Guardia Revolucionaria lanzó una batería de ataques aéreos que golpearon las capitales de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Baréin, los principales aliados de Washington en la región.
Fuerzas estadounidenses movilizadas para el ataque contra Irán.
En la BBC, Baghaei afirmó que Irán no estaba "atacando a ningún país de la región, no tenemos ningún problema con nuestros vecinos árabes. Lo único que estamos haciendo es llevar a cabo un acto de autodefensa contra esas bases [estadounidenses]".
Pero su respuesta militar soliviantó a los países del Golfo, que habían abogado por resolver la crisis con Washington a través de los canales diplomáticos. Canales diplomáticos que, a fecha del jueves, habían arrojado "avances significativos", según el mediador de Omán.
Cambio de régimen
La CIA considera probable que el sucesor del desaparecido Jamenei salga de las filas del ala más dura de la Guardia Revolucionaria, según adelantó este mismo sábado Reuters. Así se lo hizo saber la propia agencia a Trump en la antesala de la operación, que siguió desde su mansión de Mar-a-Lago.
"Un cambio de régimen requeriría una movilización pública a gran escala sobre el terreno", subraya Hamidreza Azizi, investigador del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín, que considera este escenario "poco probable a menos que la población esté convencida de que Jamenei ha muerto definitivamente y de que el régimen está demasiado debilitado como para reprimir las protestas".