Todas las acusaciones contra Ghislaine Maxwell, la madame o conseguidora de esclavas sexuales en el caso de Jeffrey Epstein, se basa en un concepto que no está legislado pero que empieza a ser muy común en este tipo de delitos: el grooming.

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Los fiscales del caso creen que Maxwell manipuló a las menores para que accedieran a todo tipo de abusos y vejaciones sexuales sin ejercer fuerza física en lo que Anne Milgram, antigua fiscal del Departamento de Justicia que se dedicaba a casos de tráfico sexual, describe como "entrenar para dar placer sexual derribando las barreras mentales que puede tener la persona para acceder a esa conducta".

El término grooming se puso sobre la mesa con el movimiento #Metoo y, aunque no está regulado en la legislación, se ha tenido en cuenta en casos condenatorios como los del productor de cine Harvey Weinstein o el médico que abusó de las gimnastas estadounidenses, Larry Nassar.

Hasta los investigadores del FBI empiezan a hablar de este concepto en los términos en que "un depredador prepara a sus víctimas para ganarse su confianza", según explicó William F. Sweeney Jr., el jefe de la oficina del FBI en Nueva York y recoge The New York Times.

¿Qué es?

Pero en qué consiste exactamente el grooming y cómo lo puso en marcha Ghislaine Maxwell. Save the Children asegura que "el grooming y, en su evolución digital, el online grooming (acoso y abuso sexual online) son formas delictivas de acoso que implican a un adulto que se pone en contacto con un niño, niña o adolescente con el fin de ganarse poco a poco su confianza para luego involucrarle en una actividad sexual".

En esa relación de abuso de confianza se puede tratar de conseguir fotos de contenidos sexual o directamente convertir a la menor en una esclava sexual que no se resista a ninguno de los abusos.

Fases

Esta organización que defiende los derechos de los niños advierte de que hay varias fases en ese proceso de lavado de cerebro que hay que tener en cuenta:

1. Se crea un vínculo de confianza: Save the Children alerta de que en muchas ocasiones se utilizan sobornos o engaños, regalos o mostrar que empatiza con los menores haciendo como que "escucha sus problemas". 

En el caso Epstein, según se explicó en el juicio, una de las menores llegó a su granja pensando que iba a realizar un programa de estudio y Maxwell la recibió como única participante. A partir de ahí le preguntó sobre sus amigos, la escuela y la llevó a tiendas de lujo a comprarle muchos regalos.

2. Aislamiento de la víctima: Se consigue "arrancar la red de apoyo natural del menor (familiares, amistades, docentes, etc.) dejándolo desprotegido". De esta manera, insiste en la necesidad de mantener todo en secreto. 

Maxwell que fue arrestada tras estar un año en paradero desconocido siempre ha asegurado que es inocente de los cargos que se le imputan pero la fiscalía trata de demostrar que su papel como "mediadora" es clave para que estas menores accedieran a los caprichos de Epstein y que ella lo facilitó a sabiendas de que era un depredador sexual.

3. Valoración de los riesgos: En esta fase, la persona que ya se ha convertido en amiga de la menor y consentidora, siempre insiste en el secreto de su relación y en si alguien más sabe de su relación.

Una de las menores que declaró en el juicio contra Epstein relató cómo se quedaba en la granja a dormir y cómo le daba masajes con la espalda desnuda mientras le preguntaba por estos temas.

4. Conversaciones sobre sexo: "Una vez se siente con confianza, el abusador empieza a introducir conversaciones sexuales de manera paulatina".

Y no sólo conversaciones. En este caso, las menores han declarado que Maxwell las obligaba a dar masajes a Epstein, primero en los pies, y luego en grupo, a conciencia de que acabaría en una situación de abuso sexual.

5. Peticiones de naturaleza sexual: Este es el objetivo principal donde se utiliza la manipulación, las amenazas o la coacción para terminar en un encuentro sexual.

Los encuentros sexuales han sido relatados en el juicio contra Epstein por varias de las menores que fueron víctimas. Una de ellas relató cómo el financiero se metió en su cama y cómo tuvo que participar en sesiones sexuales con más menores.

La acusación contra Maxwell se basa en el trabajo que ésta realizó de reclutar, manipular y convertir a estas chicas en esclavas sexuales pero también se le acusa de haber participado directamente en el abuso sexual de dos de ellas entre 1994 y 1997.

El problema, según relatan varios juristas, es el tiempo que ha pasado desde que ocurrieron los hechos, que pueden poner en cuestión los "recuerdos" de las victimas y que, debido precisamente a este grooming, no hubo violencia ni amenazas explícitas.

Save the Children insiste en que la prevención y la educación son las claves para evitar estas situaciones de grooming y, sobre todo, el grooming online, mucho más común de lo que la sociedad cree.