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Hay verduras que tienen fama de aburridas hasta que alguien encuentra la forma de prepararlas de otra manera. Es lo que ocurre con el calabacín, una hortaliza muy habitual en las cocinas españolas que suele acabar a la plancha, en crema o como acompañamiento.

Sin embargo, también puede convertirse en el protagonista de una cena rápida y ligera. La cocinera Coqui, muy conocida en redes sociales, propone una receta inspirada en la cocina coreana que consigue un resultado dorado y crujiente sin necesidad de sumergir el calabacín en aceite.

La preparación recuerda al hobak jeon, una elaboración tradicional de Corea basada en rodajas de calabacín pasadas por harina y huevo y cocinadas en una sartén con una pequeña cantidad de aceite.

La diferencia está, precisamente, ahí. En lugar de recurrir a una fritura abundante, basta con una sartén antiadherente, un chorrito de aceite y unos minutos de cocción por cada lado.

Calabacín crujiente

Coqui empieza cortando el calabacín en rodajas de aproximadamente medio centímetro. Después añade una pizca de sal y las deja reposar durante unos diez minutos.

Este paso, aunque pueda parecer secundario, es fundamental. Durante el reposo, las rodajas pierden parte del agua que contienen y resulta más sencillo conseguir que el rebozado se adhiera.

"Pasado ese rato verás que habrán soltado bastante agua, como si hubiesen sudado", explica la cocinera. Después basta con retirar ese exceso de humedad con papel de cocina, sin necesidad de dejar las rodajas completamente secas.

A continuación llega el sencillo rebozado. Primero se pasan por harina y después por huevo batido. No hace falta crear una capa gruesa: una cantidad moderada es suficiente para cubrir el calabacín y conseguir que se dore correctamente.

El último secreto está en la sartén. Coqui recomienda utilizar una superficie antiadherente y cocinar las rodajas a fuego medio-bajo con una fina capa de aceite, porque si no "la experiencia puede ser terrorífica", según bromea la creadora de contenido.

En unos tres o cuatro minutos por cada lado, el calabacín queda dorado por fuera y tierno por dentro. El resultado es una preparación sencilla que puede funcionar como entrante, guarnición o incluso como plato principal para una cena ligera.

Una receta fácil

El jeon es una de las preparaciones más conocidas de la gastronomía coreana. Bajo este nombre se agrupan diferentes alimentos rebozados y cocinados en sartén con una cantidad relativamente pequeña de aceite.

Hay versiones elaboradas con verduras, tofu, carne o marisco. En el caso del hobak jeon, el ingrediente principal es el calabacín, que se corta en rodajas y se cocina después de pasarlo por harina y huevo.

Esta elaboración tiene además presencia en celebraciones tradicionales como Chuseok, una de las festividades más importantes de Corea. También puede formar parte de la comida cotidiana como banchan, los pequeños acompañamientos que se sirven junto al arroz.

Ingredientes

Para los calabacines

  • 1 calabacín
  • 2 cucharadas de harina de trigo
  • 1 huevo
  • Aceite de oliva
  • 1 pizca de sal

Para la salsa

  • 1 cucharada de salsa de soja
  • 1 cucharada de vinagre blanco
  • 1 cucharadita de sésamo (opcional)
  • 1 cucharadita de ajos tiernos picados (opcional)

Paso 1

Corta el calabacín en rodajas de aproximadamente medio centímetro. Añade una pizca de sal por ambos lados y deja reposar durante 10 minutos.

Paso 2

Seca con papel de cocina el agua que hayan soltado las rodajas.

Paso 3

Pasa cada rodaja por harina, cubre ambos lados y sacude ligeramente para retirar el exceso.

Paso 4

Bate el huevo en un plato hondo. Calienta una sartén antiadherente a fuego medio-bajo y añade una fina capa de aceite de oliva.

Paso 5

Pasa las rodajas enharinadas por el huevo batido y colócalas en la sartén. Cocina durante 3 o 4 minutos por cada lado, hasta que estén doradas. Añade algo más de aceite si fuera necesario.

Paso 6

Para preparar la salsa, mezcla la soja con el vinagre blanco y añade, si se desea, el sésamo y los ajos tiernos.

Paso 7

Sirve los calabacines recién hechos junto a la salsa. También pueden acompañarse de arroz blanco para convertirlos en una comida más completa.

Para darle todavía más sabor, Coqui propone acompañar el calabacín con una salsa muy sencilla elaborada con salsa de soja y vinagre blanco. Se puede completar con sésamo y un poco de ajo tierno picado.

El resultado demuestra que no hace falta complicarse para preparar una verdura diferente. Con un calabacín, un huevo, un poco de harina y una sartén se puede conseguir un plato dorado, sabroso y con una textura mucho más interesante que la habitual.