Bruselas

La lucha contra el cambio climático, los siguientes pasos del 'brexit' y el presupuesto plurianual para 2021-2027 son los principales platos en el menú de la tradicional cumbre de diciembre de la UE que empieza este jueves en Bruselas. Una agenda en apariencia cargada, aunque en realidad se esperan pocas decisiones concretas. Pese a ser la última del año, lo cierto es que se trata de una reunión de estrenos: por fin se ha completado la renovación de los dirigentes comunitarios y se inaugura oficialmente una nueva etapa institucional.

El liberal belga Charles Michel ejercerá por primera vez de maestro de ceremonias en su calidad de nuevo presidente del Consejo Europeo en sustitución de Donald Tusk. Aunque estuvo en la anterior cumbre de octubre en calidad de invitada, Ursula von der Leyen participa ya como presidenta de la Comisión plenipotenciaria. También se estrena Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo y Josep Borrell como jefe de la diplomacia de la UE: participará en los debates programados sobre Ucrania, Turquía y África. 

Aunque se habla mucho de él en pasillos y reuniones plenarias, el gran ausente de la cumbre de Bruselas es el primer ministro británico, Boris Johnson. Se excusa por la celebración este jueves de las elecciones anticipadas en Reino Unido y por la resaca electoral del día siguiente. Ha delegado su voto en Charles Michel.

El objetivo de cero emisiones en 2050, en el aire

En plena recta final de la COP25 de Madrid, el Pacto Verde Europeo que acaba de presentar Von der Leyen para mantener el liderazgo mundial en la lucha contra el cambio climático se enfrenta a su primera prueba de fuego. Los jefes de Estado y de Gobierno debatirán y decidirán si aprueban el objetivo de convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en 2050. Un resultado positivo convertiría esta meta en irreversible: una señal inequívoca a inversores, empresas y ciudadanos de que la UE va en serio en su reconversión verde. Un escenario de bloqueo supondría un fiasco que pondría en duda la capacidad de la UE de pasar de las buenas palabras a la acción.

Ursula von der Leyen, durante la presentación este miércoles del Pacto Verde Europeo François Lenoir/Reuters

Sin embargo, todavía hay tres países que se resisten a dar su aval. Se trata de Polonia, Hungría y República Checa, cuyas economías todavía son muy dependientes de los combustibles fósiles y que temen la destrucción de su industria y una fuerte pérdida de empleo. Para aplacar sus dudas, Von der Leyen ha propuesto un fondo de transición cuyo objetivo es movilizar hasta 100.000 millones de euros en siete años. Pero todavía no se sabe de dónde saldrá el dinero porque el presupuesto plurianual de la UE sigue en el limbo. Los tres países mantienen la presión con el fin de obtener más garantías de que tendrán suficientes ayudas europeas. ¿Habrá acuerdo al final o se romperá la cuerda?

Diferencias irreconciliables sobre el presupuesto plurianual

Esta cumbre de diciembre era el plazo máximo que se habían dado los propios líderes europeos para pactar el presupuesto plurianual de la UE entre 2021-2027. Cualquier retraso aumenta el riesgo de que se interrumpa la financiación comunitaria para agricultores, comunidades autónomas o científicos. Al final, el intento ha fracasado. No habrá acuerdo este jueves debido a las diferencias irreconciliables entre los países ricos contribuyentes a las arcas europeas (Alemania, Holanda, Dinamarca, Austria y Suecia) y los principales beneficiarios por su menor nivel de renta (Polonia y los países del Este, pero también España, Portugal y Grecia). Sólo se espera que Charles Michel fije la fecha para una nueva cumbre, probablemente en febrero de 2020.

Las tensiones desbocadas que provocan siempre las negociaciones sobre dinero en Bruselas se han visto esta vez agravadas por el brexit, que deja un agujero de hasta 14.000 millones anuales en la UE. La presidencia finlandesa ha propuesto un presupuesto a largo plazo de 1,087 billones de euros para 2021-2027, cifra que equivale al 1,07% del producto interior bruto comunitario. Se trata de un tijeretazo de 47.000 millones de euros respecto a la propuesta original de la Comisión (que equivalía al 1,11% del PIB). El plan no ha gustado a ningún bando y probablemente acabe en la papelera.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta el debate en una posición relativamente cómoda. Las cifras originales del Ejecutivo comunitario, elaboradas por Nadia Calviño cuando era directora general de Presupuestos, permitirían que España siga siendo beneficiaria neta de las ayudas europeas los próximos siete años. Las autoridades españolas se concentran ahora en frenar cualquier recorte adicional y tratar de mejorar las ayudas agrícolas.

¿Qué pasa con el brexit?

El debate sobre el brexit se ha programado para el viernes por la mañana, cuando ya se conozcan los resultados de las elecciones en Reino Unido. Aunque no lo digan en público, los líderes europeos van con el candidato de los tories, Boris Johnson. Pese al escepticismo generalizado, lograron firmar con él un nuevo acuerdo de divorcio el pasado 17 de octubre. Su victoria garantizaría que el Parlamento británico lo ratifique en las próximas semanas y que Londres diga definitivamente adiós a la UE el 31 de enero de 2020.

Boris Johnson será el gran ausente de la cumbre de la UE Ben Stansall/Reuters

"La opinión mayoritaria en la UE es que el brexit debe tener lugar. Es bueno empezar una nueva etapa en la que debemos buscar una relación lo mejor posible con Reino Unido. Prolongar la situación actual es indeseable. Hemos perdido tres años, demasiado tiempo, en una operación de destrucción y desmantelamiento y debemos pasar a otra etapa", explica un diplomático europeo. El escenario "kafkiano" de  pesadilla para la UE sería un Parlamento sin mayoría clara incapaz de tomar cualquier decisión sobre el brexit.

El mensaje que quieren lanzar los jefes de Estado y de Gobierno a Reino Unido es que la UE está preparada para acelerar las negociaciones de un acuerdo comercial con Londres desde el momento en que el brexit se materialice. El tiempo apremia, ya que la fase de transición, en la que nada cambia en las relaciones entre Bruselas y Londres salvo la ausencia de representación británica en las instituciones, concluirá en diciembre de 2020.

Otro año perdido en la reforma del euro

El ex presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, solía decir que hay que aprovechar los momentos en los que hace buen tiempo para reparar las goteras en el edificio. Un consejo que no han sido capaz de seguir el Eurogrupo a la hora de corregir los defectos estructurales del euro. En el último año apenas ha logrado pactar un presupuesto minimalista e insuficiente para la eurozona. El veto de Italia y Alemania ha impedido completar la reforma del fondo de rescate de la UE (MEDE) o iniciar las discusiones políticas sobre un sistema europeo de garantía de depósitos bancarios.

El resultado es que la eurozona sigue siendo muy vulnerable en un momento en que los nubarrones se acumulan en el horizonte. Los jefes de Estado y de Gobierno tomarán nota de esta parálisis durante la eurocumbre programa para el viernes por la mañana. El nuevo presidente del Consejo Europeo quiere aprovechar el cambio institucional para lanzar un "debate estratégico" sobre el futuro de la unión económica y monetaria.

Noticias relacionadas