Bruselas

Justo cuando la tensión se había disparado a máximos y la ofensiva final parecía inevitable, Reino Unido y la Unión Europea han pactado una tregua en la guerra de de las vacunas contra la Covid-19. El Gobierno de Boris Johnson y la Comisión de Ursula von der Leyen han hecho público este miércoles un comunicado conjunto en el que anuncian que están trabajando conjuntamente con el fin de "expandir el suministro de vacunas a todos nuestros ciudadanos".

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El anuncio se produce pocas horas después de que el Ejecutivo comunitario aprobara endurecer los controles a la exportación de dosis producidas en territorio comunitario. Una medida cuyo objetivo declarado es garantizar el suministro a los ciudadanos europeos en el actual contexto de escasez general de inyecciones. Pero que en la práctica era un paso definitivo para prohibir todos los envíos desde la UE a Reino Unido.

"Todos nos estamos enfrentando a la misma pandemia y la tercera ola hace que la cooperación entre la UE y Reino Unido sea todavía más importante", reza el comunicado conjunto negociado personalmente por Johnson y Von der Leyen.

"Hemos estado discutiendo qué más podemos hacer para garantizar una relación beneficiosa recíprocamente entre Reino Unido y la UE sobre la Covid-19. Teniendo en cuenta nuestras interdependencias, estamos trabajando en pasos concretos que podemos dar (a corto, medio y largo plazo) para crear una situación en la que todos ganemos y expandir el suministro de vacunas para todos nuestros ciudadanos", prosigue la declaración.

Exportaciones de vacunas de la UE

"Al fin y al cabo, la apertura y la cooperación global entre todos los países será clave para superar finalmente esta pandemia y garantizar una mejor preparación a la hora de afrontar desafíos futuros", concluye el escrito de tregua. Bruselas y Londres todavía no han acordado ninguna medida concreta, pero se comprometen a seguir dialogando.

El Ejecutivo comunitario reprocha al Gobierno de Boris Johnson que bloquee el envío a territorio comunitario el envío de dosis de AstraZeneca, cuando la UE sí ha permitido exportar a Reino Unido 10,9 millones de vacunas fabricadas aquí, sobre todo las de Pfizer-BioNTech. Esta falta de reciprocidad es el principal argumento que esgrimía Bruselas para prohibir todas las exportacines a Londres.

Al final, la sangre no ha llegado al río y el mero anuncio de las nuevas restricciones ha sido suficiente para que Johnson y Von der Leyen firmen la tregua. Una solución dialogada que defendió el pasado lunes la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y por la que también apuestan otros países defensores del libre comercio como Bélgica, Holanda y los nórdicos.

El principal problema, el enemigo común tanto para Bruselas como para Reino Unido, es AstraZeneca. El laboratorio anglosueco apenas entregará a la UE 30 millones de dosis entre enero y marzo (en lugar de los 100 millones prometidos por contrato) y 70 millones en el segundo trimestre (en lugar de 180 millones). Londres también está sufriendo problemas de suministro de AstraZeneca y corría el peligro de perder los envíos de Pfizer si no llegaba a un entendimiento con la UE.