Explosiones, tropas desplegadas, fuego de artillería y un punto de mira que avanza destruyendo objetivos militares estadounidenses hasta alcanzar Washington. En el último fotograma arde la Casa Blanca bajo un intenso naranja. Así imagina Corea del Norte que será su ofensiva sobre Estados Unidos. 

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En un vídeo propagandístico el régimen de Kin Jon-Un ha cumplido su sueño de atacar y aniquilar a la primera potencia del mundo, añadiendo más tensión al intercambio de gestos que se dedican ambos países desde hace algunos meses

El viernes Corea del Norte realizó una nueva prueba balística. Desde Corea del Sur y Estados Unidos se aseguró que, como la última, fue fallida. En un tuit Trump calificó el suceso, que ocurrió a primera hora de la mañana, de "falta de respeto" a China. 

Kin Jong-Un no ha detenido sus ensayos militares a pesar de la oposición de Trump a esta actividad, cuya administración no descartaba un ataque preventivo al país asiático. El líder americano llegó a desplegar un portaaviones en aguas norcoreanas para tratar de detener esas pruebas. Después, el régimen juché mostró músculo en un desfile por las calles de Pyonyang.