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Algunos oficios han estado históricamente vinculados a los hombres. Es el caso de la construcción, donde la brecha de género continúa siendo muy amplia.

Un reportaje de Andalucía Directo abordó la realidad de las mujeres que trabajan en sectores tradicionalmente masculinizados. Entre sus protagonistas se encontraba Cristina, albañila desde hace 22 años.

Esta profesional de 44 años relató algunas de las situaciones desagradables que ha vivido durante su trayectoria. Una de ellas tuvo como protagonista a un jefe de obra que le pidió que se fuera a casa «a fregar los platos».

Otro responsable rechazó incorporarla a su plantilla con un argumento similar: «¿Cómo te voy a contratar para que estés trabajando y los 20 tíos que tengo se pongan a mirarte a ti?».

Pese a estas experiencias, Cristina asegura que está encantada con su profesión y con el equipo con el que trabaja actualmente.

Su entrada en la construcción se produjo cuando tuvo la oportunidad de formarse durante dos años en una escuela-taller. Allí aprendió los oficios de alicatadora y soldadora.

Durante esa etapa acababa de ser madre y aprovechaba el descanso del bocadillo para ir a darle el pecho a su hijo.

Aunque aquello suponía un gran esfuerzo, siempre tuvo claro que quería dedicarse a la construcción. Un trabajo con el que, más de dos décadas después, continúa sintiéndose realizada.

Empleo femenino

La presencia femenina en la construcción continúa aumentando en España, aunque todavía lo hace lentamente y se mantiene muy lejos de la paridad.

Los últimos datos muestran avances en empleo, formación y liderazgo. Sin embargo, la brecha sigue siendo especialmente acusada en los trabajos a pie de obra y en los puestos de mayor responsabilidad.

Según el informe Mujeres en el sector de la construcción 2025, del Observatorio Industrial de la Fundación Laboral de la Construcción, el número de afiliadas alcanzó las 166.833 trabajadoras en 2025.

Esta cifra representa el 11,5 % del total de personas afiliadas y constituye el mejor dato registrado desde 2014.

Además, supone un aumento de 6.545 trabajadoras respecto al año anterior. El crecimiento interanual fue del 4,1 %, superior al registrado entre los hombres.

Este avance se produce en un momento marcado por la falta de relevo generacional y la escasez de mano de obra. Dos problemas que favorecen la incorporación de nuevos perfiles profesionales.

Crecimiento laboral

El aumento de trabajadoras registrado durante 2025 superó el crecimiento medio del empleo femenino en el conjunto de la economía española, que se situó en el 2,7 %.

Los datos reflejan una evolución positiva, aunque la presencia femenina continúa siendo reducida en comparación con otros sectores.

La edad media de estas profesionales se sitúa en los 44,1 años. Además, el 60,2 % tiene estudios superiores, más de siete puntos por encima de la media del resto de actividades económicas.

La estabilidad laboral es otra de sus principales características. El 93,3 % cuenta con un contrato indefinido y el 76,6 % trabaja a jornada completa.

También destaca el peso del trabajo por cuenta propia. El 26,5 % de las mujeres de la construcción son autónomas, más del doble que la media del conjunto de sectores, situada en el 13,1 %.

Esta proporción responde, en parte, a la presencia de profesionales independientes en actividades técnicas relacionadas con la ingeniería, la arquitectura y la gestión de proyectos.

El informe indica que el 51,1 % de las afiliadas trabaja en actividades de construcción especializada y el 44,5 % se dedica a la construcción de edificios.

Solo el 4,4 % desarrolla su actividad en la ingeniería civil. Por su parte, la presencia de mujeres a pie de obra pasó del 6,2 % en 2024 al 9 % en 2025, un aumento de 2,8 puntos porcentuales en un año.