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Con la llegada del verano, los aperitivos sencillos y frescos ganan protagonismo. No hace falta pasar horas en la cocina para preparar un picoteo sabroso, especialmente cuando se tienen a mano unas buenas conservas.
Una lata de mejillones puede convertirse en la base de una propuesta perfecta para compartir. Basta con combinarla con unas patatas fritas de bolsa, piparras y otros ingredientes habituales de la despensa.
Además, las conservas permiten improvisar prácticamente en cualquier momento. Mejillones, anchoas, bonito o berberechos pueden utilizarse directamente y combinan especialmente bien con encurtidos, aceitunas y otros productos habituales del aperitivo español.
Una de las versiones más conocidas es la del chef asturiano José Andrés, que ha unido el concepto de los nachos mexicanos con algunos sabores clásicos del tapeo español para crear sus particulares nachos a la española.
El cocinero de Mieres, fundador de World Central Kitchen, comparte habitualmente recetas e ideas gastronómicas a través de su newsletter Longer Tables, donde la cocina española tiene una presencia destacada.
En esta propuesta, el chef parte de la idea de los nachos, pero sustituye los ingredientes habituales de la receta mexicana por productos mucho más vinculados al aperitivo español. Las tortillas de maíz dejan paso a las patatas fritas y sobre ellas aparecen conservas, aceitunas y piparras.
La combinación también recuerda inevitablemente a la gilda, uno de los pintxos más reconocibles del País Vasco. Su versión clásica reúne aceituna, anchoa y piparra en un mismo bocado, tres ingredientes que también tienen protagonismo en esta receta.
En esta ocasión, la clave está precisamente en la sencillez. Las patatas fritas sirven como base para las diferentes conservas, mientras que las piparras aportan un punto ácido y ligeramente picante que ayuda a equilibrar el conjunto.
También juega un papel importante la textura. Las patatas aportan el elemento crujiente, mientras que los mejillones y el resto de conservas suman jugosidad. Por eso conviene montar el aperitivo poco antes de servirlo y evitar que las patatas permanezcan demasiado tiempo en contacto con los líquidos.
El resultado es una propuesta que apenas requiere preparación y que se puede adaptar fácilmente a lo que haya en casa, manteniendo el contraste entre las patatas crujientes, el escabeche y los ingredientes salados.
José Andrés propone acompañarlo con txakoli bien frío, un vino habitual del País Vasco cuya frescura encaja con el escabeche, los encurtidos y el carácter salino de las conservas. No obstante, la receta permite elegir otras bebidas en función de los gustos de cada uno.
Nachos a la española
- 1 bolsa de patatas fritas en aceite de oliva (150-200 g)
- 1 lata de mejillones en escabeche
- 1 lata de atún o bonito
- 1 lata de anchoas
- 1 bote de aceitunas
- 1 cebolla tierna
- Piparras al gusto
Paso 1
Pela la cebolla tierna y córtala en tiras finas. Si quieres suavizar su sabor, déjala unos minutos en agua fría.
Paso 2
Coloca las patatas fritas en una fuente amplia.
Paso 3
Escurre las aceitunas, el atún o bonito y las anchoas para eliminar el exceso de líquido y aceite.
Paso 4
Corta las piparras en aros pequeños.
Paso 5
Reparte sobre las patatas la cebolla, las aceitunas, el atún, las anchoas y las piparras.
Paso 6
Añade al final los mejillones en escabeche y reparte por encima un poco de su líquido.
Paso 7
Sirve inmediatamente para que las patatas mantengan su textura crujiente.
Otras versiones del aperitivo
Una de las ventajas de estos nachos a la española es que la receta admite numerosas modificaciones. Los ingredientes pueden sustituirse o eliminarse en función de los gustos y de lo que haya disponible en casa.
De hecho, la propia naturaleza de la receta permite aprovechar distintas conservas sin alterar demasiado su preparación. La clave está en mantener una base crujiente y combinarla con ingredientes salados, ácidos o ligeramente picantes que aporten contraste.
Quienes prefieran prescindir de las piparras pueden sustituirlas por pepinillos en vinagre o pimientos encurtidos, que mantienen el contrapunto ácido.
Los mejillones también pueden cambiarse por berberechos, mientras que las anchoas pueden sustituirse por boquerones en vinagre. Las aceitunas, por su parte, pueden dejar paso a unas alcaparras.
Otra posibilidad es jugar con el tipo de conserva. Sardinillas, ventresca o caballa pueden funcionar como alternativas, aunque en estos casos conviene controlar la cantidad de aceite para que las patatas no se ablanden demasiado rápido.
También es posible añadir dados de queso curado para conseguir un sabor más intenso o incorporar unos langostinos cocidos y pelados si se quiere potenciar el carácter marinero de la receta.
Incluso las propias patatas pueden marcar diferencias. Lo más recomendable es utilizar unas patatas fritas gruesas y crujientes, capaces de soportar mejor el peso de los ingredientes y la humedad que aporta el escabeche de los mejillones.
Para preparar una versión vegetariana o vegana basta con eliminar las conservas de pescado y marisco. Las patatas pueden combinarse con aceitunas, piparras, alcaparrones, pepinillos y otros encurtidos.
En este caso también se pueden incorporar tomates secos, pimientos asados o frutos secos para añadir nuevos sabores y texturas sin perder la sencillez que caracteriza a la propuesta.
Más allá de seguir una combinación concreta, la idea consiste en aprovechar una base tan sencilla como una bolsa de patatas fritas para preparar en pocos minutos un aperitivo sabroso, crujiente y fácil de compartir.
