Antes de convertirse en una exitosa serie a nivel mundial, Unorthodox era solo un libro en el que su autora, Deborah Feldman, cuenta su vida dentro de una comunidad ultraortodoxa asentada en Brooklyn y su experiencia para salir de allí y vivir en libertad. Ahora, esa novela llega a España para darnos una visión más profunda de lo que ya vimos en la miniserie de Netflix. 

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Gracias a su obra, Deborah Feldman ha podido contar al mundo la fuerte discriminación y las estrictas normas que deben seguir las mujeres pertenecientes a la comunidad de los judíos jasídicos: desde raparse el pelo al casarse, a tener que dormir en una cama diferente a la de sus maridos durante la menstruación porque esos días son consideradas 'impuras'.

Pero su objetivo principal no era ser un texto divulgativo o pedagógico, sino que fue su manera de tener una 'salvaguarda' a la hora de escapar de su comunidad, según ella misma ha contado en una rueda de prensa telemática para promocionar el libro.

Cuando tomó la decisión de abandonar su comunidad desarrolló una estrategia y acudió a distintos abogados para conocer cuál era la mejor forma de hacerlo, ya que hay que recordar que en este momento ya tenía a su hijo, lo que complicaba más la huida. 

Conoció a uno que había llevado el caso de una judía ultraortodoxa que era maltratada por su marido y le ayudó a salir de la situación. Aunque el jurista no aceptó su caso, sí que le dio un consejo: "Lo único que va a funcionar es publicidad, publicidad constante. Lo que necesitas es que se hable de tu caso durante meses o años". 

Deborah Feldman en su boda. Fue un matrimonio concertado y se casó con 17 años. Cedida por Lumen

Esa era la mejor forma de protegerse a sí misma y, sobre todo, intentar quedarse con su hijo. Con ese objetivo en mente, Feldman, que en ese momento tenía algo menos de 25 años, comenzó a escribir a escondidas su propia historia.

"Lo publiqué unos meses después de irme. Sabía que era mi única puerta a la libertad, tuve mucha presión. No lo pude escribir con tiempo para reflexionar y para hacerme escritora", explica la autora, que asegura que no son unas "memorias al uso" porque "no ha habido una retrospectiva o una reflexión".

"Era como Hitler"

Ya han pasado ocho años desde aquella publicación y Feldman asegura que las críticas que recibe en la actualidad por parte de la comunidad judía "son muy distintas" a las que tuvo que soportar entonces, ya que con el libro "toda la ira iba dirigida a la autora". 

El hecho de que el libro estuviese escrito por una mujer que cuenta "de forma muy íntima la realidad de la mujer" fue una sorpresa. "Siempre han sido hombres los que han contado las historias de abandono de la fe. Ser una mujer que escribe una narrativa de lo que supone abandonar una comunidad ultraortodoxa es una novedad. Es muy osado y atrevido".

Deborah Feldman durante su boda. Cedida por Lumen

Hasta tal punto es abordada en el libro la intimidad de las mujeres, que Feldman habla sobre las leyes de pureza riualística, algo que no fue pasado por alto por su comunidad. "Algunas comunidades son más tolerantes sobre ello, pero es un tabú. Es algo que nunca se comenta ni se habla. Cuando hablé de esto me convertí en una especie de demonio, traspasé una línea. Me convertí a algo similar a Hitler o Goebbels porque para ellos yo difundía propaganda antisemita". 

La crítica por parte de su comunidad se convirtió entonces en rabia hacia ella e intentaron desacreditarla de todas las formas posibles: "Decían que mi padre está loco, que mi madre se había ido, que yo estaba loca… Pero nunca dijeron que nada lo que yo había dicho era mentira", sostiene. 

Dificultad para huir 

Pero, aunque ella destapó un tabú, ¿por qué su libro provocó tanta indignación si otros hombres han escrito historias sobre el abandono? Simple y llanamente porque ellos siempre han tenido más facilidad para dejar su comunidad y por lo tanto esas historias no impactan tanto a los ultraortodoxos. Feldman no solo se fue, sino que contó sin ningún reparo todas sus vivencias y la discriminación que sufren las mujeres. 

Deborah Feldman con su exmarido Eli y su hijo Yitzy. Cedida por Lumen

Su exmarido también se marchó y, como dice Feldman, "él nunca necesitó escribir un libro para hacerlo, se podría haber ido en cualquier momento". "Se ha vuelto a casar con una mujer secular, no religiosa, tienen hijos que no llevan nombres judíos… Para él fue sencillo, simplemente tomó la decisión".

Como refleja su trayectoria, está claro que para las mujeres no es tan fácil. Muchas veces pierden la custodia de sus hijos en el intento porque la comunidad ultraortodoxa considera que "deben luchar por su alma". 

Estas dificultades unidas al desarraigo que se sufre al abandonar toda una vida lleva a algunas de estas mujeres al suicidio. Una tragedia que muchas veces las comunidades aprovechan para oprimir al resto de mujeres aún más convenciéndolas de que "ésa es la única vida que podemos vivir". 

Necesitan a las mujeres

Deborah Feldman con una compañera en el campamento de verano satmaren las montañas de Catskill. Cedida por Lumen

Sobre la razón por la que las mujeres tienen tanta dificultad para salir de la comunidad, Feldman es tajante: "La supervivencia de la comunidad viene del sometimiento de las mujeres". Mientras los hombres se dedican al estudio, son ellas las que tienen que asumir la carga del trabajo diario. "Todo lo práctico lo llevan a cabo las mujeres". 

En este sentido, es curioso que a pesar de que las cargas de la comunidad las llevan las mujeres, Feldman ha 'descubierto' ahora lo que significa poder mantener una relación personal con otras mujeres, algo que los ultraortodoxos evitan incluso dentro de la familia. "Es raro que una niña tenga una relación íntima con su abuela, por ejemplo", explica.

"Podemos encontrar nuestra libertad a través de nuestras relaciones. Las mujeres nunca han tenido la oportunidad de beneficiarse las unas de las otras, hemos dedicado la mayor parte de nuestra energía en los hombres. Ahora valoro mucho a las mujeres de mi vida. Son inteligentes, llenas de esperanza, imaginación…".

Y apunta: "A mí claro que me gustan los hombres, pero cuando una se cría de esta forma es agradable ver que las mujeres son activas e interesantes". 

Aunque le apena que todavía sea difícil que las mujeres de estas comunidades puedan salir a buscar otro tipo de vida, es relativamente optimista sobre el cambio que se puede dar en los sectores más radicales del judaísmo. Apuesta por aprovechar la visibilidad que ha dado su libro a la realidad de miles de mujeres para que se entable una conversación entre judíos y se dialogue sobre las discriminaciones que aún sufren las mujeres y los niños

"Nunca se ha abordado esto porque los judíos siempre han sido victimizados por parte del antisemitismo. Muchos sienten que admitir que se necesita un cambio es como un ataque al seno de las comunidades, pero ahora los judíos están empoderados en una sociedad que valora la dignidad humana y hemos llegado a un espacio de libertad colectiva de contar nuestras historias sin obstáculos".