Tras el periodo de reclusión obligatorio por el coronavirus, un número récord de solicitudes de divorcio ha invadido la ciudad china de Xi'an. Según el periódico Global Times el aislamiento forzado se ha cebado con las relaciones de pareja y muchos han decidido ponerles fin.

"Como resultado de la epidemia, muchas parejas han estado pegadas durante más de un mes, lo que ha traído de vuelta conflictos del pasado", explica Wang, un oficial que trabaja en la oficina de registro de la ciudad de 12 millones de habitantes. Este funcionario explicó que, desde el inicio de marzo, las oficinas se habían visto colapsadas por la entrada de pedidos de divorcio.

Sin embargo, el periódico señala también que algunas de esas separaciones eran fruto de un calentón y otros funcionarios destacaban que muchas parejas se quejaban de que el procedimiento es mucho más rápido en Xi'an que en otros lugares. Allí, un divorcio puede hacerse en 40 minutos. Horas después del enfado y del impulso, muchos decidieron volver a casarse.

Ahora, que España vive un periodo de aislamiento social similar, los psicólogos señalan que hay trucos para sobrellevar la situación y no dejar que la tensión propia de una situación como ésta se lleve por delante a la pareja.

"Son muchas horas juntos, sin espacio para uno mismo, viviendo una situación que ya de por si es extraordinaria y que no hemos vivido nunca. Y esto genera tensiones en cualquier persona", señala Ana Lillo, psicóloga experta en intervención en crisis. "Lo primero que hay hacer es asumir que es una situación que no hemos vivido nunca, que nos va a generar algún malestar y alguna tensión y que es normal sentir esas cosas", explica.

"Pasa un poco lo mismo que surge muchas veces en vacaciones. La gente está 24 horas junta, no hay espacios para estar a solas y uno muchas veces se enfada con su propio agobio y lo paga con los más cercanos", añade la psicóloga Alba García.

Además, señala Ana Lillo, la falta de contacto físico, impuesta por las medidas de prevención del contagio, ayuda a fomentar la sensación de soledad que puede derivar en situaciones de tensión emocional: "Al tener menos contacto físico, menos relaciones sexuales, uno se aisla más, se encierra en uno mismo y siente que hay una baja conexión emocional con su pareja, puede dar la sensación de que está más alejada". 

Las dos especialistas consideran que hablar de los miedos y las ansiedades de cada uno, es el primer paso para que las tensiones que surjan a lo largo del día no se interpreten como señales de que algo va mal en la relación. "Porque hay que tener claro si se trata de un malestar que viene dado por esta situación anormal que estamos viviendo, o si es algo que viene de atrás y que la proximidad de estos días está haciendo salir a la luz. Porque a veces es fácil confundir las cosas", advierte Lillo.

Para minimizar las tensiones que puedan surgir, la psicóloga aconseja a las parejas a organizarse: "Parece una tontería, pero de verdad que funciona. Hablar sobre horarios, decidir quién se encarga de los niños en unas horas y quién lo hace en otras, repartir las tareas domésticas y la carga de cuidados y respetar los espacios de soledad que el otro necesite en este tiempo. Son cosas que de normal no se siguen a rajatabla pero que pueden ayudar a sobrellevar esta situación".

Miedo e inseguridad

Lillo recalca que es normal que nos sintamos agobiados, con miedo o inseguros ante la situación que estamos viviendo y que hay que aceptar esos sentimientos y no cargárselos a la otra persona. "Tenemos que separar lo que es puntual, fruto del agobio personal de lo que puede ser un problema de pareja. El aburrimiento, la mala gestión del tiempo y la incertidumbre derivan fácilmente en pensamientos negativos y catastróficos que pueden crear conflictos".

Cuando esto ocurre, dice, hay que hablar de ello. "Es importante compartir miedos y angustias y que el otro los recoja", dice Lillo. "No hay que inventarse nada ahora, sólo hay que no olvidar la comunicación, que siempre tiene que ser fluida. Si hay un momento de angustia debemos compartirlo con el otro y el otro debe mostrar empatía para que eso no se enquiste", completa Alba García.

Por lo demás, las dos señalan que, aunque cueste y nos provoque angustias, es importante concienciarse de que estas medidas son necesarias y que se han tomado por el bien común. "Es una situación rara e incómoda pero que hay que cumplir. Tenemos que cuidarnos y cuidar al otro y eso pasa por no salir de casa", destaca Lillo.

Y en lo que respeta a los niños, Garcia Rasero aconseja "mantenerles informados de lo que está pasando, fomentar su autonomía, responsabilizándoles de tareas domésticas que puedan hacer y que antes no hacían y no temer el aburrimiento... aburrirse es necesario para soltar la creatividad, que los padres no le tengan miedo al aburrimiento de los niños".

Además, las especialistas recomiendan que se intente darle la vuelta a la tortilla y mirar el lado positivo de la situación. "El estrés existe y hay que manejarlo. Pero este periodo nos brinda la oportunidad de hacer cosas que de normal no haríamos. Podemos establecer una hora de juego en familia, crear nuestros horarios y manejar nuestro tiempo de otra manera y eso puede ser positivo".

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