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El pollo rebozado es una de esas elaboraciones sencillas que permiten resolver una comida o una cena sin demasiadas complicaciones. Además, es una receta económica que suele gustar tanto a los adultos como a los más pequeños.

La forma tradicional de prepararlo consiste en pasar la carne por harina, huevo batido y pan rallado. Sin embargo, estos ingredientes no son imprescindibles para conseguir una cobertura dorada y crujiente.

Una alternativa es la que propone Beatriz Jiménez Rodríguez, creadora española del canal Beatriz Cocina. En una de sus recetas sustituye el huevo y el pan rallado por leche, harina de trigo y varias especias.

La cocinera emplea este método para preparar unas lagrimitas de pollo jugosas por dentro y crujientes por fuera. El secreto está en marinar la carne antes de cubrirla con una capa de harina condimentada.

Esta técnica simplifica la elaboración y permite prescindir del huevo cuando no se tiene en casa. También ofrece un rebozado más fino e irregular que el clásico empanado con pan rallado.

El truco de la leche

Aunque se utilizan con frecuencia como sinónimos, empanar y rebozar no son exactamente lo mismo. El empanado incorpora pan rallado, mientras que un rebozado puede prepararse únicamente con harina y un ingrediente líquido.

En esta receta, la leche humedece la superficie del pollo para que la harina se adhiera correctamente. El reposo también permite que la carne absorba el sabor del pimentón, las hierbas italianas, la pimienta y la sal.

Beatriz recomienda introducir las tiras de pollo en una bolsa hermética junto con la leche y los condimentos. Después, la mezcla debe permanecer durante al menos dos horas en la nevera.

Una vez transcurrido este tiempo, las piezas se retiran de la leche y se pasan directamente por harina. No conviene secarlas con papel de cocina, ya que necesitan conservar parte de la humedad del marinado.

La harina debe cubrir completamente el pollo y puede presionarse ligeramente con los dedos. Así se forman pequeños pliegues que, al freírse, crean una superficie más irregular y crujiente.

También es recomendable sazonar la harina para que la cobertura no quede insípida. Se puede utilizar la misma combinación de pimentón, pimienta y hierbas empleada en el marinado.

Quienes busquen un acabado todavía más crujiente pueden mezclar la harina de trigo con una pequeña cantidad de maicena. Una proporción sencilla consiste en utilizar tres partes de harina por una de maicena.

Otro aspecto importante es la temperatura del aceite, que debe situarse alrededor de los 175 ºC. Si está demasiado frío, la harina absorberá más grasa; si está excesivamente caliente, el exterior se dorará antes de que la carne esté cocinada.

El pollo debe freírse por tandas para evitar que la temperatura del aceite descienda bruscamente. Añadir demasiadas piezas a la vez dificulta que se doren de manera uniforme y puede ablandar el rebozado.

Lagrimitas de pollo con leche y harina

  • 600 gramos de pechuga o solomillos de pollo
  • 200 mililitros de leche
  • 150 gramos de harina de trigo, aproximadamente
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de hierbas italianas
  • ½ cucharadita de ajo en polvo, opcional
  • Pimienta negra molida
  • Sal
  • Aceite de oliva suave o de girasol para freír

Paso 1

Corta la pechuga o los solomillos de pollo en tiras de tamaño parecido. De esta manera, todas las piezas necesitarán aproximadamente el mismo tiempo de cocinado.

Paso 2

Introduce el pollo en una bolsa hermética o en un recipiente con tapa. Añade la leche, la mitad del pimentón, las hierbas italianas, la pimienta negra y una pizca de sal.

Paso 3

Mezcla todos los ingredientes hasta que las tiras queden completamente cubiertas. Guarda el recipiente en la nevera y deja marinar el pollo durante un mínimo de dos horas.

Paso 4

Coloca la harina de trigo en un plato amplio. Añade el resto del pimentón, el ajo en polvo, una pizca de sal y un poco de pimienta negra.

Paso 5

Retira las tiras del marinado una a una y deja que caiga el exceso de leche. No las seques, ya que deben conservar suficiente humedad para que la harina permanezca adherida.

Paso 6

Pasa cada pieza por la harina condimentada y presiónala ligeramente con los dedos. Comprueba que toda la superficie del pollo quede bien cubierta.

Paso 7

Calienta abundante aceite en una sartén profunda. Cuando alcance aproximadamente los 175 ºC, introduce varias tiras sin llenar demasiado el recipiente.

Paso 8

Fríe el pollo por tandas, girándolo para que se dore por todos los lados. Retíralo cuando presente un color uniforme y esté completamente cocinado por dentro.

Paso 9

Coloca las lagrimitas sobre una rejilla o sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Déjalas reposar durante un par de minutos antes de servirlas.

Estas lagrimitas pueden acompañarse con una ensalada, verduras salteadas, patatas asadas o una salsa casera. La mayonesa, la mostaza con miel o una salsa de yogur combinan especialmente bien con el pollo.

Lo recomendable es consumirlas recién hechas, cuando la cobertura conserva toda su textura. Si sobran, pueden guardarse en la nevera y recalentarse en el horno o en la freidora de aire para que vuelvan a quedar crujientes.