En los últimos años, España ha experimentado un notable crecimiento en la población de gatos domésticos. Según los datos más recientes de asociaciones veterinarias y estudios de mercado, se estima que en el país viven entre 5,8 y 5,9 millones de gatos de compañía, una cifra que confirma la creciente preferencia por estos animales en los hogares españoles.
Este aumento responde a varios factores. Por un lado, los gatos se adaptan fácilmente a la vida en espacios urbanos, donde las viviendas son cada vez más pequeñas y la rutina diaria deja menos tiempo para pasear a una mascota. Además, su carácter independiente y su bajo mantenimiento los convierten en compañeros ideales para quienes buscan afecto sin las exigencias típicas del cuidado canino.
La tendencia también refleja un cambio cultural en la forma en que se perciben los animales de compañía. En muchas familias, los gatos ya no se consideran simples mascotas, sino miembros del hogar con necesidades emocionales, sanitarias y sociales.
Esto se traduce en un incremento del gasto destinado a su alimentación, atención veterinaria y bienestar, incluyendo servicios como guarderías felinas, seguros o juguetes especializados. La Federación Europea de la Industria de Alimentos para Mascotas (FEDIAF) estima que en 2024 el gasto en comida para perros y gatos en Europa alcanzó los 29.200 millones de euros, con una producción de aproximadamente 9,1 millones de toneladas.
Los retos de las protectoras
Sin embargo, el aumento de la población felina también plantea retos. Las protectoras y asociaciones animalistas advierten sobre el abandono y la superpoblación en colonias callejeras, problemas que requieren políticas públicas sólidas de esterilización, educación y adopción responsable.
Decenas de jaulas llenas de madres con sus bebés ocupan a diario las pequeñas habitaciones de los albergues. Solo en el refugio Salvando Peludos conviven más de 500 gatos. Muchos han sido rescatados de la calle con la mejor intención, aunque sin resolver realmente el problema de fondo.
Ahora este problema está desbordando el refugio. "El gesto de recoger gatos callejeros parte de la empatía y del rechazo a verlos vivir en malas condiciones. Sin embargo, llenar las protectoras no es una solución", afirman en el vídeo de Instagram.
Cada camada que se rescata supone espacio, recursos y cuidados que muchas veces no existen. Y al poco tiempo el centro vuelve a estar saturado.
Regular la tenencia
En este sentido, la reciente Ley de Bienestar Animal busca regular la tenencia y fomentar el cuidado responsable de los gatos, reforzando el papel de los ayuntamientos en el control y protección de los animales.
Los ayuntamientos tienen en sus manos una parte esencial de la solución. Pueden implantar programas CER, que permitan controlar las colonias felinas de manera ética y efectiva.
Cada adopción responsable no solo transforma la vida de ese animal. Libera espacio, abre nuevas posibilidades para otros y enciende un rayo de esperanza en medio de tanta saturación. A veces, lo más simple —como exigir, esperar, adoptar— puede cambiarlo todo.
Con todo, el gato se consolida como uno de los animales favoritos en los hogares españoles, reflejando una sociedad cada vez más sensibilizada con el bienestar animal y el vínculo que compartimos con nuestras mascotas.
