Venecia

El coronavirus ha puesto todo patas arriba, también en la industria del cine. No sólo las salas, que empiezan a recuperar el terreno perdido en los meses de cierre forzado, también los rodajes y hasta los festivales de cine. Tras ver cómo se cancelaba Cannes, los certámenes de otoño tuvieron que tomar una decisión, celebrar o suspender. El primero que aceptó el reto de los festivales de 'clase' A fue Venecia. Dijo que había que que hacerlo, que el cine necesitaba que las películas se mostraran, especialmente el cine de autor que vive gracias a estos eventos. Lo que nadie esperaba es que en el año más raro, en la edición marcada por el coronavirus, el Festival de Venecia diera su imagen más feminista.

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Desde hace años la Biennale estaba siempre en el ojo del huracán por el mismo motivo: la falta de mujeres. Daba igual las veces que se les tirara de las orejas, cuando se anunciaba su sección oficial siempre pasaba lo mismo, sólo había un par de mujeres como presencia casi testimonial. Su director, Alberto Barbera, siempre se justificaba diciendo que había muchas menos películas de directoras que se presentaban, pero se negaba a hacer un esfuerzo extra o imponer cuotas para asegurar que compitieran por el preciado León de Oro que sólo poseen cuatro mujeres: Agnès Varda, Sofia Coppola Mira Nair y Margarethe von Trotta.

El año pasado hubo sólo dos directoras frente a 19 hombres, mientras que en 2018 fue aun peor, sólo una. Este 2020 las cosas han cambiado: 8 mujeres de un total de 18 películas, a uno de la paridad más absoluta. Un cambio sustancial que el propio Barbera se apresuró a aclarar en la presentación de la sección oficial que no había tenido que ver con criterios de género, sino puramente artísticos. Habría que ver qué hubiera pasado si Netflix no hubiera decidido pasar de los festivales este curso o si muchas películas hubieran preferido esperar a Cannes 2021. Quizás ese número hubiera bajado.

Fotograma de Miss Marx, una de las apuestas de directoras

Lo único que sabemos es que el coronavirus y sus consecuencias han acercado a la paridad a Venecia en el año más femenino de su historia. La más esperada es Chloe Zhao, que enamoró hace un par de años y antes de estrenar con Marvel terminó una apuesta intimista junto a Frances MacDormand. Se llama Nomadland, y es una de las grandes apuestas de cara a los Oscar de este año. Ninguna podrá estar en Venecia, ya que no habrá presencias desde EEUU. Las otras directoras son Mona Fastvold, Emma Dante, Nicole García, Susanna Nicchiarelli con su acercamiento a a figura de una de las hijas de Marx, Malgorzata Szumowska, Julia Von Heinz y Jasmila Zbanic.

Ellas son las ocho directoras que intentarán romper esa estadística machista que dice que en 77 años sólo cinco veces han ganado mujeres. Enfrente tendrán a pesos pesados como Konchalovski o Michel Franco, y otros directores que vienen apadrinados por otros hombres. Es el caso de Chaitanya Tamhane, que presentará The disciple con el apoyo de Alfonso Cuarón; o de Kornel Mundruczo, un habitual de Cannes que cambia La Croissette por el Lido con Pieces of a woman, que ha fichado a Martin Scorsese como productor ejecutivo y que tiene a una de las mujeres que marcará este festival, la británica Vanessa Kirby, que tras enamorar a todos como la princesa Margarita de The Crown será una de las estrellas de esta atípica alfombra roja, ya que protagoniza dos de los filmes a competición.

Hasta los premios honoríficos se han rendido a las mujeres, y los dos Leones de Oro a toda una carrera irán a parar a dos presencias femeninas imponentes. La primera, la de Tilda Swinton, que además presentará el cortometraje que ha rodado a las órdenes de Pedro Almodóvar, La voz humana. El otro irá a parar a la directora Ann Hui, “una de las directoras más respetadas, prolíficas y versátiles de Asia", según Barberá y una pionera que recogerá su premio y presentará su nuevo filme. Hasta el jurado tendrá presidencia femenina gracias a Cate Blanchett, que repite la función que tuvo hace tres años en Cannes, donde, por cierto, no premió a una mujer con la Palma de Oro, veremos qué ocurre y si las mujeres coronan esta edición especial del Festival de Venecia.