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El pollo al ajillo es uno de los grandes clásicos de la cocina española. Una receta sencilla en la que el ajo, el aceite y un buen dorado de la carne bastan para conseguir un plato lleno de sabor.

Sin embargo, también admite pequeños cambios capaces de potenciar el resultado. Elena Valdizán, autora de Miss Pimienta, propone incorporar salsa de soja y zumo de limón.

En su receta de alitas de pollo al ajillo utiliza una cabeza entera de ajos, pero completa la elaboración con dos cucharadas de salsa de soja y el zumo de medio limón.

La combinación aporta un punto salado y ácido que intensifica el sabor de la carne sin necesidad de complicar la preparación.

El truco de la soja y el limón

Valdizán comienza cocinando el pollo junto a los ajos. Deja aproximadamente la mitad de los dientes enteros y con piel, mientras que el resto los pela y corta en trozos medianos.

Después incorpora vino blanco y deja que las alitas continúen cocinándose durante unos minutos.

La salsa de soja y el limón llegan al final. Cuando el pollo está prácticamente listo, añade ambos ingredientes y mantiene la cazuela al fuego durante otros dos minutos.

De esta forma, la soja aporta intensidad y salinidad, mientras que el limón introduce un punto de acidez que equilibra el conjunto.

La autora también recurre a la combinación de soja y limón en otras preparaciones de pollo, como una receta de alitas con una salsa de inspiración coreana.

Alitas de pollo al ajillo con soja y limón

  • 8-10 alitas de pollo
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 1/2 limón
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 o 2 guindillas cayena, opcional
  • Sal
  • Pimienta negra

Paso 1

Divide las alitas por las articulaciones. Puedes retirar las puntas o reservarlas para preparar un caldo.

Paso 2

Separa los dientes de la cabeza de ajo. Deja aproximadamente la mitad enteros y con piel, y pela y corta el resto en trozos medianos.

Paso 3

Salpimienta ligeramente las alitas. Conviene no excederse con la sal, ya que después se incorporará la salsa de soja.

Paso 4

Calienta el aceite en una cazuela amplia a fuego medio. Añade las alitas, los ajos enteros, los ajos picados y la guindilla si quieres darle un punto picante.

Paso 5

Cocina durante unos cinco minutos, removiendo de vez en cuando para que el pollo comience a dorarse y el ajo no se queme.

Paso 6

Añade el vino blanco, baja ligeramente el fuego y deja cocinar durante 10 o 12 minutos.

Paso 7

Cuando las alitas estén prácticamente hechas, incorpora dos cucharadas de salsa de soja y el zumo de medio limón.

Paso 8

Mezcla bien y deja cocinar todo junto durante otros dos minutos, hasta que la salsa reduzca ligeramente e impregne el pollo.

Paso 9

Retira del fuego y sirve inmediatamente. Puedes acompañar las alitas con patatas fritas, patatas paja o una ensalada.

Las claves para que quede jugoso

La salsa de soja tiene un sabor intenso, por lo que no hace falta utilizar una gran cantidad. Dos cucharadas son suficientes para aportar profundidad a la salsa.

También conviene ser prudente con la sal desde el principio. Lo mejor es probar el resultado al final de la cocción y rectificar únicamente si es necesario.

El limón cumple una función diferente. Su acidez ayuda a equilibrar la grasa de las alitas y del aceite y aporta frescura al conjunto.

Otro detalle está en utilizar ajos enteros y troceados. Los primeros soportan mejor la cocción, mientras que los segundos transmiten su sabor con mayor rapidez.

El fuego también debe controlarse. Una temperatura demasiado elevada puede quemar el ajo antes de que el pollo esté hecho y aportar un sabor amargo a la salsa.

Por eso, la receta se cocina principalmente a fuego medio, dejando que el pollo se dore y termine de hacerse lentamente con el vino.

El último toque llega con la soja y el limón. Incorporados al final, bastan unos minutos para que se integren con los jugos del pollo y den lugar a un pollo al ajillo más intenso y sabroso.