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Las lentejas son uno de esos platos de cuchara que llevan toda la vida entre nosotros y más, cuando llega la temporada de otoño-invierno. Cada familia tiene su propia receta, aunque el chorizo, las verduras y un buen caldo suelen formar parte de muchas de sus versiones más tradicionales.

El problema es que no se trata de un guiso demasiado ligero y lo intentamos guardar para días determinados. Las legumbres aportan fibra, mientras que el chorizo y otros embutidos suman grasas que pueden hacer que algunas personas sientan la digestión más pesada.

No obstante, la solución no tiene por qué pasar por renunciar al sabor de siempre. Son muchos los chefs y cocineras de "toda la vida" que apuestan por una técnica que cambia la textura del plato y permite repartir mejor el sabor del embutido.

Se trata de triturar el chorizo cocido con zanahoria y un poco del propio caldo. Una preparación que incorpora después a las lentejas para conseguir un resultado más cremoso.

Unas lentejas más cremosas

Una de las recetas más tradicionales de esta legumbre son las lentejas a la riojana, que se comienzan cociendo con caldo, laurel, chorizo y zanahorias. Una vez que los ingredientes están cocinados, retira el embutido y las verduras para preparar una mezcla aparte.

El paso fundamental consiste en quitar la piel del chorizo y triturarlo junto con la zanahoria. Para facilitar el proceso, basta con añadir un poco del caldo de cocción hasta obtener un puré de la consistencia deseada.

De esta manera, el chorizo no queda únicamente repartido en rodajas por el plato, sino que su sabor se integra en una preparación más homogénea. La zanahoria aporta dulzor y contribuye a conseguir una textura espesa y suave.

El sofrito sigue siendo esencial en esta receta. Ajo, cebolla, puerro, pimiento rojo, tomate, pimentón y pulpa de ñora. Por tanto, triturar el chorizo y la zanahoria es un recurso para mejorar la textura y distribuir el sabor, pero no significa que su elaboración prescinda del sofrito.

Guiso sabroso y más ligero

Para adaptar esta técnica a la cocina cotidiana, una opción es controlar la cantidad de embutido y acompañarlo de verduras. Así se conserva parte de su sabor sin necesidad de convertirlo en el ingrediente protagonista de cada cucharada.

También importa la cocción. Las lentejas deben quedar tiernas, pero sin deshacerse, y el caldo ha de tener suficiente cuerpo para que el puré se integre sin convertir el guiso en una crema demasiado espesa.

Ingredientes

  • 300 g de lentejas pardinas
  • 100-150 g de chorizo, según la intensidad de sabor deseada
  • 2 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 1 puerro
  • 1 pimiento rojo pequeño
  • 2 dientes de ajo
  • 1 tomate maduro
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 litro de caldo, aproximadamente
  • Aceite de oliva y sal

Paso 1

Lava las lentejas y ponlas en una cazuela con el caldo, el laurel, las zanahorias peladas y el chorizo. Cuece a fuego suave hasta que las legumbres estén tiernas, añadiendo más líquido si hace falta.

Paso 2

Mientras tanto, pica la cebolla, el puerro, el pimiento y los ajos. Sofríelos con un poco de aceite y añade el tomate rallado. Incorpora el pimentón al final para evitar que se queme.

Paso 3

Cuando las lentejas estén cocidas, retira el chorizo y las zanahorias. Pela el embutido y tritúralo con las verduras y un cacillo de caldo hasta conseguir una mezcla cremosa.

Paso 4

Incorpora el sofrito a la cazuela de las lentejas y remueve. Añade parte del puré de chorizo y zanahoria, mezcla y deja cocinar unos minutos para integrar los sabores.

Paso 5

Prueba el guiso, rectifica de sal si es necesario y sirve caliente. Puedes reservar una pequeña cantidad del puré para añadirla al plato en el momento de servir.

Hay que tener en cuenta que triturar el chorizo no elimina su grasa ni hace que el plato sea automáticamente más ligero. Para reducir la cantidad total de grasa, lo más eficaz es moderar el embutido y evitar añadir aceite en exceso.

Las lentejas, por su parte, son una buena fuente de proteínas vegetales, hidratos de carbono y fibra. Combinadas con verduras, forman parte de una alimentación variada y permiten preparar un plato completo sin recurrir a grandes cantidades de carne.