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Los garbanzos de bote son uno de los recursos más prácticos de la despensa. Al estar ya cocidos, permiten preparar una comida completa sin necesidad de remojo ni largas horas de cocción.

Aunque suelen utilizarse para resolver una comida rápida, estas legumbres admiten muchas más elaboraciones. Pueden añadirse a ensaladas, guisos, cremas o salteados con verduras y especias.

La chef y exintegrante del jurado de MasterChef, Samantha Vallejo-Nágera, propone transformarlos con calabacín, tomate y curry.

La cocinera madrileña completa el plato con una mezcla fría de yogur, ajo y lima. El resultado combina una base caliente y especiada con una salsa cremosa y refrescante.

La combinación

La receta utiliza ingredientes habituales que pueden encontrarse fácilmente en cualquier supermercado. Los garbanzos se cocinan en una sartén junto con cebolla, calabacín, tomate frito y curry.

El tomate crea una salsa espesa que envuelve la legumbre, mientras que el calabacín aporta suavidad. El curry introduce un sabor especiado cuya intensidad puede adaptarse al gusto.

Para equilibrar el guiso, Samantha Vallejo-Nágera prepara una crema de yogur griego con ajo y lima. Esta mezcla no se cocina, sino que se coloca directamente en el fondo del plato.

Sobre ella se sirven los garbanzos recién hechos. El contraste entre la salsa fría y el guiso caliente es una de las claves de esta elaboración.

Garbanzos con curry y yogur

  • 400 g de garbanzos cocidos y escurridos
  • 400 g de tomate frito
  • 2 yogures griegos
  • 2 dientes de ajo
  • 1 calabacín
  • 1 cebolla
  • 1 lima
  • Curry en polvo al gusto
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Perejil fresco, cilantro o una mezcla de ambos
  • 2 panes de pita
  • Mantequilla derretida

Paso 1

Aclara los garbanzos bajo el grifo y escúrrelos bien. Lava el calabacín, córtalo en dados pequeños y pica la cebolla.

Paso 2

Calienta un poco de aceite de oliva en una sartén amplia. Añade la cebolla, el calabacín y los garbanzos, y cocina todo a fuego medio durante unos minutos.

Paso 3

Incorpora el tomate frito, el curry y una pizca de sal. Agrega un pequeño chorrito de agua y cocina a fuego moderado durante unos 30 minutos.

Paso 4

Remueve con cuidado para evitar que los garbanzos se rompan. Si la preparación se seca demasiado, añade pequeñas cantidades de agua hasta que el tomate se reduzca y las verduras estén tiernas.

Paso 5

Mezcla en un recipiente los yogures griegos con los dientes de ajo muy picados, la ralladura y el zumo de la lima. Añade pimienta, sal y un hilo de aceite de oliva.

Paso 6

Corta los panes de pita en trozos y úntalos ligeramente con mantequilla derretida. Hornéalos hasta que estén dorados y crujientes.

Paso 7

Reparte la mezcla de yogur en el fondo de los platos y sirve encima los garbanzos calientes. Termina con un chorrito de aceite y perejil, cilantro o ambas hierbas.

Garbanzos con curry y yogur

La mezcla de yogur ayuda a suavizar la intensidad del tomate y del curry. Su textura espesa también aporta cremosidad sin necesidad de incorporarla directamente a la sartén.

La lima añade acidez y frescura, mientras que el ajo refuerza el sabor del conjunto. Para evitar que queden trozos demasiado intensos, conviene picarlo muy fino o rallarlo.

Esta preparación debe mantenerse fría hasta el momento de servir. Si se añadiera al guiso durante la cocción, perdería parte de su textura y desaparecería el contraste de temperaturas.

También puede prepararse con antelación y reservarse tapada en la nevera. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el sabor del ajo se vuelve más intenso con el reposo.

Si se busca un resultado más suave, se puede utilizar un solo diente de ajo. Otra opción es incorporarlo justo antes de presentar el plato.

Un acompañamiento crujiente

Samantha Vallejo-Nágera acompaña los garbanzos con pan de pita tostado. Al hornearlo con un poco de mantequilla, queda dorado y crujiente.

El pan permite recoger tanto el curry como la mezcla de yogur. Además, añade una textura diferente que contrasta con la cremosidad del plato.

Conviene hornearlo poco antes de comer y servirlo por separado. Así se evita que absorba humedad y pierda su textura crujiente.

Este acompañamiento es opcional y puede sustituirse por pan tostado. También es posible servir los garbanzos sin pan si se prefiere una preparación más ligera.

Garbanzos de bote

Los garbanzos en conserva mantienen nutrientes propios de esta legumbre, como proteína vegetal, fibra e hidratos de carbono. Su principal ventaja es que están listos para consumir después de escurrirlos.

Antes de cocinarlos es recomendable aclararlos con agua. Este gesto elimina el líquido de conservación y reduce parte de la sal que pueda contener el producto.

Como ya están cocidos, deben removerse con cuidado durante la preparación. Mantener un fuego moderado permite que absorban el sabor del tomate y del curry sin que se rompan en exceso.

Con esta receta, un sencillo bote de garbanzos se convierte en un plato sabroso y diferente. El calabacín, el curry y la mezcla de yogur y ajo permiten renovar una legumbre habitual sin complicar la preparación.