Estados Unidos aseguró que está "preparado para defenderse" ante la "creciente amenaza" de Corea del Norte, y prometió aumentar su presión para que Pyongyang "desmantele sus programas" nuclear y balístico, una tarea en la que espera contar con la ayuda de sus aliados en la ONU.





Ese fue el mensaje que salió de una reunión en la Casa Blanca en la que miembros destacados del equipo de seguridad nacional del presidente Donald Trump informaron a los 100 miembros del Senado sobre los resultados de una revisión de la política de EEUU hacia Corea del Norte encargada por el mandatario.





"El presidente (Trump) busca presionar a Corea del Norte para que desmantele sus programas nuclear, de misiles balísticos y de proliferación mediante un recrudecimiento de las sanciones económicas y la adopción de medidas diplomáticas junto a nuestros aliados y socios regionales", indica un comunicado oficial.





La nota está firmada por los secretarios de Estado, Rex Tillerson, y de Defensa, James Mattis, y el director de Inteligencia Nacional, Dan Coats, que encabezaron la reunión junto al jefe del Estado Mayor conjunto, Joseph Dunford.





"Estados Unidos busca estabilidad y una desnuclearización pacífica de la península coreana. Seguimos abiertos a mantener negociaciones con ese fin. Sin embargo, estamos preparados para defendernos a nosotros mismos y a nuestros aliados", afirmaron los altos cargos del gabinete de Trump, al denunciar la "creciente amenaza" norcoreana.





Trump y el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, asistieron al comienzo de la reunión en la Casa Blanca, que fue atípica por el hecho de que el centenar de senadores se tuvo que trasladar en autobuses hasta allí desde el Capitolio.

"Grave amenaza"





La sesión tenía como objetivo transmitir a los miembros de la Cámara Alta la "gravedad de la amenaza" proveniente de Pyongyang, según explicó a periodistas un alto funcionario estadounidense.





La cita, celebrada poco antes de otra sesión informativa similar en el Capitolio con los 435 miembros de la Cámara Baja, pretendía también informar a los legisladores de los resultados de la revisión ordenada por Trump sobre la política hacia Corea del Norte.





Pero varios senadores abandonaron la cita con la sensación de no haber recibido información nueva ni detalles sobre cuáles son los posibles cambios en la política estadounidense hacia el régimen de Kim Jong-un.





"No he escuchado nada nuevo en esta sesión de lo que no estuviera ya al tanto a través de los periódicos", dijo el senador demócrata Chris Van Hollen a la cadena de televisión CNN.





Un senador republicano, que habló bajo condición de anonimato con el diario The Washington Post, afirmó que varios de sus colegas preguntaron a la Casa Blanca cuál era ahora su política hacia Corea del Norte y recibieron "muy, muy pocos detalles" al respecto.





"Mi conclusión es que quizá querían prepararnos a todos para el hecho de que esto (la tensión con Corea del Norte) puede escalar rápidamente", opinó ese senador.



La sesión se celebró dos días después de que Trump instara al Consejo de Seguridad de la ONU a imponer "sanciones adicionales y más fuertes" a los programas nuclear y balístico de Corea del Norte.



Este viernes, Tillerson encabezará precisamente una reunión ministerial en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte para instar a todos los países a que implementen estrictamente las sanciones existentes contra el Gobierno de Kim y estudien otras formas de aumentar su presión.





No se espera que Estados Unidos acuda a la reunión con un borrador de resolución, pero sí presionará para lograr un mayor "aislamiento diplomático" de Corea del Norte, posiblemente mediante el cierre de las embajadas que algunos países aún tienen en Pyongyang, según dijo hoy a periodistas un portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner.

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