Está lejos, en una misión, pero desde la distancia Silvia Gil (44 años) se ha convertido en la cuarta mujer en lograr a llegar a ser teniente coronel en la Guardia Civil. La hasta ahora comandante ha recibido su ascenso entre aplausos de sus compañeros y se convierte en la tercera mujer que promociona estando el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en su cargo.

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Este año se cumplen 32 años de la entrada de las primeras mujeres a la Guardia Civil y aunque ninguna ha llegado a coronel, todavía, y mucho menos a la escala de generales, ya hay cuatro que han conseguido las dos estrellas de ocho puntas.

Silvia Gil entró en la Academia Militar de Zaragoza en 1996. Era la séptima mujer que lo hacía en esas aulas. Tuvo claro desde pequeña, incluso antes de que se le permitiera a las mujeres vestirse de verde, que quería entrar en el cuerpo, como así lo hicieron sus dos hermanos antes que ella.

Sus padres pensaron que era sólo la locura de una niña pero Gil se convirtió en la primera mujer en superar el curso de especialistas de montaña, en estar al mando de un área de socorro y en estar al frente de un subsector de Tráfico.

En cada destino, en cada ascenso, a Silvia Gil le ha tocado demostrar en las pruebas físicas de lo que era capaz a la par que cualquiera de sus compañeros, superando a muchos en unas competiciones que entonces eran iguales para ambos.

Y en cada servicio ha demostrado que ama el cuerpo tanto como a su condición de mujer. De hecho, ahora trabaja mano a mano con otra de las tenientes coroneles, Dolores Gimeno Durán, en la nueva área de Área de Mujeres e Igualdad implementando un Plan de Igualdad que se aprobó seis meses antes de la llegada de la primera mujer directora de la Guardia Civil, María Gámez.

El plan, de julio de 2019, vino precedido de un análisis de la verdadera situación del Cuerpo de Fuerzas y Seguridad del Estado que más déficit de mujeres tiene, sólo un 8% del total de los 76.000 uniformados con los que cuenta, pero que empieza a ver sus frutos, al menos entre la cúpula.

El premio le ha llegado ahora a Silvia Gil, que es de esas personas que se preparara a conciencia para todo lo que hace. Es una de las mujeres que más alto y más claro habla de la igualdad en el Guardia Civil: "Es necesario que se oiga la voz de las mujeres", repite a quien quiere oírla. Y teniendo en cuenta la multitud de felicitaciones que le daban en Twitter por su ascenso, son muchos los que abren los oídos y cierran la boca cuando ella habla.

Silvia Gil tiene un 'Máster en Estudios de Género' y un postgrado de 'Especialista en prevención de violencias sexuales y de género desde un enfoque multidisciplinar' y acaba de terminar el curso de 'Conductas violentas en la infancia y juventud. Guía para educar en la no violencia'. Un expediente más que apto para tratar de remover a la Guardia Civil y cambiar las dinámicas, "prejuicios" y "estereotipos", dice ella, que siguen viéndolo como un lugar muy masculinizado.

La nueva teniente coronel también ha participado en misiones internacionales siendo capitán oficial de enlace en EOGN, más de dos años en Francia, y capitán, de enlace también, en una misión de paz europea en Israel.

Tres ascensos en 2 años

La primera mujer en llegar a este escalafón fue Cristina Moreno, en diciembre de 2016. Estuvo rodeada sólo de hombres en este puesto hasta 2018, cuando Dolores Gimeno Durán fue ascendida a teniente coronel.

Cristina Moreno, con la llegada de Grande-Marlaska al Ministerio, fue elegida como número dos del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, toda una declaración de intenciones por parte del ministro de que estaba dispuesto a contar con mujeres.

El nombramiento de Silvia Gil se produce poco más de un año del de la tercera teniente coronel, Soledad Gómez Torres, que subió al penúltimo escalón del escalafón de oficiales en 2019.

La trayectoria de la recién ascendida, dedicada en cuerpo y alma a la Guardia Civil, la llevó al Top 100 Mujeres Líderes en 2018 y alzarse, ese mismo año, con el Premio Mujer Líder.

"Es importante que haya referentes. Si no sabemos que hay mujeres que pueden mandar unidades como cualquier hombre en la Guardia Civil, pues a lo mejor no nos planteamos que nos gusta. Es importante que se sepa que pueden hacer lo mismo", aseguraba en una entrevista reciente.