Imagen de la muestra 'AutorIA. La Rioja, tierra del español'.

Imagen de la muestra 'AutorIA. La Rioja, tierra del español'. IG vía @lariojaorg

Actualidad

AutorIA, en Yuso: los lugares que merecen ponerse de moda

Publicada

En San Millán de la Cogolla, una exposición extraordinaria permite recorrer mil años de nuestra lengua, entrar en el escritorio de un monje medieval y descubrir que España conserva algunos de los destinos culturales más fascinantes del mundo.

Una invitación a viajar con curiosidad, a disfrutar de nuestra historia y a convertir el conocimiento en una nueva forma de lujo.

Hubo un tiempo en que el futuro de nuestra lengua cabía en el margen de un manuscrito. Un monje, inclinado sobre un pergamino, anotaba unas palabras para comprender mejor un texto escrito en latín.

Seguramente no imaginó que aquellos pequeños signos, trazados en la intimidad de un monasterio riojano, acabarían ocupando un lugar privilegiado en la historia de una lengua que hoy comparten más de seiscientos millones de personas.

Más de mil años después, unas gafas de realidad virtual permiten entrar en aquel scriptorium, acercarse al monje mientras escribe y observar por encima de su hombro el nacimiento de una página. La experiencia resulta verdaderamente fascinante.

De pronto, la distancia entre los siglos desaparece y el visitante contempla una escena que hasta entonces sólo había podido imaginar en los libros de historia. La tecnología consigue así devolvernos una parte de nuestro pasado con una intensidad difícil de olvidar.

Esta es una de las maravillas que ofrece AutorIA. La Rioja, tierra del español, la exposición que puede visitarse en el monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, y que constituye una magnífica razón para viajar a La Rioja.

La muestra propone un recorrido por la historia de la palabra escrita, por la evolución de la autoría y por los desafíos que plantea la inteligencia artificial. Todo ello en un escenario cuya belleza arquitectónica y relevancia histórica justifican por sí solas el viaje.

He tenido estos días la fortuna de conocerla y de disfrutar, en la mejor compañía posible, de una jornada extraordinaria entre Berceo, San Millán y los monasterios de Suso y Yuso. Hay una satisfacción especial en descubrir lugares que superan cuanto habíamos imaginado.

El paisaje, la serenidad del valle, la monumentalidad de Yuso y la emoción de acercarse a Suso componen una experiencia que permite comprender hasta qué punto la riqueza cultural española sigue siendo una fuente inagotable de asombro.

Los dos monasterios, reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, forman parte de un territorio esencial para entender nuestra historia literaria.

Allí se escribieron las célebres Glosas Emilianenses, testimonios excepcionales del romance hispánico medieval, y a ese paisaje pertenece Gonzalo de Berceo, el primer poeta de nombre conocido de la literatura castellana.

En semejante concentración de historia se descubre la importancia que tuvieron aquellos centros monásticos para conservar, interpretar y transmitir el conocimiento.

AutorIA ha sabido aprovechar esa herencia para construir una propuesta cultural de enorme atractivo. Sus más de 60 piezas, procedentes de importantes instituciones y colecciones, permiten seguir el largo recorrido de nuestra lengua, mientras las experiencias inmersivas acercan al visitante a espacios y acontecimientos habitualmente inaccesibles.

La presencia de obras cedidas por instituciones como el Louvre, la Biblioteca Británica o el Museo del Prado añade una dimensión excepcional a una exposición concebida para despertar la curiosidad de públicos muy diferentes.

La visita invita también a pensar en la extraordinaria fecundidad cultural de La Rioja. En el mismo San Millán nació María de la O Lejárraga, una de las grandes escritoras y dramaturgas de nuestro siglo XX, cuya obra quedó durante tantos años oculta bajo el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra.

Su historia adquiere una resonancia especial en este territorio consagrado a la palabra: una mujer que contribuyó decisivamente a nuestra literatura tuvo que esperar demasiado tiempo para que su nombre recuperara el lugar que merecía.

También fue riojano Práxedes Mateo Sagasta, nacido en Torrecilla en Cameros, figura fundamental del liberalismo y de la historia parlamentaria española. Su trayectoria pertenece a otra vertiente de nuestra cultura, la de la palabra convertida en argumento, discusión pública e instrumento de transformación política.

La Rioja permite descubrir, en una geografía relativamente pequeña, una sorprendente riqueza de aportaciones a nuestra literatura, nuestras instituciones y nuestra manera de entender la vida colectiva.

Quizá por eso convendría revisar nuestra idea del turismo y, especialmente, nuestra manera de decidir qué destinos merecen atención. En una época fascinada por las tendencias, dedicamos una energía considerable a descubrir los lugares que se han puesto de moda.

Consultamos recomendaciones, perseguimos aperturas, buscamos experiencias exclusivas y viajamos siguiendo itinerarios que, con frecuencia, ya han recorrido miles de personas antes que nosotros. En esa carrera por llegar a todas partes podemos terminar pasando por alto lo verdaderamente extraordinario.

Tenemos la responsabilidad de poner de moda los lugares que merecen estarlo. Y San Millán de la Cogolla reúne todas las condiciones para convertirse en uno de ellos.

Su patrimonio, la belleza del entorno, la calidad de la propuesta cultural y la posibilidad de experimentar la historia a través de las nuevas tecnologías ofrecen una combinación difícil de encontrar. Sería maravilloso que las nuevas generaciones incluyeran destinos como este entre sus grandes deseos de viaje.

Porque el turismo cultural tiene además una virtud que deberíamos valorar mucho más: genera conocimiento, favorece la conservación del patrimonio y contribuye a mantener vivos los territorios que lo custodian.

Cada persona que llega a San Millán visita sus monasterios, se interesa por sus manuscritos y descubre las historias de quienes habitaron aquel valle participa, de alguna manera, en la continuidad de ese legado.

España posee una riqueza cultural extraordinaria y todavía insuficientemente explorada por muchos de nosotros.

Conocerla debería ocupar un lugar preferente entre nuestras aspiraciones, especialmente cuando existen iniciativas capaces de convertir la historia en una experiencia tan estimulante.

Viajar por nuestro país puede proporcionarnos placeres excepcionales y, al mismo tiempo, ayudarnos a desarrollar una relación más profunda con aquello que compartimos.

Al abandonar Yuso, después de haber contemplado sus tesoros y de haber recorrido virtualmente el escritorio de aquel monje medieval, queda la impresión de haber asistido a algo singular. Las palabras que utilizamos con tanta naturalidad adquieren otra dimensión cuando conocemos parte del esfuerzo humano que permitió escribirlas, conservarlas y transmitirlas durante siglos.

Ojalá muchos más viajeros descubran este rincón de La Rioja y se permitan disfrutarlo sin prisas. Ojalá visitar la cuna cultural de nuestra lengua llegue a ser tan deseado como cualquier gran destino internacional.

Porque una sociedad que conoce y aprecia su patrimonio dispone de mejores herramientas para comprenderse, convivir y construir su futuro. Y porque pocas experiencias resultan tan gratificantes como descubrir, a través de la belleza y la cultura, la inmensa fortuna de vivir en un país como España.