El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha creado nuevas medidas para salvar al país de las múltiples crisis que afronta, pero estas parecen solo empeorar la situación. Maduro le quitó cinco ceros a su moneda, pero la circulación de los nuevos billetes no va a la par de la inflación del país; los supermercados están vacíos; y a pesar de que asegura que el país petrolero ofrece "muchas oportunidades", miles de personas han emigrado a países vecinos, dando lugar al "éxodo más grande de la historia en el hemisferio occidental", según Luis Almagro, el secretario general de la Organización de Estados Americanos.

"En Venezuela pasan tantas cosas que a los periodistas no nos da tiempo de recogerlas todas", afirmó Carleth Morales, que recordó en la conferencia "Venezuela se muere" de la organización Citizen Go a las 158 personas que murieron por la violencia en las manifestaciones entre abril y julio del año pasado, como Rubén Darío González, un estudiante de 16 años que recibió "un disparo directo al corazón" proveniente del arma de un guardia bolivariano; y Xiomara Scott, una enfermera de 60 años, que murió el 10 de julio mientras salía de votar en el plebiscito nacional y fue sorprendida por una bala cuando "unos colectivos disparaban a mansalva" a la salida del centro. Según Morales, ella "quería manifestar su amor a Venezuela y lo hizo dos veces: con su voto y con su vida".

A pesar de que unos 2,3 millones de venezolanos (7% de la población) han emigrado desde el 2015 según Naciones Unidas, Maduro ha reiterado que en el país se vive bien y ha invitado a sus ciudadanos a que "dejen de lavar retretes y regresen el país", pero esto no parece que ocurrirá porque en Venezuela hay "una guerra civil", de acuerdo con la activista, Patricia Carrera, que en una conferencia insistió en que "la territorialidad no puede estar por encima de la humanidad", y que "apelar a la soberanía es indigno cuando se están violando los derechos humanos".  Por esto, la activista le ha pedido ayuda a la comunidad internacional para crear canales humanitarios, y ha dicho que "el derecho a la no intervención no puede estar por encima del respeto a los derechos humanos, porque los seres humanos somos los que hacemos el Estado". 

La iperinflación en imágenes. Reuters

El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, denunció el pasado miércoles que las imágenes de venezolanos cruzando a pie las fronteras hacia países vecinos  son parte de una campaña "tipo Hollywood" contra el Nicolás Maduro. A pesar de los constantes ataques de los chavistas, los países de MERCOSUR han afirmado que cumplirán con los convenios a los que están sujetos y le permitirán la entrada al país a los venezolanos a pesar de que en los últimos días algunos amenazaron con cerrar sus fronteras.

La vida de los que escapan del país tampoco es fácil. En la travesía se arriesgan a situaciones como el ataque xenófobo que ocurrió hace una semana en un campamento en la frontera con Brasil cuando un grupo de lugareños destruyó y prendió fuego a las tiendas de campañas de unos inmigrantes dejando más de 11 heridos. Además, mayor parte de las personas que emigran tienen que dejar todo atrás y comenzar de cero en su nuevo país. El presidente, Michell Temer, envió el pasado jueves a 3.200 soldados para velar por la seguridad de la frontera.  

Las constantes muestras de violencia en las calles han sumido en el duelo a muchos venezolanos. “Mi hermano llegó sin vida a un hospital”, contó Carlos Moreno en una rueda de prensa. Muchos jóvenes han sido víctimas de la represión policial que despliega el gobierno en las manifestaciones, y el dolor del pueblo es “mortal”. La muerte del hermano de Moreno “llegó en forma de un todo terreno, que  le pasó por encima”. La construcción de barricadas en la calle no pudo evitar el incidente. A pesar de que seis vehículos dieron marcha atrás al ver el corte de la vía, uno pisó el acelerador a fondo y mató al joven. En el volante del auto estaba el chavista Omar Barrios, de 22 años, pero como tiene conexiones con el gobernador de Valencia, logró que el juzgado datara la muerte de la víctima en el 2009 y se desestimara el caso. Moreno apeló la sentencia y logró que las autoridades declaren culpable a Barrios, pero no confía en que permanezca preso mucho tiempo.

Los privados de libertad no se escapan de la precariedad que enfrentan los venezolanos. Araminta Gonzales fue torturada en una cárcel por el régimen y contó su testimonio en la conferencia de Citizen Go en Madrid. “En mi caso me detuvieron mientras participaba de las protestas. En la prisión estaba nerviosa todo el tiempo porque todas las noches “piensas que te van a tumbar la puerta para una segunda ronda de torturas”. Cuando la liberaron la presión siguió: no podía hablar de política, de lo que había pasado allí, ni usar redes sociales.

Algunos de los indicadores que señala la activista Carrera para demostrar la gravedad de la situación son que los niveles de desnutrición superan el 73% en niños menores de cinco años; que en solo un mes se dieron 17.000 casos de malaria en el estado Bolívar; que el año pasado hubo 2.6616 muertes producto de la violencia; y que la economía está tan mal que parece que “en Venezuela la vida vale menos que un par de zapatillas”. La Organización de los Estados Americanos se reunirá la próxima semana para tratar de encontrarle una solución al conflicto, y le ha pedido a todos los países actuar con solidaridad.