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En un video de TikTok de la Ferretería Faloma, una ferretera explica cómo los colores de los cascos de seguridad sirven para identificar funciones en obra, como quién es responsable de auxilio o de supervisión.

Los cascos no solo protegen la cabeza, sino que también comunican roles y responsabilidades de forma visual para mejorar la seguridad.

En sectores como la construcción o la industria, la codificación por color del casco permite reconocer rápidamente a los ocupantes del sitio: desde operarios hasta técnicos, mandos o servicios de emergencia.

Aunque estos códigos no son leyes estrictas, muchas empresas los adoptan porque reducen errores y mejoran la coordinación. En consecuencia, ¿qué significan los diferentes colores de los cascos de seguridad?

Según explica ella misma: "Casco blanco, lo utilizan los arquitectos e ingenieros; casco gris, este lo utilizan los visitantes; casco rojo, este lo utiliza el personal de auxilio; casco amarillo, lo utilizan los operadores, maestros o instaladores; casco azul, lo utilizan los carpinteros y electricistas, y por último, casco verde, lo utiliza el personal de seguridad".

En primer lugar, el casco blanco se asocia tradicionalmente con gerentes, ingenieros, supervisores y responsables de obra, personas que lideren y coordinan las tareas. Su color facilita identificar de inmediato a quien dirige las actividades y toma decisiones.

Empresas de construcción utilizan casco blanco para distinguir a profesionales con responsabilidad sobre la seguridad y la planificación. Por ejemplo, arquitectos o jefes de obra suelen llevar este color para que todos los trabajadores los identifiquen con facilidad.

Aunque no existe una norma oficial en España que obligue a usar determinados colores, la práctica está tan arraigada que actúa como referencia visual de mando en muchos proyectos de obra y bioseguridad laboral modernos.

El amarillo es el color más común para los cascos que llevan los obreros, peones y operarios de maquinaria de obras. Su tono brillante también mejora la visibilidad, lo que es clave en la prevención de accidentes laborales.

Los cascos azules se suelen asignar a técnicos especializados, como electricistas, carpinteros y operadores mecánicos, o en algunos casos a visitantes o aprendices. Su color ayuda a diferenciarlos de la plantilla principal cuando se interactúa con equipos técnicos.

Por su parte, el verde está generalmente reservado a oficiales de seguridad, personal de higiene y servicios ambientales, y quienes pueden atender situaciones imprevistas o aplicar protocolos preventivos en el sitio.

En algunos sistemas de codificación, el casco verde también lo llevan auxiliares de primeros auxilios o personas enfocadas en aspectos de protección y salud dentro de la obra.

El casco rojo se utiliza con frecuencia para distinguir a brigadas de emergencias y personal relacionado con seguridad y respuesta ante incendios, lo que facilita su localización rápida durante incidentes críticos.

El naranja puede emplearse para trabajadores de carreteras o como casco para nuevos empleados y ayudantes, destacando su presencia en zonas de tráfico o tareas específicas.

Además, hay colores como marrón o gris que en algunos entornos señalan roles como soldadores, visitantes o funciones particulares, aunque su uso depende de las políticas internas de cada obra o empresa.

¿Son obligatorios estos códigos de colores?

Es importante destacar que no existe una normativa estatal en España que imponga este código por colores para cascos de seguridad; se trata de convenciones adoptadas por empresas y proyectos para agilizar la visualización de funciones en obra.

Organizaciones y expertos en seguridad recomiendan seguir un sistema de colores coherente dentro de cada obra para mejorar la comunicación y reducir riesgos innecesarios, pero cada empresa puede definir sus propios estándares.