Para cientos de jóvenes kenianas procedentes de familias desestructuradas y pobres, acabar en un centro de reclusión como el de Dagoreti o Kirigiti suponía estar en un "espacio seguro" durante unos años pero se convertía en un abismo a la hora de salir. Como personas "en conflicto con la ley" son estigmatizadas a su salida y en la mayoría de las ocasiones no tienen opciones de reintegración, lo que hace que el 98% de estas chicas terminen en redes de trata y sin ningún futuro por delante. No obstante, esto podrá cambiar gracias al proyecto que están llevando a cabo la UNODC, la ONG española Tribune for Human Rights, los gobiernos de Kenia, España y Canadá, y cuatro diseñadores de moda líderes en el país.

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El objetivo de esta iniciativa es "humanizar" y "reintegrar" a las privadas de libertad que, como explica Amado Philip de Andrés, representante regional en África Oriental de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito -UNODC por sus siglas en inglés-, "son víctimas de un sistema anticuado". "Estas chicas -cuyas edades van desde los 13 hasta los 17 años- no son criminales, han sido víctimas de una disfuncionalidad familiar, falta de empleo, de oportunidades, de guía escolar, nunca han ido al colegio... En el 92% de los casos ese ha sido el problema", afirma De Andrés en conversación con EL ESPAÑOL.

Las jóvenes que acaban en este tipo de centros han cometido delitos como llevar cuatro gramos de cannabis encima o robar algo en un supermercado, en la mayoría de los casos, por necesidad. Por este tipo de delitos en España a los menores se les multa o se llama a sus padres, pero no se les lleva a la cárcel.

Amado Philip de Andrés, representante regional de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en África Oriental, durante su entrevista con El ESPAÑOL. Beatriz Donlo

Sin embargo ellas son recluidas y, aunque como destaca la abogada y presidenta de Thribune, Cruz Sánchez de Lara, en muchas ocasiones están bien en los centros porque les aporta cierta seguridad "con riesgos conocidos", la falta de oportunidades cuando salen les puede abocar a la delincuencia, a formar parte de redes de narcotráfico, de trata, o incluso a convertirse en agresoras. "Cuando te revictimizo una y otra vez y te hago creer que eres una cosa, que no vales para nada, al final te lo crees y cuando sales muchas veces te conviertes no en víctima, sino en parte de la red de la trata y revictimizas a otras, te conviertes en agresora", explica De Andrés.

Por ese motivo, el gobierno de Kenia apuesta por construir, junto a Naciones Unidas y con la colaboración y la visibilización que aporta Thribune, un centro en el que estas chicas se puedan alojar cuando salgan de Kigiriti y Dagoreti. Allí se les dará una educación, una vocación profesional y con ello, un futuro.

"Che-Che": la marca penitenciaria

Enmarcado dentro de los Objetivos 2030 de la ONU, se está comenzando a enseñar a estas jóvenes a diseñar y confeccionar ropa. De esta manera, se espera poder crear una "marca penitenciaria" cuyos ingresos se destinen a financiar la generación de empleo dentro del proyecto, equipamiento, exportación de producto... De Andrés ya trabajó en Panamá en la creación de una marca similar llamada "IntegrArte" y asegura que los resultados fueron muy positivos ya que, además de dar un trabajo a las privadas de libertad, también se les "devuelve la dignidad y vuelven a sentirse útiles".

En la expansión y promoción de la marca, que se llamará “Che-Che” -“Chispa” en suajili-, es donde Thribune tiene un papel crucial y donde más se puede aportar desde España. La idea es que tiendas consagradas en nuestro país cedan espacios en sus establecimientos para vender los productos. En el caso de IntegrArte se hizo en los almacenes de Madison Store y Steven's, así como en distintas cadenas radicadas en Miami y Chicago. La marca, creada en 2016, genera más de 20 millones de dólares al año que se destinan a un fondo fiduciario con el que se refinancia la reintegración de las mujeres.

Máquina Singer con la que las niñas aprenden a coser. Thribune

Desde la UNODC estiman que los ingresos de Che-Che podrían llegar a los 28 millones de dólares al año y terminar exportanto también a Francia e Italia. Aunque para esto todavía queda un mínimo de dos años. Por el momento, las diferentes organizaciones implicadas están trabajando en la construcción del centro donde las jóvenes aprenderán y confeccionarán sus diseños, que se espera que esté listo a finales de 2020. Para lograrlo, el gobierno keniata ha cedido el terreno y dado los permisos necesarios y Thribune ha aportado la financiación gracias a las donaciones y a distintos eventos como el concierto solidario que se celebró en Madrid a principios de marzo y en el que actuaron cantantes como Chenoa o Soraya.

En la capital española se presentaron también algunas de las prendas hechas por las chicas en un acto al que acudieron personalidades de España que se han convertido en 'madrinas' del proyecto como la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; la expresidenta del Parlamento, Ana Pastor; la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís; o la directora del periódico 20 Minutos, Encarna Samitier, entre otras muchas mujeres.

El evento también asistieron los cuatro importantes diseñadores keniatas que forman parte de esta iniciativa. Estos son: Henry Wanjala (Henry Wanjala Clothing), Larry Luchera (Luchi Designs), Naomi Ng'ang'a (Stylebyneomi ) y Judith Owino Akinyi (La mujer nativa).

Liderazgo del Gobierno keniata

La implicación por parte de destacadas personalidades de Kenia está siendo decisiva para su éxito. Por ejemplo participan modelos de Miss Universo Kenia que, como asevera De Andrés, "en otros países no querrían que se las vinculase a una marca penitenciaria", pero que son muy necesarias para dar visibilidad y no mostrar a las menores -y así evitar su estigmatización y revictimización-.

También la clase política del país está muy comprometida, desde el presidente, Uhuru Kenyatta; a la primera dama, Margaret Kenyatta; el ministro de Trabajo y Protección Social, Simon Chelugui; o la magistrada Martha Koome, de la Corte de Apelaciones de Kenia y una de las primeras juezas de toda África en especializarse en derechos de las mujeres.

En este sentido, De Andrés insiste en el liderazgo del Gobierno de Kenia que tiene como una de sus prioridades cambiar el Sistema Penitenciario y adaptarlo a los estándares internacionales, en especial el primer ministro y ministro de Interior, Fred Matiang'I.

"Yo diría que el 99,9% del liderazgo es de Kenia. Ellos son quienes nos han empujado y quienes dicen que tiene que ser limpio, tienen un Gobierno que está luchando frontalmente contra la corrupción y se ve que ese país está creciendo. Son quienes lo van a hacer sostenible. Yo en unos años me voy a ir y mi equipo va a cambiar, pero ellos se van a quedar y son los que tienen que liderar. Están super implicados", concluye.