“¿Por qué mi hijo no debe llevar mi apellido?” Esta es la pregunta que cada vez más mujeres chinas se hacen en las redes sociales. La polémica estalló en abril cuando una mujer escribió un post en la red social Weibo contando que se había divorciado de su marido después de que él se negara a que su hijo llevara el apellido de ella.

Noticias relacionadas

“Aunque sea un buen marido, todavía tienen todos los privilegios dentro del matrimonio, incluido darle a nuestro hijo su apellido. Quiero libertad”, escribió la mujer, que decidió conservar su anonimato. En la misma publicación, contaba como sus suegros y sus propios padres se habían opuesto a su decisión que desafiaba la costumbre patriarcal.

Como sigue ocurriendo en muchas partes del mundo, incluso en España hasta el año 2017, el apellido del padre es el que coge relevancia a la hora de pasarlo a su descendencia. La ley china estipula que un niño puede tener el apellido de su padre o de su madre, pero la gran mayoría lleva el nombre de su padre. Esto ha venido cambiando gradualmente en los últimos años, pero casi siempre sólo para el segundo hijo de una pareja y principalmente en áreas acomodadas: en Shanghai, casi uno de cada 10 bebés recibió el apellido de sus madres en 2018.

Aquella publicación generó más de 240.000 me gustas, fue compartida más de 47.000 veces y abrió el debate sobre el tema... y sobre el feminismo. "Esto es demasiado radical", se lee en un comentario. "Respeto tu elección, pero por favor no la llames feminismo". "Transmitir el apellido de una mujer a los niños es importante", replica una usuaria. "Como mujeres, somos las que damos a luz al niño, por lo que merecemos ese derecho".

Una encuesta realizada por el medio Phoenix Weekly, resaltaba la división de opiniones. Si bien más de la mitad de los 42.000 encuestados dijeron que no importaba qué apellido llevaba el niño, mientras las parejas estuvieran de acuerdo, el 13% defendió con vehemencia el apellido del padre y el 12% apoyó pasar el apellido de la madre a los hijos.

Poco después de la publicación se creó en Weibo el primer foro dedicado al tema de los niños que llevaban los nombres de sus madres, y el hashtag "pasar los apellidos de las mujeres a los niños" tuvo más de 27 millones de impactos.

El hecho de que un niño lleve el nombre del padre o de la madre tiene graves consecuencias para las mujeres chinas, particularmente para las que viven en áreas rurales, donde los hombres pueden heredar la riqueza de la familia porque continuan con el apellido. Una encuesta de 2019 realizada por la Federación de Mujeres de China, una organización sin fines de lucro vinculada al gobierno, descubrió que más del 80% de las mujeres chinas en las aldeas no tienen sus nombres en los documentos de registro de sus familias. Como tal, los niños reciben más atención y recursos en sus familias que las hijas.

La práctica machista de extender una línea familiar solo a través de los hombres ha tenido un impacto social grave en el pasado, ya que la preferencia por los niños dio lugar a una de las proporciones de género más desiguales del mundo, exacerbada por la política del hijo único. El problema es de tal orden que, en 2014, un condado en la provincia central de Anhui dio 1.000 yuanes en efectivo (cerca de 130 euros) a cada familia que puso el apellido de las madres a los recién nacidos, en un intento por fomentar la igualdad de derechos y con ella, mejorar la proporción de sexos, muy desiquilibrada en la región.