La charla que mantienen Rosa Sánchez de la Vega y la autora es a través del teléfono: su rostro y su nombre real deben permanecer en secreto. De esta manera, Greta, licenciada en ingeniería, puede compaginar su actividad profesional con su pasión por las letras.

Acuchilla el lienzo con su mano izquierda. Su obra, una vez terminada, se oculta bajo papel de estraza. En cada subasta sus cuadros se revalorizan tanto como la incógnita de su identidad; pero cuando se conoce la muerte brutal de un deportista de élite, la investigación debe hallar el nexo entre el crimen y Dama, el seudónimo con el que firma el misterioso artista.

No solo no se sabe quién lo pinta, sino qué hay detrás de ese papel de estraza.

En realidad hay cuatro incógnitas:

—¿Quién es Dama?

—¿Qué hay en los cuadros?

—¿Por qué Dama trabaja de esa manera y no quiere que nadie conozca su identidad?

—¿Quién es el asesino?

¿Desconocer quién es el autor de los cuadros lleva intrínseco que se valore más una obra?

Al final es lo que los hace diferentes. Se adquiere una obra por el privilegio de saber que solo tú vas a disfrutarla. Con Dama... solo puede ver qué hay tras el papel de estraza quien adquiere la obra. Sin poder compartirlo, porque se firma un contrato de confidencialidad.

¿Adquirir el trabajo de un artista, sea cual sea su precio, importa bien poco porque lo que quieren es tener la exclusividad y, con ello, presumir de estatus?  

Los compradores adquieren los cuadros como una inversión, sin amar el arte, sin valorarlo.

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¿Quién es la víctima?

Lucas Cúe es un deportista de élite especial. Se implica en causas sociales y es coleccionista de arte. Cree haber visto un cuadro de Dama en casa de un amigo. Se obsesiona y empieza a investigar. 

¿Quién es la última persona que ve a Lucas con vida?

Es una mujer misteriosa que aparece herida en la ducha. Traerá de cabeza a los inspectores porque no hay nada que la identifique. La encuentran herida pero consciente, y dice unas palabras que pondrán a la policía sobre la pista de Dama y la conexión con la víctima.

¿La mayoría de los asesinos matan por dos motivos: odio y poder?

Yo creo que sí. Tenemos en la mente la idea del asesino literario que sigue un patrón. Los personajes reales están en los telediarios. La mayoría de los asesinos son viscerales con motivaciones tangibles. Esto es algo que quería recalcar en la trama.

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¿Quién puede querer expresar emociones y, al mismo tiempo, ocultarlas?

Cuando creé el personaje de Dama tomé algunas cosas propias. Escribimos porque tenemos la necesidad de expresarnos y de comunicar nuestras emociones a través de la escritura, ficcionando la historia.

Tenemos un poco de ocultación y, al mismo tiempo, de exhibicionismo. Estamos escribiendo algo que revestimos con el disfraz de la ficción de tal forma que cuentas algo de ti sin que el lector sepa qué exactamente.

¿El inspector Mateo Valtierra será quien lleve a cabo la investigación?

Es un personaje que pone en conflicto sus principios porque es un hombre muy íntegro, muy justo y muy ortodoxo en sus formas de funcionar. Se va implicando emocionalmente a medida que investiga. Él es la piedra angular de una familia obrera de Santander y tiene un hermano con problemas mentales. Al final, todo le estalla en las manos y yo creo que pierde un poco de ese pragmatismo.

¿El mundo es como es por los que callan, no por los que matan?

Sí. Alguna vez oí que quien no impide un crimen lo propicia. Entonces, cuando ocultas cosas que se debían haber dicho, podríamos haber evitado llegar a la casilla de desenlace de esa manera. Quizás no se habría llegado a ese punto final.

Rosa Sánchez de la Vega

¿De dónde nace en Greta el amor por la pintura?

Mi padre pintaba mucho y yo de forma esporádica. De todas las artes es la que más me emociona. Cuando miro un cuadro intento ir más allá. Es algo que me conmueve: pensar por qué el pintor lo hizo de esa manera, y quería plasmar por escrito las mismas sensaciones y emociones que nos provoca una obra de arte. El hecho de que las obras de Dama se comercialicen ocultas le da un doble matiz a este juego. Es un mensaje que solo se puede transmitir a la persona que puede ver la obra. Es una doble ocultación.

Santander

Es la protagonista principal de la novela y es mi Santander. Lugares que conozco muy bien. Una ciudad perfecta para la novela. Pequeña, bella y tiene cerca el mar feroz y oscuro.

El cantábrico. El mar. Un barco varado.

Alguien la observa, respira a su lado y ella concluye que va a morir.