París

Las alianzas y (la ausencia de ellas) entre derecha e izquierda tras la primera vuelta de las elecciones regionales han marcado el futuro del Frente Nacional en varios de los territorios en los que la formación de Le Pen llegó en cabeza. El partido de extrema derecha mantiene su posición de fuerza en Nord-Pas-de-Calais-Picardie y Provence-Alpes-Côte d'Azur, donde la formación logró más de 40% en la primera vuelta. Los pactos entre las listas de izquierdas, así como la retirada de las mismas en algunos de los territorios donde el Partido Socialista llegó en tercera posición podrían ser factores definitivos para arrebatar el poder a Le Pen en las otras cuatro regiones en las que se impuso en las urnas el pasado fin de semana.

LA AUSENCIA DE ALIANZAS BENEFICIA A LE PEN

Jean Pierre Masseret, candidato en la región Alsace-Champagne-Ardenne-Lorraine, en el noreste del país, ha sido el único representante socialista que ha desoído la línea general del partido, que dictaba una retirada de la lista en las tres regiones en las que el Frente Nacional tenía serias posibilidades de llegar al poder. Esta medida fue tomada por la dirección nacional con la intención de favorecer el voto al segundo partido de estos territorios, esto es, Los Republicanos.

Desobedeciendo esta estrategia, Masseret (que tan sólo reunió el 16% de los votos en la primera vuelta), favorece el posible triunfo final de Florian Philippot, candidato del Frente Nacional allí, que logró ser votado por más del 36% de la población. En caso de haberse retirado, Masseret hubiese facilitado la derrota del Frente Nacional en esta región, donde Los Republicanos lograron 25,93% de las papeletas. Este movimiento hace que Alsace-Champagne-Ardenne-Lorraine sea una de las regiones en las que se podría esperar un resultado similar al de la primera vuelta: la victoria de la formación de Le Pen.

No hay que olvidar que el partido que llegue, con o sin mayoría, en primer lugar en este segundo escrutinio, recibirá una prima suplementaria del 25% de los asientos del consejo regional. El resto de los mismos, se repartirá proporcionalmente entre todos los partidos, una medida puesta en marcha para evitar la ingobernabilidad en regiones en las que varias listas logran un porcentaje similar de votos. 

Ante la actitud de Masseret, el partido de Hollande ha decidido esta semana retirarle la investidura, lo cual no impide al candidato disidente presentarse este domingo a la segunda vuelta, aunque no podrá reclamarse miembro del Partido Socialista.

Este mismo dilema se plantea en la región sudeste de Languedoc-Roussillon-Midi-Pyrénées, donde siguiendo las consignas de Nicolas Sarkozy, el candidato de Los Republicanos, Dominique Reynié, ha decidido mantener su lista (que en la primera vuelta logró 18% de los votos) y evitar fusiones “contra natura” con los socialistas. Esta ausencia de pactos favorece al Frente Nacional, que llegó victorioso con 31,83%.

El duelo final se decidirá entre el candidato de extrema derecha y la lista de izquierdas que fusiona al Partido Socialista (24,4% en la primera vuelta) con la unión entre Les Verts y Front de Gauche (10,26%) y un candidato socialista que con una lista propia reunió el 5% de los votos. A pesar de que esta fusión roza el 40% de los sufragios, no hay que pasar por alto que un porcentaje de los votantes de Los Republicanos se movilizará probablemente a favor del Frente Nacional en detrimento de los socialistas al ver que la batalla se anuncia en la segunda vuelta entre estas dos formaciones.

EL “SACRIFICIO” SOCIALISTA

Antes de la primera vuelta, se consideraba al Partido Socialista capaz de hacerse con tres regiones: Languedoc, Aquitaine y Bretaña. En cambio, los porcentajes históricos del Frente Nacional en detrimento de Los Republicanos también podrían facilitarle el terreno a la izquierda en la segunda vuelta en al menos dos regiones suplementarias en las que, sin embargo, llegó en tercera posición el pasado domingo. Por ejemplo, en Normandía, donde derecha y extrema derecha quedaron prácticamente igualadas con alrededor de 27% de los votos. Con el apoyo de Les Verts y el Front de Gauche, el Partido Socialista podría reunir 36% de las papeletas en la segunda vuelta.

Algo parecido sucede en la región de Centre-Val de Loire, donde el apoyo de las izquierdas minoritarias posicionaría al Partido Socialista en primera posición y desbancaría al candidato de extrema derecha que se proclamó líder el pasado domingo.

Buscar alianzas para hacerse con el poder no es la única estrategia socialista en las regionales. También lo ha sido retirarse de dos de las seis regiones en las que el Frente Nacional llegó en primer lugar, así como castigar al representante que desoyó la consigna de la retirada en Alsace. Se trata sin duda de un movimiento que dificultará la victoria definitiva de Le Pen en varios territorios, aunque evitarla será más complejo.

Se trata de una renuncia que, si bien es cierto que condena a los socialistas a no tener ni un solo representante de su formación política en estos tres consejos regionales, también les posiciona de cara a las presidenciales como el partido dispuesto a hacer importantes sacrificios por el país. Dentro de la derrota, Hollande anota esta estrategia como base de un discurso a mantener a largo plazo, y que podría beneficiarle de cara al electorado de la derecha tradicional en caso de una segunda vuelta presidencial entre Le Pen y los socialistas.

El Partido Socialista galo podría ver los frutos de su sacrificio en al menos una de las tres regiones en las que ha retirado su lista para favorecer la derrota de Le Pen. Se trata de la región de Provence-Alpes-Côte d'Azur, limítrofe con Italia, en la que se impuso en la primera vuelta de las elecciones la sobrina de la presidenta del Frente Nacional, Marion Maréchal Le Pen, con el 40,55% de los votos. En cambio, la unión de todas las izquierdas minoritarias y la lista socialista retirada suman 29,3%, que, en caso de movilizarse contra el Frente Nacional, lo haría del lado de Los Republicanos, que logró el 26,48% de los votos en la primera vuelta.

Los últimos sondeos de Sofres posicionan al candidato del partido del expresidente Nicolas Sarkozy en primera posición con 54% de intención de voto. La candidata de extrema derecha quedaría relegada a la segunda posición con un 47%.

MARINE LE PEN PODRÍA PERDER EL NORTE

Diferente es el caso de la región norteña de Nord-Pas-de-Calais-Picardie, donde la propia Marine Le Pen ganó la primera vuelta con el 40,64% de los votos. Hoy Xavier Bertrand, candidato por Los Republicanos que logró el apoyo del 24,9% del electorado de la región, confía en ese 18% de ciudadanos que se movilizó por una izquierda que no existirá en la segunda vuelta para tumbar al partido de Le Pen.

En cambio, aunque sondeos como el realizado por TNS Sofres entre el lunes y el martes de esta semana dan como perdedora a la presidenta de Frente Nacional, no hay que olvidar que la región del norte cuenta con varios factores que podrían movilizar a los abstencionistas en favor de Le Pen. En este territorio, el 45,5% de la población se abstuvo, frente al 50% de la media nacional.

Aunque la propia presidenta del Frente Nacional ha asumido en los últimos días que “el problema de la Jungla en Calais tan sólo puede resolverse a nivel nacional”, lo cierto es que esta cuestión ha tenido eco en el éxito de Le Pen en la primera vuelta y lo seguirá teniendo en la segunda.

Hoy, se estima que más de 6.000 migrantes y refugiados viven en este campo de Calais; en octubre, el prefecto de la región indicaba que en tres semanas, la cifra había pasado de 3.000 a 6.000 personas. El programa regional de Marine Le Pen ha logrado hacer de esta cuestión una prioridad en materia de seguridad y protección al ciudadano.

Entre las promesas electorales en Nord-Pas-de-Calais-Picardie, se encuentran la creación de una policía regional en los transportes públicos o la instalación de cámaras de seguridad en los institutos, dos ideas que chocan con la prerrogativa del Ejecutivo, a quien corresponde la gestión de las cuestiones de la seguridad.

La región que Le Pen aspira a gobernar personalmente es además la que más paro concentra en todo el hexágono, con una tasa del 12,5%, seguido de Languedoc-Rouissillon-Midi-Pyrénées (12,1%) y su territorio vecino Provence-Alpes-Côtes d'Azur. Los tres territorios en los que el Frente Nacional ha logrado sus resultados históricos.

Si hablamos de paro de larga duración, estas tres regiones continúan liderando la lista, (7,2%, 5,7% y 5,5% respectivamente) seguidas de Alsace-Champagne-Ardenne Lorraine (5,3%), otro de los territorios conquistados por el partido de extrema derecha el pasado domingo.

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