China y la Unión Europea (UE) empiezan a acercar posturas a la hora de relajar sus aranceles en materia comercial. Pekín redujo ayer los aranceles a las importaciones de productos lácteos de la UE tras concluir su investigación antidumping iniciada 18 meses atrás.
Dicha investigación dio comienzo justo después de que Bruselas interpusiese tasas adicionales a las importaciones de vehículos eléctricos chinos. Entonces, la Comisión Europea impuso unos derechos compensatorios a determinadas automovilísticas chinas tras una investigación antidumping que llevó nueve meses.
Pero el escenario actual es completamente distinto al vivido en junio de 2024. Ahora las relaciones comerciales mundiales han saltado por los aires tras la llegada a la presidencia de EEUU de Donald Trump.
Una tesitura que obliga a firmar nuevas alianzas con otros actores. Prueba de ello son los recientes acuerdos firmados entre la UE y Mercosur, tras 25 años de negociaciones, y el bloque comunitario e India, tras 19 años de diálogo.
De estos nuevos acuerdos no se escapa China, pese a los recelos del mandatario estadounidense. Motivo por el cual, a partir de hoy, y durante los próximos cinco años, las importaciones de productos lácteos oscilarán entre el 7,4% y el 11,7% (previamente se situaban entre el 21,9% y el 42,7%).
Cabe apuntar que la aplicación de estos aranceles provocó que las exportaciones europeas de todo tipo de queso fresco, cuajada, queso procesado (rallado o en polvo), queso azul y otros quesos texturizados, leche y nata, al gigante asiático fuesen excesivamente caras.
La respuesta de la UE ahora es que “considerará todas las medidas adecuadas, incluidas posibles acciones ante la Organización Mundial del Comercio”.
Todo ello debido a que considera que existe “evidencia insuficiente” para que China inicie la investigación antisubsidios sobre los productos lácteos de la UE.
Apertura de Bruselas
Si bien esto puede traducirse como una señal de estabilización en las relaciones, pese a la firmeza de Bruselas, lo cierto es que la Comisión Europea ya propuso a China una alternativa para suprimir los aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos.
Una fórmula que ha aplicado con Seat tras acordar la revocación de los aranceles de las importaciones del Cupra Tavascan, modelo que se produce en Anhui (China).
En vez de tener unas tasas adicionales del 20,7%, Seat se comprometió a importar un volumen determinado de vehículos y a contar con un precio mínimo de importación.
Una puerta que se ha abierto a la hora de suprimir los aranceles a las importaciones de vehículos eléctricos chinos a la UE. China, por su parte, ha relajado su postura inicial y permitirá a las automovilísticas a que negocien de forma individual con los Veintisiete.
Cabe apuntar que las tasas adicionales a las importaciones de vehículos eléctricos chinos en la UE oscilan entre el 7,8%, que se le aplica a Tesla, y el 35,3%, que se aplica al Grupo SAIC, matriz de MG y Maxus. A estas tasas se suma otra del 10% relacionada con la importación de vehículos a la UE.
"Se espera que más empresas chinas lleguen a acuerdos con la parte europea sobre compromisos de precios", apuntó He Yadong, portavoz del Ministerio de Comercio de China. "Ambas partes apoyan a los fabricantes chinos de vehículos eléctricos para que hagan un buen uso de los compromisos sobre precios", añadió el portavoz en referencia a mantener la comunicación entre China y la UE.
Ahora bien, pese a la apertura de Bruselas a este respecto, estos acuerdos no serán sencillos dado que existe la posibilidad de que se analice por modelos y no por compañías.
Todo ello con el fin de no lastrar aún más la competitividad de los grupos automovilísticos europeos. Pero sobre todo con el fin de no mermar aún más la producción automovilística europea, la cual ha perdido entre 2019 y 2024 una producción de 3,4 millones de vehículos, según datos de la Organización Internacional de Constructores Automovilísticos (OICA, por sus siglas en francés).
Despliegue chino
El despliegue de las automovilísticas chinas en Europa es constante desde hace unos años. Su propio mercado doméstico se ha quedado pequeño y necesitan dar salida a un gran volumen de vehículos.
El Viejo Continente se ha convertido en la región preferida a la hora del despliegue de sus modelos eléctricos, mucho más baratos que los europeos. No es de extrañar, si se tiene en cuenta que el gigante asiático cuenta con toda la cadena de valor de las baterías.
Pero también hay que recordar que la presencia de las automovilísticas chinas en EEUU, el segundo mercado más grande del mundo, es inexistente, debido a que tienen unos aranceles a la importación del 100%.
Además, el mercado chino se halla sumido en una guerra de precios en la que el Gobierno se ha visto obligado a intervenir.
Con todo, las relaciones entre Bruselas y Pekín parecen iniciar una nueva etapa. Los gestos de una y otra se suceden. Tan sólo habrá que esperar a ver si se amplía a los vehículos eléctricos, tal y como desea Pekín.
