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La ensaladilla rusa admite muchas versiones, aunque la más habitual suele llevar patata, zanahoria, huevo cocido, mayonesa y algún pescado en conserva, normalmente atún o bonito.
Cambiar ese último ingrediente puede modificar por completo el sabor sin alterar la base del plato. Una opción es recurrir a los mejillones en escabeche, que aportan un punto ácido y más intenso.
La cocinera Marta Montero propone precisamente una ensaladilla en la que sustituye el atún por dos latas de mejillones en escabeche. La receta mantiene la patata, la zanahoria y el huevo cocido.
El detalle que termina de marcar la diferencia está en la mayonesa. En lugar de utilizarla sola, Marta la mezcla con parte del líquido del escabeche de los mejillones para reforzar el sabor del conjunto.
La preparación es sencilla y no requiere ingredientes difíciles de encontrar. El resultado puede servirse como entrante, aperitivo o plato para compartir, siempre bien frío.
Ensaladilla de mejillones
- 2 patatas medianas
- 1 zanahoria grande o 2 pequeñas
- 2 huevos
- 2 latas medianas de mejillones en escabeche
- 200 g de mayonesa
- 2 cucharadas del escabeche de los mejillones
- Sal
Paso 1
Cuece las patatas con piel en agua con sal. Pasados unos 15 minutos, añade la zanahoria y cocina otros 15 minutos.
Paso 2
Cuece los huevos durante unos 12 minutos y deja enfriar todos los ingredientes antes de pelarlos.
Paso 3
Corta las patatas y la zanahoria en dados pequeños. Pica los huevos y los mejillones, reservando algunos enteros para decorar.
Paso 4
Mezcla la mayonesa con dos cucharadas del escabeche de los mejillones.
Paso 5
Junta todos los ingredientes en un bol, añade la mayonesa de escabeche y mezcla hasta que quede bien integrada.
Paso 6
Guarda la ensaladilla en la nevera hasta el momento de servir y termina con los mejillones reservados por encima.
El escabeche cambia el sabor
En esta receta, los mejillones no funcionan únicamente como sustitutos del atún. El líquido de la conserva se aprovecha también para aromatizar la mayonesa, por lo que el sabor marino aparece en toda la ensaladilla.
El escabeche suele combinar vinagre, aceite y especias, de modo que introduce una acidez que contrasta con la textura cremosa de la patata y la mayonesa.
Ese punto ácido también ayuda a que el plato resulte menos plano. En una ensaladilla tradicional, gran parte del sabor depende de la calidad del atún, la mayonesa y la proporción de cada ingrediente.
Aquí, en cambio, el propio líquido de los mejillones actúa casi como un aliño. No hace falta preparar una salsa aparte ni incorporar demasiados condimentos.
La textura sigue siendo la de una ensaladilla clásica. La patata aporta cuerpo, la zanahoria introduce un punto ligeramente dulce y el huevo cocido refuerza la cremosidad.
Marta recomienda picar los ingredientes en trozos pequeños para que puedan mezclarse de manera uniforme. Los mejillones también se trocean, salvo algunos que se reservan para la presentación.
Mejor bien fría
Una vez preparada, conviene mantener la ensaladilla tapada en la nevera hasta el momento de servirla. La propia autora recomienda tomarla bien fría.
Ese reposo permite que la mayonesa de escabeche se reparta mejor entre la patata, el huevo y la zanahoria. También ayuda a que el plato gane consistencia.
Puede prepararse con antelación, algo especialmente práctico si se va a servir como aperitivo o como parte de una comida con varios platos.
Los mejillones enteros que se reservan al principio pueden colocarse por encima justo antes de llevarla a la mesa. Así queda claro cuál es el ingrediente protagonista.
La receta conserva la estructura reconocible de una ensaladilla rusa, pero cambia uno de sus sabores más habituales. Con dos latas de mejillones y un poco de su escabeche, el resultado se aleja del clásico atún sin complicar la preparación.
