Boro viajaba en el tren Iryo junto a sus dueñas, Ana y Raquel, quienes regresaban de pasar un fin de semana en Málaga para retomar sus labores en Madrid cuando, de repente, un desvío y todo oscureció.
El perro permanece desaparecido desde el pasado 18 de enero, cuando un trágico accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) conmocionó a España, dejando un saldo de al menos 41 fallecidos y decenas de heridos.
En medio del dolor y los escombros, ha surgido una historia que se ha vuelto viral y mantiene en vilo a las redes sociales: la búsqueda desesperada de Boro continúa, movilizando a ciudadanos y organizaciones animalistas de todo el país.
El impacto
Ana García Aranda (26 años) viajaba con su hermana Raquel, embarazada, y su cuñado cuando el tren se salió de la vía y descarriló. Tras el impacto, la situación de la familia se volvió crítica: Raquel resultó gravemente herida y permanece ingresada en la UCI.
En el caos posterior al choque, Boro escapó del lugar. Perdió su collar azul con chapa identificativa y se cree que fue captado posteriormente en un vídeo, deambulando cerca de las vías en una zona de alto riesgo.
Ana sabe que está bien, porque al salir del vagón lo encontró con vida: "Lo cogí en brazos, pero estaba tan asustado que se escapó y no lo he vuelto a encontrar", explica, entre lágrimas, a EL ESPAÑOL.
Visiblemente devastada, ha comparecido ante los medios para pedir ayuda. Subrayó que sus animales no son solo mascotas: "Por favor, si podéis ayudar a buscar a los animales, que tenemos muchos y son familia también".
La joven ha explicado que encontrar a Boro es una forma de mantener viva la esperanza mientras su hermana lucha por su vida: "Si no puedo hacer nada por ella, al menos que pueda encontrar a Boro". El perro ha convivido con ellas durante los últimos siete años, es parte de su familia.
Un senior mestizo
Boro es un perro mestizo, descrito por su dueña como un "chucho de la protectora". Es una mezcla de schnauzer y perro de aguas, de tamaño mediano, color marrón oscuro y con una característica mancha blanca en el pecho.
El animal, de más de diez años, es muy asustadizo y probablemente huya si alguien intenta acercarse de forma brusca. "Si alguien lo ve y se acerca a él, que lo haga muy lentamente... No suele acercarse a las personas", advirtió Ana. A pesar de su edad y desorientación, Boro responde a su nombre.
En los últimos días, amigos, voluntarios y amantes de los animales han llegado para lo mismo: batir el terreno y buscar a Boro. Armados de prismáticos, guantes y muchas ganas de andar, están recorriendo el perímetro del accidente, gritando su nombre.
Un rescate especializado
También el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) está desempeñando un papel fundamental como mediador y organizador del operativo de rescate.
Dada la peligrosidad de la zona, catalogada como de alto riesgo, el acceso permanece restringido. No obstante, PACMA solicitó formalmente al Ministerio del Interior un permiso excepcional para acceder al área del siniestro.
Tras varias gestiones y con la mediación de Galgos Sin Fronteras, el Ministerio del Interior concedió una autorización especial para que un equipo profesional trabajara sobre el terreno.
El dispositivo de rescate, compuesto por tres o cuatro expertos, tiene como objetivo localizar a Boro de forma controlada para evitar que se asuste y se aleje hacia zonas más inaccesibles.
Evitar los bulos
PACMA se encarga de garantizar que la intervención sea estrictamente controlada. Esto implica descartar la organización de batidas masivas o movilizaciones de voluntarios cerca de las vías, ya que una presencia excesiva podría espantar al animal y ponerlo en mayor peligro.
La familia y las asociaciones han pedido encarecidamente que no se difundan bulos. En los últimos días se han viralizado noticias falsas que aseguraban que el perro había sido encontrado o que había muerto, algo que afecta gravemente la salud emocional de los allegados.
Hasta el momento, la búsqueda continúa. Se ha difundido el contacto de personas cercanas a la familia para canalizar cualquier avistamiento real, solicitando siempre que se intente obtener una fotografía y la ubicación exacta del animal.
Para Ana y su familia, encontrar a Boro significaría un poco de luz en estas horas tan oscuras.
