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Patricia Noarbe, conocida popularmente como Paddy, es una de las figuras más vinculadas al estilo de vida saludable en redes sociales y también es la mujer de Marcos Llorente. La pareja, que se conoció en el instituto y lleva más de una década de relación, se casó en junio de 2023 en Mallorca y tiene una hija, Amor.

Pero más allá de su relación con el futbolista del Atlético de Madrid, Paddy ha desarrollado su propia trayectoria profesional alrededor del deporte, el bienestar y el emprendimiento. Graduada en Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE), ha creado diferentes proyectos relacionados con los hábitos saludables y la nutrición deportiva, además de publicar en 2023 su primer libro de crecimiento personal.

Su día a día gira en buena medida alrededor de estos hábitos, que también comparte con su comunidad a través de las redes sociales. Entre ellos está el ayuno intermitente, una práctica con la que, según ha contado, no desayuna habitualmente y concentra su alimentación principalmente en una comida y una cena muy abundantes.

El patrón de alimentación de Paddy

Paddy ha explicado en diferentes ocasiones cómo organiza sus comidas y qué ocurre con su alimentación cuando termina el verano y regresa a la rutina.

En una entrevista concedida a ¡Hola!, la creadora de contenido explicaba que las vacaciones no modifican sustancialmente su manera habitual de alimentarse y que, una vez de vuelta en casa, recupera el patrón que mantiene durante el resto del año.

Su rutina consiste, según sus propias palabras, en concentrar la mayor parte de la ingesta en dos comidas principales. "Lo que hago es comida y cena muy abundante y, a veces, merienda, pero casi nunca", asegura al medio citado.

Este tipo de alimentación encaja dentro de lo que se conoce como alimentación restringida en el tiempo o time-restricted eating, una modalidad de ayuno intermitente que consiste en concentrar las comidas en una determinada franja horaria y dejar un periodo más prolongado sin ingerir alimentos.

No existe un único modelo: algunas personas concentran la alimentación en ocho o diez horas al día, mientras que otras siguen esquemas diferentes.

En el caso de Paddy, la característica más llamativa de su rutina es que prescinde habitualmente del desayuno y concentra la alimentación en la comida y la cena.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que sus comidas sean escasas. Al contrario, ella misma explica que ambas son "muy abundantes" y que ocasionalmente incorpora una merienda.

La creadora de contenido también reconoce que existe una excepción: los desayunos de los hoteles. "Eso sí que cambia tras las vacaciones, porque en ellas hay veces que sí que desayuno, porque estoy en un hotel en el que tienen un desayuno increíble", contaba.

Una vez en casa, sin embargo, recupera su rutina habitual: "En casa nunca desayuno".

La ausencia de desayuno, por sí misma, no convierte una alimentación en más saludable ni en menos saludable. Lo determinante es el conjunto de la dieta, la cantidad total de energía ingerida, la calidad nutricional de los alimentos y las necesidades concretas de cada persona.

De hecho, los estudios que han comparado el ayuno intermitente con una restricción calórica convencional no han demostrado que comer dentro de una ventana determinada sea, en términos generales, superior a reducir la ingesta energética de una manera tradicional.

Qué beneficios puede tener el ayuno intermitente

El interés científico por el ayuno intermitente ha crecido considerablemente durante los últimos años, especialmente por su posible utilidad para controlar el peso y algunos factores relacionados con la salud metabólica.

Una revisión sistemática publicada en 2025, que analizó 99 ensayos clínicos aleatorizados con 6.582 adultos, encontró que diferentes estrategias de ayuno intermitente podían reducir el peso corporal frente a una alimentación sin restricciones, aunque las diferencias frente a una restricción calórica continua fueron mucho más pequeñas.

Por tanto, uno de los posibles beneficios del ayuno es que puede ayudar a algunas personas a comer menos de forma espontánea. Al existir menos horas disponibles para realizar ingestas, algunas personas terminan reduciendo su consumo energético diario sin necesidad de contar calorías.

Esta puede ser una de las razones por las que determinadas personas consiguen perder peso con este patrón alimentario.

La evidencia también apunta a posibles mejoras en algunos marcadores cardiometabólicos, especialmente en personas con sobrepeso u obesidad.

Diferentes revisiones han observado reducciones del peso corporal, el perímetro de cintura, los triglicéridos, la glucosa o determinados parámetros relacionados con la resistencia a la insulina, aunque la magnitud del efecto depende mucho del tipo de ayuno utilizado y de las características de cada persona.

En personas con prediabetes o diabetes tipo 2 también se han observado resultados interesantes. Una revisión y metaanálisis publicado en 2024, que incluyó 14 estudios y más de 1.100 adultos, encontró reducciones en peso corporal, índice de masa corporal, hemoglobina glicosilada, glucosa en ayunas, colesterol total y triglicéridos.

Sin embargo, estos resultados proceden de poblaciones concretas y no permiten asumir que todas las personas obtendrán los mismos efectos.

Pero que una persona se adapte bien al ayuno no significa que sea necesario para estar saludable. De hecho, las investigaciones actuales no permiten afirmar que ayunar sea imprescindible para conseguir una buena composición corporal o mejorar la salud metabólica.

Una revisión de 2024 concluyó que el ayuno intermitente puede ser una alternativa eficaz a la restricción calórica convencional, pero no demostró que sea superior a esta última.