"Estamos negociando y hay que ser prudentes pero la autodeterminación de género en la Ley trans se queda". Ese podría ser el resumen de cómo van las conversaciones entre el Ministerio de Igualdad y la Vicepresidencia primera, es decir, entre Irene Montero y Carmen Calvo, con una de las leyes más polémicas que ha roto la unidad del movimiento feminista: la Trans.

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Montero ha explicado en el programa de La 1 que espera empezar a tramitar este texto en la primera quincena de febrero y ante la pregunta si el polémico concepto de "autodeterminación de género" va a mantenerse, la ministra ha dejado claro que "es una exigencia de los organismos internacionales".

"Me va a permitir que sea prudente y contenida porque estamos en pleno proceso de negociación pero es una evidencia que igual que la despatologización, la libre determinación del género es un requisito que nos están pidiendo todos los organismos internacionales para garantizar el libre desarrollo de la personalidad que es un derecho fundamental en todas las personas".

Irene Montero reconoce que ya ha habido una reunión con los textos de las leyes LGTBI y Trans en la mano y que el compromiso, "y el acuerdo de gobierno" es sacar ambas normativas adelante lo antes posible.

"A nadie se les escapa de que lógicamente hay diferencias, como en tantos otros temas, pero la vicepresidenta primera y yo no sólo tenemos la voluntad de llegar acuerdos, que creo que también, sino que podemos demostrar que cuando las feministas nos sentamos, a pesar de tener diferencias, también somos capaces de construir buenos acuerdos", ha dejado claro Montero.

La ministra de Igualdad ha insistido en que no se está discutiendo sobre ningún cambio de ninguna naturaleza jurídica del proceso de la transexualidad, "puesto que la Ley de Identidad de Género, reconoce y define la transexualidad como una modificación, un cambio en la identidad de género".

Simplemente "estaríamos cambiando los requisitos para poder hacerlo, en la línea de lo que nos está diciendo la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es que la transexualidad no es una enfermedad y ninguna persona trans tiene que acreditar eso ante ninguna instancia del Estado, no debería de tener que hacerlo y por eso hacemos estas modificaciones legislativas".

Y Montero no ve más alternativa que la autodeterminación de género en la ley: "14 comunidades autónomas ya reconocen la libre autodeterminación, es lo que nos están pidiendo todos los organismos internacionales y así lo haremos porque las personas trans no son enfermas y por tanto no les podemos pedir que lo demuestren para poder ser reconocidas como personas trans".

Además, ha querido restar fuerza a las críticas del feminismo clásico sobre este tema asegurando que no se trata de algo que dice la teoría queer, como muchas denuncian, sino que "la libre determinación no es una teoría, es un derecho que diferentes organismos internacionales, la propia Comisión Europea, está pidiendo que reconozcamos".