La ensaladilla rusa es uno de esos platos que parecen haber nacido para formar parte del verano español. Lleva décadas en las barras de los bares, en las comidas familiares y en los táperes de playa y ni siquiera las nuevas modas gastronómicas han conseguido desplazarla.
Sin embargo, que sea un clásico no significa que exista una única forma de prepararla. Aunque hay una versión que podemos considerar tradicional, con patata, zanahoria, guisantes, huevo, atún y mayonesa, basta con entrar en varias casas para comprobar que no hay dos ensaladillas exactamente iguales.
Cada familia tiene sus proporciones, sus ingredientes imprescindibles y ese pequeño truco que, según quien cocina, marca toda la diferencia. Uno de ellos es el de Loli Domínguez, quien sustituye el habitual atún o bonito por dos puñados de gambas y un huevo frito.
Una ensaladilla con sabor a marisco y un toque de tapeo
La propuesta de Loli Domínguez se aleja bastante de la ensaladilla que muchos tenemos en mente. No hay atún ni bonito, tampoco zanahoria, guisantes o aceitunas, sino que la base se construye alrededor de la patata y las gambas, dos ingredientes que cambian por completo el perfil del plato.
La elección de las gambas tiene una consecuencia clara: aportan un sabor marino más delicado y, al mismo tiempo, una textura diferente a la del pescado en conserva.
Mientras el atún suele aportar un sabor más intenso y reconocible, la gamba introduce matices ligeramente dulces y una textura firme que contrasta con la suavidad de la patata y la cremosidad de la mayonesa.
Pero el detalle que realmente diferencia esta versión está en el aliño. Loli aprovecha el aceite utilizado para preparar las gambas al ajillo y lo incorpora a una mayonesa casera junto a un huevo frito.
De esta manera, el sabor del marisco no queda únicamente en los trozos de gamba, sino que se reparte por toda la ensaladilla.
Es una idea sencilla, pero tiene bastante lógica desde el punto de vista culinario. Una mayonesa tradicional aporta grasa, cremosidad y cierta acidez, pero al utilizar un aceite previamente aromatizado con las gambas al ajillo se consigue que ese sabor esté presente desde el primer bocado.
El huevo frito también cambia el resultado. Al incorporarlo a la mayonesa, aporta grasa y una textura más untuosa, además de un sabor más profundo que el del huevo cocido que suele formar parte de las ensaladillas tradicionales.
La patata, por su parte, funciona como una base bastante neutra que absorbe todos esos sabores y ayuda a equilibrarlos.
La ensaladilla rusa de Loli Domínguez.
Hay otro aspecto interesante en esta combinación: la receta de Loli convierte la ensaladilla en una especie de cruce entre dos clásicos de la cocina española. Por un lado está la ensaladilla rusa, cremosa y fría; por otro, las gambas al ajillo, con su aceite aromático y ese sabor tan reconocible a ajo y marisco.
No hace falta añadir muchos ingredientes para conseguir una preparación con personalidad propia.
La ausencia de guisantes, zanahoria y aceitunas también tiene una consecuencia en el conjunto. En una ensaladilla convencional, estos ingredientes introducen diferentes sabores, colores y texturas. Al prescindir de ellos, la versión de Loli concentra el protagonismo en la patata, las gambas y la salsa, de manera que el resultado es más homogéneo y cremoso.
Eso puede ser especialmente interesante para quienes prefieren las ensaladillas menos cargadas. La patata se convierte en el vehículo de la salsa y las gambas aparecen como el ingrediente que aporta los contrastes.
Una mayonesa diferente que cambia el plato
La mayonesa es, probablemente, uno de los elementos que más puede transformar una ensaladilla. No importa tanto que la base sea prácticamente la misma: cambiar la salsa modifica por completo el resultado final. En este caso, el aceite de las gambas al ajillo actúa prácticamente como un condimento por sí mismo.
El aceite es capaz de transportar muchos de los compuestos aromáticos de los alimentos con los que entra en contacto. Cuando se utiliza para preparar las gambas al ajillo, queda impregnado de sus aromas y del sabor del ajo y del propio marisco.
Incorporarlo después a una emulsión significa distribuir esos sabores por toda la preparación.
Por eso, una de las virtudes de esta versión es que no depende únicamente de encontrar un trozo de gamba en el tenedor para notar su presencia. El sabor está también integrado en la mayonesa, que envuelve la patata y consigue que el conjunto resulte más uniforme.
Y si después de todas estas recomendaciones te interesa probar el truco de Loli en casa, estos son los pasos para preparar su versión de la ensaladilla rusa.
Ingredientes
1,2Kg de patatas
Abundante aceite de oliva
6 dientes de ajo
350g de gambas o camarones pelados
1 huevo
Pimienta recién molida y sal, al gusto
1/2 cucharada de vinagre
Un poco de pimentón opcional para decorar
Paso 1
Cuece las patatas enteras y con piel en agua con sal durante unos 30 minutos, hasta que al atravesarlas con un cuchillo no opongan resistencia. Escúrrelas, pélalas en caliente y déjalas templar.
Paso 2
Lamina los ajos y fríelos a fuego suave en el aceite de oliva hasta que estén dorados. Retíralos y resérvalos.
Paso 3
Saltea las gambas peladas en ese mismo aceite un minuto por cada lado, salpimiéntalas y retíralas. Reserva un puñado para el final.
Paso 4
Fríe el huevo en el mismo aceite, retíralo y deja que el aceite temple.
Paso 5
Pon el huevo frito en el vaso de la batidora con el vinagre y una pizca de sal, añade el aceite templado del sofrito y tritura hasta obtener una salsa espesa.
Paso 6
Aplasta las patatas con un tenedor y mézclalas con la mayor parte de las gambas y del ajo frito.
Paso 7
Incorpora la mayonesa poco a poco, con movimientos envolventes y rectifica en caso necesario de sal y pimienta.
Paso 8
Reparte en un plato o fuente con las gambas y el ajo y espolvorea un poco de pimentón. Déjalo en la nevera al menos una hora antes de servir.
