Begoña Perez te da conejos para que tu ropa quede impoluta.
Ni lavadora, ni a remojo, este es el truco de 'La Ordenatriz' para limpiar los restos de sudor y crema de las gorras
Begoña Pérez nos ayuda a dejar este accesorio de moda impecable sin peligro de estropearlo.
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Las gorras se han convertido en uno de esos accesorios que nunca pasan de moda. Prácticas, cómodas y perfectas para completar cualquier estilismo, son también nuestras grandes aliadas para protegernos del sol durante los meses más cálidos o del frío al bajar las temperaturas.
Sin embargo, su uso frecuente tiene un pequeño inconveniente: la suciedad que se acumula en su interior y que no siempre sabemos cómo eliminar.
El sudor, la grasa de la piel, el maquillaje o los restos de crema pueden dejar manchas visibles en la banda que está en contacto directo con la frente. Con el paso del tiempo, pueden resultar difíciles de quitar.
Y es que la tarea no es tan sencilla como parece. Aunque la primera opción suele ser introducirla directamente en la lavadora o meterla en un barreño agua y jabón, este gesto puede hacer que pierda su forma original, deformar la visera o incluso deteriorar algunos de sus materiales.
Por eso, encontrar una alternativa que permita eliminar las manchas sin estropear nuestra gorra favorita puede convertirse en todo un reto.
Para solucionar el problema, esta semana desde Magas se le plantea a 'La Ordenatriz' una pregunta: "¿Cómo podemos limpiarla sin que se estropee?". La experta tiene la respuesta y, como suele ocurrir con sus consejos, la solución está en un producto que muchos tenemos en casa.
La grasa y el maquillaje ensucia la parte interior de la gorra.
Para poner en práctica su método, tan solo necesitamos alcohol y una bayeta de microfibra limpia. Dos elementos con los que podemos acabar con los restos que se acumulan en la zona interior de las gorras sin necesidad de sumergirlas completamente en agua.
El procedimiento es muy sencillo. Primero, aplicamos una pequeña cantidad de producto sobre el trapo, procurando no empaparlo demasiado. Después, frotamos suavemente la zona afectada, prestando especial atención a las marcas resistentes.
"Mirad, vamos a quitar maquillaje, grasa, crema solar", explica Begoña Pérez mientras comienza con la demostración. A medida que pasa la bayeta por el interior de la gorra, los restos de suciedad se van desprendiendo y quedan adheridos al paño, dejando al descubierto una superficie mucho más limpia.
Eso sí, antes de aplicar el alcohol conviene realizar una pequeña prueba en una zona poco visible para comprobar que el tejido no pierde color ni sufre ningún daño. También es recomendable evitar frotar con demasiada fuerza, especialmente si se trata de una gorra confeccionada con materiales delicados.
Después de un verano largo y muy caluroso, proceder a limpiar en profundidad este complemento, ya sea para seguir usándolo o para guardarlo hasta el año que viene es indispensable.
De no hacerlo, toda esa suciedad acabará incrustada en las fibras textiles y quizá luego ya no tenga solución. Así que... alcohol, una bayeta y a frotar.