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Las gambas al ajillo son una de esas recetas que demuestran que no hace falta una larga lista de ingredientes para conquistar cualquier mesa. Ajo, aceite de oliva, un toque de guindilla y unas buenas gambas son suficientes para dar forma a uno de los grandes iconos de la gastronomía española.

Su éxito reside precisamente en esa combinación de sencillez y sabor. Es un plato habitual en bares y restaurantes de todo el país, pero también una receta que miles de personas preparan en casa por su rapidez, su facilidad y el resultado espectacular que ofrece con muy poco esfuerzo.

No sorprende, por tanto, que haya traspasado fronteras y que siga siendo una de las elaboraciones españolas más reconocidas a nivel internacional. Según el ranking elaborado por Taste Atlas en 2023, las gambas al ajillo ocupan el decimotercer puesto entre los mejores platos del mundo y son la receta española mejor valorada, con una puntuación de 4,7 sobre 5.

Más allá de los reconocimientos, este clásico ha sabido mantenerse vigente generación tras generación. Aunque la receta tradicional sigue siendo la favorita para muchos, también admite pequeñas variaciones que permiten potenciar su sabor o modificar ligeramente su textura sin perder su esencia.

Eso es precisamente lo que ha conseguido Adora, una de las cocineras más populares de TikTok. Su versión incorpora un sencillo truco con vino blanco y maicena que aporta una salsa más ligada y cremosa.

La intención de la cocinera no es transformar la receta, sino mejorar el resultado final. El vino aporta un punto de acidez que equilibra la intensidad del ajo y potencia el sabor del marisco, mientras que la maicena ayuda a ligar ligeramente la salsa, consiguiendo una textura más sedosa que se adhiere mejor a las gambas y al pan, uno de los grandes acompañantes de este plato.

Según explica, el truco consiste en disolver previamente la maicena en el vino blanco antes de incorporarlo a la sartén. De esta forma se evita la formación de grumos y se consigue una salsa brillante y homogénea, sin restar protagonismo al sabor tradicional de las gambas al ajillo.

El resultado es una versión algo más cremosa, pero que mantiene intacta la esencia de esta receta tan popular.

Una vez conocido el secreto de Adora para conseguir unas gambas al ajillo todavía más jugosas y con una salsa perfectamente ligada, solo queda ponerse manos a la obra.

Ingredientes para las gambas al ajillo de Adora

300 g de gambas (peladas, crudas)

5–6 dientes de ajo

1 guindilla (seca o fresca, al gusto)

1 cucharada de pimentón dulce

100 ml de vino blanco (≈ 1/2 vaso)

1 cucharadita de maicena

60 ml de aceite de oliva (unas 4 cucharadas)

Sal al gusto

Paso 1

Pela y corta los ajos en láminas. En una sartén amplia o cazuela, añade el aceite de oliva a fuego medio.

Paso 2

Incorpora los ajos y dóralos lentamente hasta que estén ligeramente tostados (sin quemarse). Retíralos y resérvalos.

Paso 3

En el mismo aceite, añade la guindilla e incorpora las gambas y saltéalas a fuego medio-alto. Añade una pizca de sal.

Paso 4

Cuando las gambas empiecen a cambiar de color, baja ligeramente el fuego, añade la cucharada de pimentón dulce y devuelve los ajos a la sartén.

Paso 5

Remueve bien para integrar los sabores sin que el pimentón se queme.

Paso 6

Disuelve una cucharada de maicena en un vaso de vino blanco y vierte la mezcla en la sartén.

Paso 7

Remueve suavemente para que la salsa espese.

Paso 8

Cocina durante 2–3 minutos más hasta que la salsa tenga una textura ligeramente ligada. Ajusta de sal si es necesario.

Beneficios de las gambas

Desde el punto de vista nutricional, las gambas son una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, bajas en calorías y con un aporte de grasas mínimo.

Destacan por su riqueza en minerales como el yodo, el fósforo, el zinc y el selenio, fundamentales para funciones metabólicas y del sistema inmunológico. Además, son una buena fuente de vitamina B12 y niacina, esenciales para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

Aunque las gambas al ajillo son todo un clásico, la receta es muy versátil y puede hacerse perfectamente con otros mariscos de características similares.

Una excelente alternativa son los langostinos, que comparten muchas propiedades nutricionales con las gambas y ofrecen una textura firme que responde muy bien a la cocción que se precisa para la receta.

También se pueden usar cigalas, que tienen un sabor más delicado, pero que puede resultar muy elegante en esta receta.

Si el presupuesto no es un problema, los camarones grandes o los carabineros, que tienen un sabor mucho más intenso, también pueden ser una opción excelente.

Todos estos crustáceos permiten variar la receta según disponibilidad y presupuesto manteniendo un perfil nutricional y una intensidad de sabor similares en este plato que es una de las mayores delicias de la dieta mediterránea.