Turquía vive una crisis política y financiera tras varias medidas tomadas a golpe de decreto por el presidente, el conservador islamista Recep Tayyip Erdogan, a pocos días de una cumbre del Consejo Europeo en la que se esperaba una normalización de las relaciones con la UE.

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En el frente financiero, la lira turca sufrió este lunes una fuerte depreciación, que llegó a ser de hasta el 15%, tras la inesperada destitución el sábado del gobernador del Banco Central, Naci Agbal, quien fue reemplazado por un economista cercano al gobernante partido AKP.

En el frente político-jurídico, Turquía enfrenta duras críticas de la Unión Europea (UE) por la solicitud de la Fiscalía de ilegalizar el opositor partido HDP, tercera formación parlamentaria, de orientación izquierdista y prokurda. Una medida que representantes del AKP y de sus aliados del ultranacionalista MHP exigen desde hace tiempo para debilitar a la oposición de cara a unas próximas elecciones generales.

Y a todo esto se añade la polémica decisión de Erdogan de retirar a Turquía del Convenio de Estambul, que ha terminado de dinamitar la situación justo a las puertas del Consejo Europeo.

"Normaliza la homosexualidad"

Según argumentó el Gobierno de Erdogan el pasado domingo, Turquía decidió abandonar el convenio firmado en su capital allá por 2011 cuando Erdogan era primer ministro de Turquía. Aquel acuerdo lo firmaron originalmente 14 países del Consejo de Europa y en la actualidad ha entrado en vigor en 34 de los 47 países que lo conforman.

Es más, Turquía fue, en 2012, el primer país en ratificar dicho acuerdo por el que los países se comprometían a prevenir todo tipo de violencia machista contra las mujeres.

El gobierno turco argumenta este paso en que el acuerdo "ha sido secuestrado para normalizar la homosexualidad", algo incompatible con los valores nacionales. "El Convenio de Estambul, inicialmente concebido para promover los derechos de la mujer, ha sido secuestrado por un grupo de gente que intenta normalizar la homosexualidad, incompatible con los valores sociales y familiares de Turquía" explica la oficina de comunicación del presidente, Recep Tayyip Erdogan.

El abandono del tratado fue publicado en la madrugada del sábado en el Boletín Oficial del Estado y recibido con protestas por asociaciones feministas y la oposición política, que se manifestaron en muchas ciudades del país.

Un sector ultraconservador cercano al Gobierno islamista de Erdogan exigió el pasado verano la baja en el Convenio porque "promociona la homosexualidad", pero se topó con la oposición abierta de importantes sectores del AKP, el partido del presidente.

Todo en 72 horas

"Lo que podría pasar en 72 meses, incluso en una democracia de segunda clase, aquí ha ocurrido en 72 horas", señaló a EFE el politólogo Rasit Kaya. "Todo esto ocurre cuando Turquía estaba tratando de normalizar sus relaciones con la UE y con EEUU, y cuando había prometido reformas en materia de derechos humanos y justicia, así como pasos para mejorar su política exterior", explicó el experto.

Estos cambios se producen solo a pocos días de la cumbre de líderes europeos esta semana, de la que tanto Ankara como Bruselas esperan una posible mejora de sus relaciones bilaterales.

Partido prokurdo

La exigencia de ilegalizar el HDP, partido prokurdo, algo que está ahora en manos del Tribunal Supremo, viene sobre todo de Devlet Bahçeli, el líder del MHP ultraderechista, que considera a esta formación el brazo político de la guerrilla kurda PKK, considerada grupo terrorista también por la UE y Estados Unidos.

Docenas de alcaldes del HDP y varios diputados, incluido el expresidente Selahattin Demirtas, han sido arrestados en los últimos años, a veces por un simple tuit, como en el caso de Ömer Faruk Gergerlioglu, condenado a dos años de prisión y despojado de su acta parlamentaria la semana pasada.

Los analistas coinciden en que Erdogan ha cedido a las presiones de Bahçeli para mantener el apoyo nacionalista en el caso de unas eventuales elecciones anticipadas. "Estos sucesos no pueden ser una coincidencia. Creo que el Gobierno está tratando de consolidar las bases nacionalistas e islamistas para mantenerlas fieles hasta las elecciones", señala a EFE el analista Ismail Küçükkaya.

Banco Central

Con todo, si la mano dura contra kurdos, izquierdistas y feministas puede consolidar las bases de Erdogan, el cambio del gobernador del Banco Central está socavando la imagen del AKP como buen gestor porque vuelve a debilitar la lira tras apenas unos meses de estabilidad.

Los analistas locales consideran un repunte de la inflación como inevitable, ya que el nuevo gobernador, Sahap Kavcioglu, apoya la teoría de Erdogan de que altos tipos de interés causan subidas de precios, cuando la ortodoxia económica considera justo lo contrario.

"¿Funcionará la estrategia?" se pregunta Küçükkaya. "Me da la sensación de que hay cierto pánico detrás del alboroto y que los dirigentes pueden perder el control", advirtió.