Hoy, según la cultura china, empieza un año nuevo. Su sistema astrológico está formado por 12 animales que se repiten en un ciclo de 12 años. La leyenda narra que una gran carrera decidió el orden de los animales. Cada año lunar se asocia a uno de estos animales y, a la vez, a un elemento; según la tradición, esto influye en la personalidad y el destino de las personas nacidas ese año.
El año lunar acaba de comenzar con el séptimo signo del zodiaco y, en este ciclo, la vida se vive galopando. Independientes, enérgicos, sociables y amantes de la libertad, los caballos son el símbolo por excelencia de la ambición.
En la cultura china simbolizan la fuerza, la vitalidad y la perseverancia, pero también la impaciencia y la tozudez. El Año del Caballo se asocia con vitalidad, cambios y nuevos comienzos, lo que encaja muy bien con la idea de "curar heridas" y empezar de nuevo.
Si en el horóscopo chino el caballo es el que nunca se rinde, en la vida real los caballos también ayudan a que las personas se levanten después de momentos muy duros.
Una empatía silenciosa
Son animales muy sensibles al lenguaje corporal, al tono de voz y a la energía de las personas. Perciben tensión, calma y miedo, y reaccionan a ello. Actúan como "espejos emocionales": reflejan el estado interno de quien está con ellos.
Si estás nervioso, ellos se inquietan; si te relajas, ellos también. Son capaces de transmitir una presencia tranquila y segura, empatizando silenciosamente con cada persona que se les acerca.
La terapia asistida con caballos se usa como apoyo para problemas de ansiedad, depresión, trastornos por estrés postraumático, adicciones y dificultades de autoestima.
En el zodiaco chino, el caballo es el que galopa hacia adelante, símbolo de resiliencia y voluntad de superar dificultades. En las granjas de terapia, los caballos ayudan a que niños, adolescentes y adultos vuelvan a confiar, a regular sus emociones y a sentirse capaces de avanzar.
Una sincronización terapéutica
"Son seres altamente sensibles que ayudan a los pacientes a percibir la terapia como una situación atractiva y didáctica", afirma Natalia Otero, directora de Ecrin Terapias.
"La equinoterapia permite seguir los objetivos terapéuticos en un ambiente de naturaleza y armonía, que también influye positivamente en la sesión". Lo que pasa no es magia, sino que se llama co‑regulación emocional.
El sistema nervioso humano tiende a sincronizarse con el del caballo; al estar con un animal grande pero tranquilo, el cuerpo baja revoluciones y se sale del modo "alarma".
"El animal ayuda a provocar una oportunidad para que la persona explore y trabaje su sensación de poder, vulnerabilidad y control en un mismo momento". Se practica la confianza, los límites sanos y la comunicación clara.
La historia de Vera
La terapia con caballos tiene grandes beneficios. Entre ellos se encuentran mejoras físicas, motivacionales, del lenguaje, conductuales, cognitivas, en las relaciones sociales y en la autoestima y la confianza. Por todo esto se considera una terapia integral.
"Baloo es un caballo súper especial que se contagia mucho de las emociones; un caballo de esos que se acercan a una silla de ruedas y ponen la cara encima del niño". La directora cuenta la historia de Vera, una niña de tres años que nació con una enfermedad neurológica por un trastorno de migración neuronal.
A raíz de la malformación de su cerebro, tiene varias complicaciones: epilepsia, dificultades en el aprendizaje y problemas motores. Le cuesta más hacer las cosas que a cualquier otro niño.
"El año pasado empezamos con el tema de los caballos y la verdad es que para nosotros ha sido un descubrimiento". La niña ha mejorado el control de la cabeza, del tronco y de su musculatura.
Dependiendo de la intervención, si está más enfocada al área motora, a la neuropsicología o a la psicología emocional, social o conductual, se utiliza un caballo u otro. Cada criatura tiene su personalidad propia y, a través de ella, se conecta con nosotras.
En el Año del Caballo, no solo miramos al cielo buscando suerte: miramos a los caballos a nuestro lado, que nos enseñan a sentir, a confiar y a cabalgar sobre las dificultades de la vida.
