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Hay productos que siempre merece la pena tener en la despensa, y los pimientos del piquillo en conserva ocupan uno de los primeros puestos. Salvan comidas improvisadas, funcionan como guarnición o aperitivo y, con muy poco, pueden parecer recién hechos.

Precisamente por esa comodidad, cada vez son más quienes buscan formas de darles un toque casero y conseguir que sepan como si acabaran de salir de la sartén. A veces no hace falta una receta complicada, sino conocer la técnica adecuada para potenciar todo su sabor.

Y de todos los trucos que existen, la chef María Albero ha compartido uno de sus favoritos. En lugar de recurrir al azúcar, apuesta por una elaboración sencilla con ajo, aceite de oliva y el propio líquido de la conserva para conseguir unos pimientos mucho más melosos y llenos de sabor.

Un truco sencillo

Los pimientos en conserva, especialmente los del piquillo, son una de las preparaciones más populares en los supermercados españoles. Su éxito se debe principalmente a su comodidad y larga conservación, pero también a su valor nutricional, ya que mantienen gran parte de las propiedades del producto fresco.

Gracias a este formato, es posible preparar en pocos minutos una gran variedad de platos: desde ensaladas templadas y tostas, hasta guarniciones para carnes y pescados o bases para salsas y sofritos. Con solo abrir el bote se puede elaborar un sinfín de recetas, y muchas de ellas apenas requieren unos minutos de cocina.

Una de las propuestas más sencillas y efectivas es la que comparte María Albero. Su receta consiste en confitarlos lentamente en aceite de oliva con ajo y el propio jugo de la conserva, una técnica que intensifica su dulzor natural y aporta profundidad al plato.

El resultado es un plato sencillo pero lleno de sabor: pimientos del piquillo confitados, suaves, ligeramente dulces y con el toque aromático del ajo. Una preparación perfecta como tapa, guarnición o incluso como base para acompañar carnes, pescados o huevos.

Ingredientes

Ingredientes para unos pimientos de piquillo confitados

  • 1 bote o lata de pimientos de piquillo
  • 3 o 4 dientes de ajo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • El jugo de la conserva de los pimientos

Paso 1

Primero abre el bote o la lata de pimientos del piquillo y escúrrelos con cuidado, procurando que no se rompan. Reserva el líquido de la conserva en un vaso o cuenco, ya que se utilizará más adelante para intensificar el sabor de la receta.

Paso 2

A continuación, coloca los pimientos extendidos y ordenados en una sartén amplia, intentando que no queden demasiado amontonados. Esto ayudará a que la cocción sea uniforme y que se confiten correctamente.

Paso 3

Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas. Incorpóralos a la sartén junto con los pimientos y añade las cuatro cucharadas de aceite de oliva virgen extra.

Paso 4

Pon la sartén a fuego bajo y deja que los pimientos se cocinen lentamente. El objetivo no es freírlos a alta temperatura, sino permitir que el aceite y el ajo vayan aromatizando los pimientos poco a poco.

Paso 5

Cuando lleven unos minutos cocinándose, dales la vuelta con cuidado usando unas pinzas o una espátula para que no se rompan.

Paso 6

Continúa la cocción a fuego suave durante unos 20 minutos, dejando que el pimiento se vuelva más tierno y concentrado en sabor.

Paso 7

Pasado ese tiempo, añade a la sartén el jugo de la conserva que habías reservado. Este líquido aportará sabor y ayudará a formar una ligera salsa.

Paso 8

Deja que todo se cocine durante unos 15 minutos más, hasta que el líquido se reduzca y los pimientos queden bien impregnados de la mezcla de aceite, ajo y jugo.

Paso 9

Cuando la salsa esté ligeramente espesa y los pimientos tengan una textura suave y melosa, retira la sartén del fuego. Los pimientos del piquillo confitados están listos para servir.

Más recetas fáciles y ricas con pimientos del piquillo

Como muestra de la versatilidad culinaria de esta popular conserva vegetal, a continuación, os dejamos unas cuantas ideas que servirán para solucionar muchas cenas y aperitivos.

  • Pimientos del piquillo rellenos de atún y mayonesa. Mezclamos atún en conserva escurrido con un poco de mayonesa, sal y huevo duro picado. Rellenamos los pimientos con esta mezcla y los servimos fríos o a temperatura ambiente.
  • Tosta de piquillos con queso de cabra y miel. Tostamos una rebanada de pan rústico, colocamos rodajas de queso de cabra encima y gratinamos ligeramente. Añadimos tiras de pimientos del piquillo y un hilo de miel por encima. Ideal como aperitivo rápido.
  • Revuelto de piquillos y gambas. Salteamos unas gambas peladas en aceite de oliva, añadimos los pimientos cortados en tiras y cocinamos unos minutos. Batimos huevos, los incorporamos y removemos hasta cuajar al gusto. Se puede servir con pan crujiente o como relleno de una tortilla a modo de burrito.
  • Ensalada templada de piquillos, ventresca y cebolla. Calentamos ligeramente los pimientos con un poco de su jugo y los colocamos sobre un lecho de cebolla morada en juliana. Añadimos ventresca de bonito en trozos grandes y aliñamos con aceite de oliva virgen extra.