El mundo de la ciencia, que históricamente ha estado representado por figuras masculinas a excepción de unas pocas mujeres, está cambiando sus esquemas para reconocer la labor de muchas mentes brillantes que lo conforman.

Un ejemplo de este cambio es la reciente noticia de que las científicas españolas Elena García y Rocío Arroyo han quedado como finalistas este jueves en los Premios de la Unión Europea (UE) a Mujeres Innovadoras, que distinguieron a tres proyectos distintos: uno para mejorar la atención de las urgencias médicas, otro para curar la ceguera y una última iniciativa para reducir el desperdicio alimentario.

Elena García había sido seleccionada por haber creado el primer exoesqueleto robótico del mundo para niños, un dispositivo que ha permitido andar a miles de chicos con problemas de movilidad provocados por enfermedades neurológicas o parálisis cerebrales, creando una alternativa útil y eficaz para todos ellos. Por su parte, Rocío Arroyo llegó hasta la final por haber diseñado unos test rápidos que permiten detectar de forma precoz el cáncer de colon. Con unos resultados asombrosos: hasta 15 años antes de la aparición de los síntomas, mediante una extracción de sangre.

Las ganadoras

Por su parte, las tres ganadoras del Premio de la UE a Mujeres Innovadoras fueron la científica neerlandesa Merel Boers, la ingeniera biomédica israelí Daphne Haim Langford y la emprendedora danesa Mathilde JakobsenLas tres tienen en marcha proyectos de gran nivel y están obteniendo un reconocimiento por parte del sector científico.

Por ejemplo, Boers comercializa nuevas tecnologías médicas que ayudan a los sanitarios a mejorar la atención de los pacientes en urgencias hospitalarias, realizando unos diagnósticos más rápidos y precisos. Haigm Langford desarrolla tratamientos médicos para curar las enfermedades oculares autoinmunes y prevenir, de este modo, la aparición de ceguera adquirida en adultos.

Por su parte, Jakobsen diseñó una plataforma digital para agilizar los procesos de compra de alimentos entre granjeros y supermercados, con el objetivo de reducir el desperdicio alimentario y garantizar un precio justo para los productores.

Un gran grupo de mujeres

Estas tres ganadoras resultaron elegidas a partir de un grupo de 21 científicas finalistas, dentro del cual se encuentran las españolas Elena García y Rocío Arroyo. Además, 264 candidatas de 35 países se habían presentado a la edición de este año.

Según recogía Efe, la comisaria de Innovación, Investigación, Cultura, Educación y Juventud, Mariya Gabriel afirmaba que este grupo de mujeres encarna "la esperanza de que el rostro de la innovación va a cambiar" y, a su juicio, su éxito "demuestra que un futuro más justo y más inclusivo está por llegar".

La representante del ejecutivo comunitario también destacó durante la ceremonia de entrega de los premios que este año es la décima edición de un galardón que, según sus datos, ha premiado a una treintena de mujeres y ha tenido a más de 1.000 finalistas. "Estoy muy orgullosa de que este premio haya contribuido a amplificar la obra científica de tantas mujeres, impulsar su trayectoria profesional y animar a más niñas a estudiar una carrera científica", manifestó Gabriel.



Los galardones están organizados por el Consejo Europeo de Innovación (EIC, en inglés), un ente de la UE que promueve el desarrollo tecnológico, en colaboración con la Agencia Ejecutiva para las Pymes, y las ganadoras del certamen son elegidas por un jurado experto e independiente. La gala de entrega se ha celebrado dentro de la cumbre anual del EIC, un evento que sirve como punto de encuentro para investigadores, emprendedores e inversores de toda la UE, que intercambian proyectos de innovación científica. Espacios donde ahora sí que hay nombres femeninos, tanto detrás como delante de los proyectos. 

Noticias relacionadas