La Justicia chilena sigue, 46 años después, resolviendo denuncias de torturas, desapariciones y asesinatos durante la dictadura de Pinochet. Sin embargo, el pasado 5 de noviembre, la sentencia que condenó a cuatro agentes de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) tuvo en cuenta, por primera vez en la historia del país, la perspectiva de género por la violencia sexual aplicada sistemáticamente a las mujeres.

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En concreto, se les ha condenado por los delitos de secuestro calificado, aplicación de tormentos y aplicación de tormentos con violencia sexual a seis prisioneras políticas, en el centro de detención clandestino ubicado en Macul, conocido como "La Venda Sexy" o "La Discoteque", precisamente por los tipos de tortura que se aplicaban (la mayoría a mujeres).

"La gravedad y la naturaleza de los delitos, llevan a resolver los casos ocurridos en el cuartel secreto de la DINA, Venda Sexy, con una perspectiva de género, ya que ellos constituyen una forma de violencia contra la mujer y un cumplimiento a los estándares internacionales en temas de género", explicó el magistrado Mario Carroza durante la visita.

Los exagentes condenados son Raúl Iturriaga Neumann, Manuel Rivas Díaz y Hugo Hernández Valle, quienes fueron sentenciados a 15 años y un día de cárcel, en calidad de autores de los delitos de secuestro y aplicación de tormentos con violencia sexual en contra de Cristina Godoy, Laura Ramsay, Beatriz Bataszew, Sara de Witt, Carmen Holzapfel y Clivia Sotomayor; y por el secuestro calificado y aplicación de tormentos a Agustín Holgado, Luis Ahumada, Eugenio Alarcón y Luis Bernal. 

Además, el exagente Alejandro Molina Cisternas deberá purgar dos penas de 541 días de presidio, como cómplice de los secuestros de Agustín Holgado y Luis Ahumada.

Al aplicar la perspectiva de género se condena las agresiones sexuales a las que fueron sometidas las seis víctimas y la sentencia establece que fue en desamparo y de forma sistemática durante los interrogatorios a los que fueron sometidas. Esto abre la posibilidad a "construir un tipo penal separado al de secuestro agravado, por constituir conductas que en una mirada a los estándares internacionales, han de ser visibilizadas y exaltadas por su gravedad y deshumanización, toda vez que ellas instituyen una forma específica de violencia contra la mujer", continua la sentencia.

De acuerdo al fallo, precisamente el centro tortura fue denominado "'Venda Sexy' o 'La Discoteque', en razón de las agresiones y vejaciones sexuales a las que se sometía a las detenidas. Por ahí pasaron muchas activistas políticas que fueron violadas, vejadas y abusadas sexualmente con una venda en los ojos (de ahí el nombre) durante los interrogatorios, mientras escuchaban siempre una música de fondo para acallar sus protestas.

Beatriz Bataszew, una de las supervivientes de este centro de tortura y ahora integrante del Colectivo de Mujeres Sobrevivientes Siempre Resistentes y de la Coordinadora Feminista 8M, ha dedicado gran parte de su activismo a visibilizar la violencia política sexual sobre las detenidas. Ella fue torturada, violada y vejada durante toda una noche.

"La violencia política sexual ha quedado en la más absoluta impunidad desde el Estado chileno y el aparato judicial. Esta forma de represión y crimen de Estado, sigue vigente en las detenciones a mujeres en periodo de democracia en manifestaciones y protestas", ha denunciado Bataszew.