A veces, las muestras de igualdad de género se pueden dar de las formas más insospechadas. Pensando en los pequeños detalles que pueden dificultar la vida de las mujeres en el espacio, la NASA ha desarrollado un retrete que facilitará el ir al baño a mujeres las astronautas, que hasta ahora lo tenían complicado, ya que usan un sistema que no se ha cambiado desde los años 90 del siglo pasado.

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El nuevo inodoro o Sistema Universal de Manejo de Desechos, que ha costado 23 millones de dólares, será trasladado a la Estación Espacial Internacional (EEI) este jueves 15 de octubre, según ha informado Associated Press, con el objetivo final de transportarlo a la Luna en la misión Artemis que la NASA espera llevar a cabo en 2024, y que mandará por primera vez a una mujer al satélite.

Los astronautas que se encuentran en la EEI lo instalarán y probarán un poco antes de que la astronauta Katheleen Rubins llegue para participar como ingeniera de vuelo en la Expedición 63/64, que durará seis meses.

El nuevo Sistema Universal de Manejo de Desechos es algo más ligero que el actual. Pesa alrededor de 100 libras (45 kg) y tiene 28 pulgadas de alto (71 centímetros), aproximadamente la mitad del tamaño de los dos baños existentes de la estación espacial, y sus tuberías de metal han sido sustiuidas por unas impresas en 3-D, que son capaces de resistir el ácido utilizado para tratar la orina de los astronautas.

En el espacio cualquier acción de la vida cotidiana es digna de estudio y hay equipos de ingenieros dedicados a mejorar los sistemas para que los astronautas puedan realizar sus tareas de la forma más sencilla posible. En internet se pueden encontrar vídeos en los que astronautas muestran cómo se lavan los dientes, el pelo, cómo duermen, e incluso cómo lloran en gravedad cero. Sin embargo, ¿cómo van al baño?  

Orinar o hacer de vientre es un proceso que requiere precaución en la EEI, pero que es aún más complejo para las mujeres astronautas por una simple cuestión de biología. Actualmente, se tiene que orinar y defecar por separado, algo que en algunas ocasiones es difícil para las mujeres por la posición que adoptan al usar el baño. 

El nuevo Sistema Universal de Manejo de Deshechos diseñado por la NASA. NASA

Para defecar se emplea un retrete muy similar al que usamos en la Tierra, pero para orinar es necesario un embudo de mano, un elemento importante y que dificulta la acción a las mujeres. “Es un poco difícil estar en el asiento y aun así llevar el embudo a donde debe ir”, contó la astronauta Jessica Meir a una reportera del diario The Atlantic

El inodoro tiene un ventilador que succiona los desechos del cuerpo, una función importante en un entorno donde todo flota. La orina se transforma en el agua del día siguiente, mientras que las heces se comprimen en un recipiente extraíble y finalmente se envían en una nave espacial de basura especial que se quema en la atmósfera.

Tanto para hombres como para mujeres pasar al baño es requiere sumo cuidado, puesto que si se mantiene el embudo demasiado cerca del cuerpo, se puede cortar el flujo de aire y que el líquido termine acumulado cerca de la parte superior del mismo. Por el contrario, si se pierde el contacto con el asiento, se pueden escapar los desechos. Además, no pueden conectar el ventilador antes de hacer sus necesidades. 

El entrenamiento 

Aunque hay instructores especiales que entrenan a los astronautas para usar y reparar el inodoro, en el mismo edificio del Centro Espacial Johnson de Houston, y Meir considera que la capacitación es crucial para comprender el funcionamiento del sistema y poder arreglarlo en caso de averías, destacó a The Atlantic la importancia de los consejos de sus compañeras. 

Cuando voló a la EEI el año pasado, su mejor amiga, la astronauta Christina Koch , ya estaba allí y le mostró cómo colocarse y qué pasamanos y soportes para los pies le ayudaban más. “De hecho, descubrí que podía hacerlo con el inodoro existente, aunque otras mujeres no han podido. Entonces, definitivamente hay algunas diferencias anatómicas, o quizás solo algunas diferencias técnicas”, dijo Meir. "Me sentí muy aliviada al darme cuenta de que podía hacerlo, porque pensé: Esto va a ser realmente molesto si no puedo hacerlo".

El baño actual americano en la Estación Espacial Internacional. Jack Fischer NASA

Para el desarrollo del nuevo retrete, la NASA ha contado con la participación de mujeres astronautas como Nicole Stott, ya retirada. "Ya era hora", aseguró a The Atlantic la astronauta, que fue al espacio en dos misiones. 

Aunque la configuración básica no ha cambiado, los ingenieros han "remodelado por completo" el embudo de orina para adaptarse mejor a la anatomía femenina, según Melissa McKinley, gerente de proyecto para el esfuerzo. También hicieron cambios en la posición tanto del embudo de orina como del asiento del inodoro, lo que permitirá que las mujeres los usen más cómodamente al mismo tiempo.

Como beneficio adicional, con este nuevo sistema se encenderá el ventilador automáticamente cuando los astronautas quiten el embudo de orina de su soporte o levanten la tapa del inodoro.

“El Sistema Universal de Manejo de Desechos incluye soportes para los pies y asideros para que los astronautas se mantengan flotando”, dijo la NASA en un comunicado a principios de este mes. "Todo el mundo se posiciona de forma diferente mientras 'va', y los comentarios constantes de los astronautas indicaron que las correas tradicionales para los muslos eran una molestia", añadieron.