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- Comensales: 2
Preparar comidas diferentes todos los días puede convertirse en un auténtico desafío. La falta de tiempo y de ideas provoca que muchas personas terminen recurriendo a los mismos platos o a productos ultraprocesados.
Las ensaladas, el pollo con arroz o la pasta con diferentes salsas suelen aparecer con frecuencia en los menús semanales. Sin embargo, existen otras alternativas sencillas que permiten incorporar más verduras sin pasar demasiado tiempo en la cocina.
Una de ellas es la propuesta de Samantha Vallejo-Nágera, chef y jueza de MasterChef. La cocinera madrileña comparte habitualmente sus recetas favoritas a través de su perfil de Instagram (@samyspain).
En esta ocasión, presenta un plato que llama la atención por su apariencia. Aunque a primera vista parece estar elaborado con espaguetis, la base se prepara con dos calabacines cortados en tiras finas.
La chef acompaña esta falsa pasta con setas, una salsa cremosa, carne de cerdo ibérico y un crujiente de jamón. El resultado es una cena completa, sabrosa y fácil de preparar en casa.
Además, es una forma diferente de cocinar el calabacín, una hortaliza muy versátil que puede utilizarse en cremas, tortillas, guisos, ensaladas o como sustituto ocasional de la pasta.
Una cena saludable
Samantha Vallejo-Nágera propone preparar unas chuletas de cerdo ibérico con espaguetis de calabacín y setas. Es una combinación que reúne verduras, proteínas y grasas en un mismo plato.
La carne de cerdo proporciona proteínas de alto valor biológico, necesarias para conservar y reparar los tejidos. También aporta vitaminas del grupo B y minerales como el hierro y el zinc.
Los espaguetis de calabacín, por su parte, aumentan la presencia de verduras en la comida. Contienen menos calorías y carbohidratos que una cantidad equivalente de pasta convencional, aunque no están completamente libres de estos últimos.
El calabacín se caracteriza por su elevado contenido en agua y por su sabor suave. Gracias a estas cualidades, combina con una gran variedad de ingredientes y absorbe fácilmente el gusto de las salsas con las que se cocina.
Las setas portobello y los champiñones también aportan sabor y una textura agradable. Son alimentos con un contenido calórico reducido que proporcionan fibra y minerales como el potasio y el selenio.
En esta receta, la nata proporciona cremosidad, mientras que el vino blanco intensifica el sabor de las setas. El polvo de jamón ibérico añade un contraste crujiente y un punto salado al resultado final.
La receta puede servirse tanto en la comida como en la cena. Además, se prepara en una media hora y no requiere técnicas complicadas, más allá de disponer de un espiralizador o un rallador adecuado.
Receta de lomo con espaguetis de calabacín y setas
- 2 calabacines medianos
- 2 chuletas de cerdo ibérico
- 100 g de setas portobello
- 100 g de champiñones
- 100 ml de nata para cocinar
- 100 ml de vino blanco
- 2 lonchas de jamón ibérico
- 2 dientes de ajo
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta
Paso 1
Lava y seca los calabacines. Córtalos en forma de espaguetis con un espiralizador o rallador especial y déjalos sobre papel absorbente.
Paso 2
Limpia los portobello y los champiñones con un paño húmedo. Después, córtalos en tiras finas.
Paso 3
Coloca las lonchas de jamón entre dos hojas de papel de cocina y caliéntalas en el microondas durante dos minutos. Déjalas enfriar y tritúralas hasta obtener un polvo grueso.
Paso 4
Pela y pica los ajos. Dóralos en una sartén con aceite, incorpora las setas y saltéalas hasta que hayan perdido parte de su agua.
Paso 5
Añade el vino blanco y deja que el alcohol se evapore. Incorpora los espaguetis de calabacín y cocínalos durante dos o tres minutos.
Paso 6
Agrega la nata y deja reducir la salsa durante otros dos o tres minutos. Salpimenta ligeramente, teniendo en cuenta que el jamón también aportará sabor.
Paso 7
Calienta otra sartén con un poco de aceite y añade una pizca de sal, siguiendo el truco de Samantha Vallejo-Nágera. Cocina las chuletas por ambos lados y sírvelas con los espaguetis, las setas y el polvo de jamón.
Una alternativa a la pasta
Los espaguetis de calabacín, conocidos popularmente como zoodles, se han vuelto cada vez más habituales en la cocina. Su nombre procede de unir las palabras inglesas zucchini y noodles.
No se trata de pasta propiamente dicha, sino de calabacín cortado en tiras largas y finas. Su aspecto recuerda al de los espaguetis y permite presentar las verduras de una manera más atractiva.
Esta opción resulta especialmente interesante para quienes desean aumentar el consumo de vegetales. También puede ayudar a reducir la cantidad de pasta tradicional de una comida sin renunciar a un plato abundante.
No obstante, no es correcto afirmar que los espaguetis de calabacín no contienen carbohidratos. El calabacín sí los aporta, aunque en una proporción considerablemente inferior a la de la pasta elaborada con harina.
La diferencia calórica entre ambos alimentos también depende del tamaño de la ración y de los acompañamientos. Una salsa con nata, abundante aceite o queso puede incrementar de manera notable el valor energético del plato.
Por ello, los zoodles no tienen que utilizarse únicamente en recetas destinadas a adelgazar. Son una manera sencilla de introducir variedad en el menú y aprovechar una hortaliza económica y fácil de encontrar.
Otra de sus ventajas es que admiten numerosos acompañamientos. Pueden servirse con salsa de tomate, boloñesa, pesto, verduras salteadas, gambas, pollo o cualquier otro ingrediente habitual de una receta de pasta.
También es posible mezclar una parte de espaguetis convencionales con otra de calabacín. De esta forma, se mantiene la textura de la pasta y se incrementa al mismo tiempo la presencia de verduras.
Cómo evitar el exceso de agua
El calabacín está compuesto principalmente por agua, por lo que puede liberar bastante líquido durante la cocción. Si se cocina durante demasiado tiempo, los espaguetis pueden perder firmeza y la salsa quedar excesivamente aguada.
Para evitarlo, conviene secar bien la hortaliza después de lavarla. Una vez cortada, también se puede colocar sobre papel absorbente durante unos minutos antes de llevarla a la sartén.
Otro de los secretos consiste en cocinarla a fuego medio-alto y durante poco tiempo. Dos o tres minutos suelen ser suficientes para calentarla y ablandarla ligeramente sin que pierda toda su textura.
También es recomendable preparar primero las setas y dejar que eliminen parte de su humedad. El calabacín debe incorporarse casi al final, justo antes de añadir la nata y terminar la salsa.
Con estos sencillos cuidados se consigue un plato más agradable y equilibrado. Así, la propuesta de Samantha Vallejo-Nágera se convierte en una cena diferente con dos calabacines, un puñado de setas y una apariencia muy similar a la de unos espaguetis.
