Hay platos que nos llevan directamente a un día de ocio, con amigos, en un bar, picando. Pero no siempre se tiene en cuenta que aquello que consideramos manjares, en casa también pueden quedar impecables.
Es el caso de los calamares fritos, dorados por fuera, tiernos por dentro y con un rebozado ligero que cruje desde el primer bocado.
Conseguir ese resultado no depende únicamente de la calidad del calamar. El rebozado y la temperatura del aceite son dos de los puntos que más influyen en el resultado final.
La cocinera catalana Anna Terés, conocida en redes sociales como Anna Recetas Fáciles y con más de 18 millones de seguidores, ha compartido uno de sus trucos para preparar unos calamares especialmente crujientes.
Su propuesta prescinde de dos ingredientes habituales en muchas recetas: el huevo y el pan rallado. En su lugar, utiliza una mezcla sencilla de cerveza, harina y sal.
Un rebozado más crujiente
La receta parte de una proporción muy concreta con 200 mililitros de cerveza y 150 gramos de harina. La cocinera explica que hay que mezclarlos junto a una pizca de sal hasta conseguir una masa fluida, pero ligeramente espesa.
La textura es importante. El objetivo es que la mezcla se adhiera al calamar sin crear una capa demasiado gruesa. Al levantar la cuchara, debe caer formando una especie de cinta, no desprenderse en gotas demasiado líquidas.
La cerveza es precisamente uno de los ingredientes que ayudan a conseguir esa textura ligera. El gas carbónico presente en la bebida genera burbujas que, al entrar en contacto con el aceite caliente, contribuyen a crear un rebozado más aireado.
Además, el alcohol se evapora rápidamente durante la fritura. Esto favorece que la superficie se seque antes y ayuda a conseguir una cobertura más fina y crujiente.
Otro detalle está en evitar el huevo. Aunque es un ingrediente habitual en numerosos rebozados, la propuesta de Terés busca precisamente una cobertura más ligera y quebradiza, similar a la que encontramos en algunos bares y restaurantes.
La temperatura del aceite
No basta con preparar correctamente la masa. La fritura también determina buena parte del resultado. Anna Terés recomienda utilizar aceite muy caliente, alrededor de los 180 grados, y suficiente cantidad para que los calamares puedan freírse correctamente.
Antes de pasarlos por la masa, además, hay que secar muy bien los calamares. El exceso de humedad puede hacer que el rebozado se desprenda durante la fritura y que el resultado sea menos crujiente.
También conviene freír por tandas, evitando llenar demasiado la sartén. Si se incorporan demasiados calamares a la vez, la temperatura del aceite puede bajar y la masa terminará absorbiendo más grasa.
Una vez dorados, lo recomendable es retirarlos y dejar que escurran el exceso de aceite antes de servirlos. Una rodaja de limón completa el plato, aunque añadirlo justo antes de comerlos permite mantener durante más tiempo la textura crujiente.
Ingredientes
- 250 g de calamares limpios
- 200 ml de cerveza
- 150 g de harina
- 1 rodaja de limón
- Sal al gusto
- Aceite suficiente para freír
Paso 1
Abre los calamares y córtalos en tiras finas. Sécalos muy bien con papel absorbente.
Paso 2
Mezcla en un bol la cerveza con la harina y una pizca de sal hasta conseguir una masa fluida, pero ligeramente espesa.
Paso 3
Sazona los calamares, introducelos en la masa y escurre el exceso antes de llevarlos a la sartén.
Paso 4
Calienta abundante aceite hasta alcanzar unos 180 ºC. Fríe los calamares por tandas para evitar que la temperatura descienda demasiado.
Paso 5
Cuando estén dorados, retíralos y colócalos en un colador para eliminar el exceso de aceite.
Paso 6
Pásalos a una fuente y acompáñalos con un rodaja de limón.
El resultado es una receta sencilla, con pocos ingredientes y sin necesidad de utilizar pan rallado. Una alternativa para preparar en casa unos calamares dorados y crujientes sin complicar demasiado el proceso.
