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Los pimientos del piquillo en conserva son uno de esos ingredientes capaces de solucionar un aperitivo, una cena o una guarnición en pocos minutos.
Como ya vienen asados, pueden consumirse directamente, pero una breve cocción permite concentrar su sabor y conseguir una textura mucho más melosa.
Aunque hay quienes recurren al azúcar para suavizar su sabor, no es necesario añadirlo. Una combinación tan sencilla como ajo, tomillo y aceite de oliva permite potenciar los pimientos sin ocultar su sabor original.
Es una forma de cocinar que encaja con esa cocina sencilla y tradicional que representa Carmiña, abuela cocinera, basada en sacar el máximo partido a ingredientes cotidianos sin complicar las elaboraciones.
Más sabor
El secreto está en cocinar los pimientos durante unos minutos para que pierdan parte del líquido que contienen y su sabor quede más concentrado.
No hay que freírlos ni dejar que se tuesten demasiado. Lo interesante es hacerlos lentamente para que queden suaves y mantengan su textura.
Además, una parte de los pimientos puede triturarse con el propio líquido de la conserva. De esta forma se consigue una crema intensa que funciona como salsa para acompañar las piezas enteras.
El resultado combina dos texturas diferentes: unos piquillos tiernos y una crema espesa que concentra todavía más su sabor.
Ajo y tomillo completan la elaboración. El primero aporta intensidad y el segundo introduce un aroma herbal que combina especialmente bien con el sabor ligeramente dulce del pimiento.
Sin azúcar
Añadir azúcar a determinadas salsas y conservas es un recurso bastante extendido, pero en este caso se puede prescindir de él.
La cocción a fuego suave ayuda a reducir el líquido y concentrar los sabores naturales del propio pimiento. El aceite de oliva aporta untuosidad y permite que los aromas del ajo y el tomillo se integren en el conjunto.
Así se consigue una tapa sencilla pero mucho más sabrosa que si los pimientos se sirven directamente del bote.
Además, los pimientos del piquillo destacan por su bajo aporte calórico y proporcionan nutrientes como fibra, vitamina C, betacarotenos y potasio.
Pimientos del piquillo con ajo y tomillo
- 1 bote o lata de pimientos del piquillo
- 2 dientes de ajo
- Tomillo al gusto
- Sal al gusto
- Aceite de oliva virgen extra
- Un poco del líquido de la conserva
Paso 1
Escurrir los pimientos. Saca los pimientos de la conserva y reserva parte de su líquido para preparar posteriormente la salsa.
Paso 2
Cocinarlos. Añade un poco de aceite a una sartén y cocina los pimientos a fuego medio por ambos lados hasta que pierdan parte de su humedad.
Paso 3
Preparar la crema. Tritura cuatro pimientos con un poco del líquido reservado hasta conseguir un puré homogéneo y espeso.
Paso 4
Preparar los ajos. Golpea ligeramente los dientes de ajo con la hoja de un cuchillo para que se abran y liberen mejor su aroma.
Paso 5
Montar la cazuela. Coloca los pimientos enteros en una cazuela y añade el aceite utilizado durante la primera cocción. Extiende por encima el puré de pimientos.
Paso 6
Añadir los aromas. Incorpora los ajos, un poco más de aceite de oliva, tomillo al gusto y una pizca de sal.
Paso 7
Confitar. Cocina todo a fuego medio-bajo durante unos 10 minutos, hasta que los pimientos estén tiernos, brillantes y con el sabor concentrado.
Otras ideas
Los piquillos también permiten preparar recetas rápidas cuando se busca una cena sencilla o un aperitivo diferente.
Una opción son los pimientos rellenos de atún, mezclando el pescado escurrido con mayonesa y huevo duro picado antes de rellenarlos.
También pueden servirse templados junto con ventresca de bonito y cebolla morada, terminando el plato con un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Otra alternativa es preparar un revuelto de gambas y piquillos. Basta con saltear primero las gambas, incorporar los pimientos cortados en tiras y añadir después los huevos batidos.
Son preparaciones sencillas que demuestran que un bote de pimientos puede dar mucho juego con apenas unos pocos ingredientes.
