La industria automovilística europea intenta capear el temporal en un contexto marcado por la fuerte competencia procedente de China, la electrificación y las continuas guerras comerciales entre bloques. Finalizada la primera mitad del ejercicio 2026, los grupos automovilísticos del Viejo Continente han logrado cerrar los seis primeros meses del año con un beneficio conjunto que ha vuelto a números negros.
El beneficio conjunto del Grupo Volkswagen, Grupo BMW, Stellantis, Grupo Mercedes-Benz, Grupo Renault y Ferrari alcanzó los 10.180 millones de euros entre enero y junio. Una cifra que contrasta con las pérdidas acumuladas de 1.991 millones de euros que se lograron en el primer semestre de 2025 derivadas de los números rojos registrados por Stellantis y el Grupo Renault.
Cabe apuntar que este beneficio conjunto se ha logrado por el cambio contable que llevó a cabo el Grupo Renault el año pasado a la hora de contabilizar su participación en Nissan.
No obstante, el desempeño registrado por cada uno de estos consorcios ha sido bien distinto. Así, mientras que Stellantis y el Grupo Renault dejaron atrás las pérdidas registradas hace un año, la automoción alemana ha sufrido un severo golpe en sus cuentas. Una situación que se explica por la caída del negocio en China, el mercado más grande del mundo. Ferrari, por su parte, la automovilística más rentable del mundo, logró elevar su beneficio entre enero y junio un 5% en la comparativa interanual, hasta los 876 millones de euros.
El Grupo Volkswagen fue el que más recortó sus ganancias en la primera mitad del año. Concretamente, un 35,7% entre enero y junio, hasta situarlo en los 2.574 millones de euros. El gigante alemán del automóvil se halla sumido en un profundo proceso de reestructuración de su negocio en el que se contempla la salida de hasta 100.000 trabajadores para 2030 y el cierre de cuatro plantas en Alemania.
Tampoco fue un buen semestre el registrado por parte del Grupo BMW. El consorcio automovilístico bávaro finalizó el periodo comprendido entre enero y junio con un beneficio de 2.872 millones de euros, un 28,5% menos en la comparativa interanual. De hecho, el Grupo BMW también contempla una reestructuración de su negocio con la salida de hasta 8.000 trabajadores antes de que finalice 2027.
El Grupo Mercedes-Benz tampoco logró esquivar la caída de beneficios. El consorcio de la estrella recortó su beneficio un 4,2% en el primer semestre del año, hasta situarlo en los 2.483 millones de euros.
Del lado contrario, Stellantis logró salir de pérdidas en los seis primeros meses del año, con un beneficio de 670 millones de euros. Una situación que se explica por la mejora del negocio en Norteamérica. Cabe apuntar que el consorcio automovilístico francoitaloamericano llevó a cabo un plan de reestructuración en el que contempla un recorte de la producción de 800.000 vehículos y una revisión de su estrategia de electrificación.
El Grupo Renault, por su parte, cerró la primera mitad del año con un beneficio de 705 millones de euros. Una cifra que se logró gracias al incremento de las ventas y la reducción de costes. Ahora bien, el cambio contable de su participación en Nissan efectuado por el consorcio automovilístico francés el año pasado también ha sido importante.
Ingresos estables
En lo que a facturación se refiere, los ingresos de los fabricantes automovilísticos europeos se mantuvieron estables en los seis primeros meses del año. La facturación conjunta de los seis grupos europeos se situó en los 399.683 millones de euros, lo que supone un ligero avance del 0,4% en comparación con el ejercicio anterior.
Sin embargo, estos registros se pudieron lograr gracias al desempeño de Stellantis, Renault y Ferrari. El consorcio francoitaloamericano elevó su facturación un 9,9% entre enero y junio gracias al desempeño de Norteamérica, donde el grupo ha centrado sus esfuerzos.
En el caso de Renault, el alza en los ingresos vino derivado de su buen desempeño en la división de automoción, gracias al lanzamiento de modelos eléctricos e híbridos autorrecargables, así como a su división de servicios financieros.
De su lado, la firma de Il Cavallino Rampante logró elevar sus ingresos un 5,8%, hasta los 3.758 millones de euros gracias a su programa de personalización.
Los fabricantes alemanes, por su parte, mantuvieron su tendencia bajista en el mercado chino. Ninguno de los tres consorcios automovilísticos alemanes logró incrementar su cifra de negocios en el primer semestre del año.
BMW fue el que más recortó sus ingresos, con una caída del 8%, hasta los 62.266 millones de euros. Un descenso que se explica por la caída del volumen de ventas debido a la presión competitiva.
Le siguió Mercedes-Benz, con una merma en su cifra de negocios del 4,1%, hasta los 63.663 millones de euros, derivada de las menores ventas registradas en su división de automóviles. De hecho, los incrementos en ventas registrados en Alemania (del 7%) y en EEUU (del 15%) no lograron paliar el fuerte descenso sufrido en China (-28%).
El Grupo Volkswagen logró capear un poco mejor el temporal gracias al desempeño de la división de servicios financieros, cuyos ingresos aumentaron un 8%, hasta los 33.961 millones de euros. Esto permitió afrontar mejor la caída de la división automovilística, cuya cifra de negocio cayó un 2,1%, hasta los 139.733 millones. Con todo, el gigante alemán del automóvil tan sólo redujo su facturación un 0,1%, hasta los 158.102 millones de euros.
Caen las ventas
Ahora bien, todo ello converge con un recorte generalizado por parte de casi todos los fabricantes europeos. El único que incrementó sus ventas en los seis primeros meses del año fue Stellantis, gracias a su fuerte crecimiento en Norteamérica.
De esta manera, las ventas mundiales de los seis principales fabricantes automovilísticos europeos cayeron un 2% entre enero y junio, con un total de 10.305.188 vehículos comercializados.
De todo también se deduce que si los fabricantes recortan las ventas y mantienen los ingresos, el precio de los vehículos no se reduce, sino más bien todo lo contrario.
Todo ello con el fin de intentar ser competitivos en un entorno desafiante ante la llegada masiva de fabricantes chinos, los cuales empiezan a quitar cuota de mercado.
Menos rentabilidad
Pero la realidad es bien distinta y la rentabilidad de los fabricantes europeos no deja de caer. En el primer semestre del año, la rentabilidad media se redujo casi un punto, hasta situarse en el 9,7%.
Tan sólo Stellantis logró elevar sus márgenes en los seis primeros meses del año, hasta alcanzar el 2,1%. Una rentabilidad operativa que se basó en el crecimiento del mercado norteamericano, el aumento de los volúmenes de venta, el alza en mercados emergentes y la optimización de costes a través de una gestión de inventario más rigurosa.
Ferrari, la automovilística más rentable del mundo, recortó dos décimas porcentuales su rentabilidad operativa entre enero y junio, hasta dejarla en el 39%.
De los grupos alemanes, el que más cerca estuvo de mantener los niveles fue Volkswagen, con un 3,8% de rentabilidad, tan sólo 0,4 puntos porcentuales menos en la comparativa interanual. Sin embargo, el gigante alemán del automóvil espera una recuperación de los márgenes para la segunda mitad del año y prevé cerrar el ejercicio con un margen operativo de entre 4% y el 5,5%.
Así las cosas, la automoción europea encara la segunda mitad del año con un importante problema en China, donde se prevé que las ventas sigan cayendo. De hecho, la gran mayoría ha recortado sus previsiones, todo ello como consecuencia de la difícil transformación que encara la industria automovilística europea.
