Tiananmen durante las protestas de 1989.

Tiananmen durante las protestas de 1989.

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Los otros 'Tiananmen' contra el régimen chino: 30 años de una protesta nacional

Aunque la masacre de Tiananmen fue la más visible, mas de 300 ciudades en toda China se lanzaron a la calle para protestar contra el régimen.

En la primavera de 1989, Zhou Guocong acababa de terminar el instituto y trabajaba en una fábrica para ayudar a su familia, granjeros que vivían en las afueras de la ciudad china de Chengdu. Con 17 años, era el menor de los cuatro hermanos. El 6 de junio, Zhou salió y le dijo a su madre que iba "a jugar", pero nunca volvió, según cuenta The Guardian.

Su madre, Tang Deying (83), ha estado buscando una compensación por la muerte de su hijo, uno de las docenas de personas que fueron asesinadas en Chengdu por la policía, cuando intentaban acallar protestas estudiantiles, solo dos días después de que ocurriera lo mismo en la masacre de Tiananmen.

Entre abril y junio de 1989, la ciudad de Chengdu fue tomada por las protestas estudiantiles en solidaridad con sus compañeros de la Plaza de Tiananmen en Beijing. En las primeras horas del 4 de junio, aquellos estudiantes fueron disparados o aplastados por tanques mientras los militares desalojaban la plaza.

En Chengdu, los estudiantes y los demás protestantes salieron a la calle, pidiendo "sangre por sangre". Siguiendo el ejemplo de Tiananmen, las fuerzas de seguridad fueron desplegadas.

En medio del caos, Tang fue a buscar a su hijo, hablando con sus compañeros de clase y sus familiares. Después de varios días, su familia se enteró de que Zhou había sido detenido por la policía. Después de dos mese, recibieron la confirmación de que había muerto. La hermana de Zhou, Guoyun, que tenía 20 años por aquel entonces, recuerda a sus padres llorando en la habitación de al lado. "No dormimos esa noche", cuenta al Observer

La policía nunca explicó cómo Zhou murió en custodia de los agentes. Después de 11 años de viajes a la policía y a los juzgados, las autoridades le dieron a Tang una fotografía de su hijo, en la que aparecía con la cara amoratada y la nariz cubierta de sangre.

Tang recalca que su hijo, a quien la policía acusó de ser un "contrarevolucionario", no tenía nada que ver con las protestas. Él nunca expresó interés en esos asuntos sobre los que los estudiantes protestaban, como la corrupción, las reformas o las libertades.

"Él solo quería ver a los manifestantes", dijo Tang, quien ha pasado años bajo vigilancia, según cuenta The Guardian. "Mi hijo murió con 17 años, e incluso si cometió un error, no merecía morir".

Un evento nacional

Este martes se cumplen 30 años de la masacre de Tiananmen, matando a cientos -o miles-, nunca se ha ofrecido una cifra oficial, de protestantes indefensos, y a todos a los que se llevaron por delante que no tenían nada que ver con las protestas.

China ha intentado borrar este suceso de la memoria colectiva: no lo incluye en los libros de historia, censura toda la información de Internet, encarcela a todos aquiellos que tuvieron algo que ver y detiene a quien intenta que se recuerde.

"Fue por todo el país, no solo una gran protesta. Eso es lo que hizo que el gobierno se asustase y por eso necesitaron mostrar su fuerza", dice el sociólogo Jonathan Unger a The Guardian.

Se registraron protestas en 341 ciudades entre abril y junio de 1989, según los Papeles de Tiananmen, una colección de documentos gubernamentales filtrados. Entre el 5 y el 8 de junio, según se esparcían las noticias de la violencia en Beijing, el gobierno recibió informes de protestas en 181 ciudades, incluyendo capitales de provincia, grandes ciudades y centros económicos. Para el 9 de junio, la mayoría se habían disuelto o la policía las había sofocado.

Lo que queda hoy en día es una historia incompleta de estas protestas. Se han juntado varias piezas para intentar entender lo que ocurrió en esos tres meses, a falta de información oficial.

El papel de los estudiantes

"Fue un evento nacional, pero sabemos muy poco", dice Zhou Fengsuo un líder estudiantil de Beijing, que fue luego encarcelado con otros activistas. "De muchas de las protestas nos enteramos años después".

"La ciudad revivió. Los colegios revivieron. La gente por fin podía expresarse", dice Andrea Worden, profesora en activo cuando todo ocurrió. "Cuando los estudiantes tomaron las calles, otras ciudades también lo hicieron", explica Shao Jiang, uno de los líderes estudiantiles en Beijing.

Los estudiantes viajaban entre las ciudades, entre varios campus de las universidades para contarse lo que estaba ocurriendo. En Lanzhou, los estudiantes tenían una línea directa con los manifestantes en Tiananmen. Para el 4 de junio, las comunicaciones se cortaron mientras los tanques avanzaban por la plaza. 

"Todos los estudiantes salieron a la calle. Por la mañana, todo Lanzhou estaba controlado por los estudiantes", dice un organizador de las protestas a The Guardian, que no ha querido revelar su identidad. Pero el 8 de junio, muchas estaban disueltas. Lanzhou fue una de las últimas en apagarse.

"Todo el mundo decidió marcharse y acabar, no había más esperanza. Todos los estudiantes se fueron a casa".