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Las claves

Jorge de Castellví es una de las personas que más saben de turismo y hoteles en España. Actualmente dirige el Vincci Posada del Patio en Málaga capital, aunque previamente ha estado trabajando en muchos otros hoteles en distintas partes del país.

Empezó en el sector porque le gustaba hablar idiomas y el contacto con los demás. Ha vivido media vida con la maleta preparada, de destino en destino, algo para lo que no todo el mundo está preparado.

Hacemos la entrevista este pasado jueves en el hotel. Justo enfrente del Vincci Posada del Patio está el Ibis y aún hay camiones de bomberos tras el incedio que lo arrasó hace unos días. "Es una verdadera pena", afirma.

-Usted es de Cádiz pero lleva muchos años en Málaga. ¿Por qué decidió dedicarse al turismo?

-Sí, nací en Cádiz pero llevo muchísimos años fuera de Cádiz. Me interesé por esto del turismo casi por casualidad, no fue una cosa vocacional. Me gustaban los idiomas, especialmente el alemán, y decidí que el turismo me podía dar esa cobertura.

Lo que primero se convirtió en una casualidad luego sí que fue una vocación a medida que fui avanzando y conociendo el sector. La hotelería me enganchó y ya no me he podido salir.

-¿Cómo empezó?

-Hice los estudios de Turismo y al terminar entré en un programa de formación de la cadena RIU. Era muy novedoso por aquel entonces porque era de formación de directores, aunque ahora ya lo hacen muchas cadenas.

Pasé todas las pruebas, excepto el idioma, porque no tenía buen alemán. Me dijeron que mejorara el alemán y que al año siguiente entraría en el programa. Me saqué un billete para Alemania y me fui a trabajar allí a una fábrica.

-¿Y eso?

-Un tío mío tenía un cuñado que trabajaba en una fábrica de maderas en Alemania y me buscó un puestecillo de trabajo allí. Me fui solo con veintipocos años con una mano delante y otra detrás.

Estuve unos meses, mejoró mi alemán y me metieron en el programa de RIU que duraba un año y medio. Era formación teórica y práctica en los hoteles. Era en Las Palmas.

Jorge de Castellví, en la biblioteca del hotel Vincci Posada del Patio en Málaga. Angel Recio

Eran 6 meses trabajando en todos los puestos base de un hotel. Luego pasabas a una siguiente fase en la que trabajabas como jefe de área de un departamento, un mando intermedio, y luego una última en las que estabas como adjunto a dirección en los equipos directivos que había en RIU.

Cobrabas pero te daban alojamiento. Y cuando terminabas te daban una prima por haber terminado y trabajo en un hotel.

-¿Cuántos años tenía?

-Yo tenía 25 años y llegué a ser director de hotel con 27 años. Muy joven para la época. Hoy día es verdad que los jóvenes llegan con más prontitud.

-¿Cuál fue el primer hotel que dirigió?

-Me dieron el primer hotel en Tenerife, en el Puerto de la Cruz, con RIU. Empecé y a los tres meses me fui y abandoné la cadena.

-Vaya arranque.

-Me hicieron una oferta en mi tierra para trabajar con la cadena Tryp. Me fui bajando el nivel porque era de jefe de recepción del Tryp Sancti Petri. Pero lo hice con la premisa de que sería luego director, que era para lo que me había formado.

Fui a sustituir unas vacaciones a Granada a un compañero de Tryp, luego fui subdirector del Tryp Guadalmar con César Pérez, y posteriormente abrimos el Tryp Alameda donde ya fui director.

Hoteles de cinco estrellas

"Hay clientes de cinco estrellas para todos. Y el hecho de que vengan más hoteles de cinco estrellas es bueno"

Recuerdo que en Málaga había entonces muy poquitos hoteles. Entre los modernos estábamos el Tryp Alameda, el Málaga Palacio y después abrió el NH. Y luego el Don Curro, Los Naranjos, los de toda la vida.

En ese momento la cadena Sol Meliá compró Tryp y todos los directores que estábamos en Tryp nos quedamos. Como hablaba alemán y tenía experiencia me mandaron a Lanzarote a dirigir un aparthotel gigantesco de 300 unidades. Estuve dos años allí.

La familia Calero, que era la propietaria de Tryp antes de venderla a Meliá, fundó Vincci. Me llamaron y me ficharon como director del Vincci Costa Golf. Y ya no me he movido de Vincci.

-Y ha acabado volviendo a Málaga.

-He tenido la suerte de progresar mucho en Vincci, una cadena que estimo mucho, por eso llevo tantos años en ella. Con Vincci Hoteles he tenido la suerte de ir abriendo, desde mi punto de vista, los mejores hoteles que hemos tenido en la cadena.

Tras el de Chiclana, abrí el Vincci La Plantación del Sur, un cinco estrellas lujo que tenemos en Costa Adeje en Tenerife. Estuve tres años y pico allí. De allí me fui a Marbella a inaugurar el Vincci Estrella del Mar, donde estuve 8 años y pico o nueve.

Y luego tuve la suerte de poder venir aquí a Málaga capital para dirigir el Vincci Posada del Patio y la apertura del Vincci Larios 10, que es el cuatro estrellas que tenemos en la calle Larios. que la abrimos hace unos años.

-Desde luego las personas que os dedicáis a este sector sois unos trotamundos.

-Sí, sí. Y hay que estar. O había que estar. Hoy día la gente joven tiene menos disponibilidad para la movilidad. En mi época tenías que estar con la maleta hecha.

-Comentaba que cuando abrieron el Tryp Alameda había pocos hoteles en Málaga. La capital ha tenido en los últimos años una transformación radical. ¿Cómo valora esa evolución?

-Yo tengo una visión muy correcta de esa evolución porque estuve en Málaga a finales de los 90 y principios de 2000, me fui a Canarias y volví muchos años después.

Cuando dirigía al Tryp Alameda, me gustaba mucho correr por las mañanas y recuerdo que los chicos de recepción me advertían que no fuera por determinadas zonas. En el centro de Málaga además, a determinadas horas y en determinados lugares, no se andaba con tranquilidad.

Jorge de Castellví en el hotel. Angel Recio

Cuando regresé a Málaga, era completamente diferente y fue un impacto positivo. Lo he hablado con muchos amigos de Málaga. Los que habéis vivido aquí siempre habéis tenido una visión progresiva, la habéis visto crecer. Pero yo que volví tras 15 años vi un desarrollo bestial.

La evolución de la ciudad ha sido muy positiva y ahora somos la envidia de cualquier ciudad. Es la ciudad a la que quiere venir todo el mundo a trabajar, a vivir. Por eso tenemos la vivienda como la tenemos, porque hay muchas personas que vienen.

-De hecho, en el sector hotelero el Vincci Posada del Patio que usted dirige fue el primer cinco estrellas de la ciudad. Abrió en mayo de 2010. Ahora ya hay varios. Entre ellos acaban de inaugurarse el Palacio de la Tinta o el ME Málaga.

-Nosotros siempre podemos decir que fuimos los primeros (se ríe). Hay una apuesta municipal, el alcalde Francisco de la Torre está muy empeñado en atraer turismo de calidad y ahora se está hablando incluso de una moratoria para que los productos que hay en la ciudad sean productos de calidad y nosotros fuimos bandera en ese sentido.

Es bueno que haya más cinco estrellas en la ciudad. Yo creo que eso atrae a un público y a un segmento que nos interesa. Si queremos ir realmente, y eso es lo que se pretende, a más calidad que cantidad, el producto cinco estrellas siempre lo favorece y nosotros estamos ahí bien posicionados.

-¿Hay clientes de cinco estrellas en Málaga para todos?

-Yo creo que sí. Los que venimos de fuera o los que vienen ahora que llevan poco tiempo aquí lo dicen. Nos ven como una gran ciudad, mucho más de lo que se ven los propios malagueños. Tienen la sensación de que es una gran ciudad, pero que todavía es cómoda.

Hay críticas de los malagueños de que hay mucha gente, pero si es una ciudad turística es normal que haya gente. Yo creo que eso, bien regulado, no es malo.

Se nos ve como una grandísima ciudad en todos los sentidos y hay que creérselo porque es muy positivo.

Hay clientes de cinco estrellas para todos. Sí. Y el hecho de que vengan más cinco estrellas es bueno. Alguien me decía hace poco que era malo para nosotros que abriera el Meliá por la competencia y le dije que no, que era bueno porque hay sinergias.

Hay seis hoteles de cinco estrellas en Málaga capital y no son grandísimos hoteles de 800 habitaciones. Por lo tanto, hay clientes para todos, sin duda.

-¿Cómo es el perfil de ese cliente cinco estrellas que viene a Málaga?

-Es un cliente exigente, con un conocimiento muy claro de lo que quiere. Debes tener una buena ubicación y ser capaz de mantener un nivel de servicio muy alto.

El cliente de cinco estrellas está ya muy viajado y tiene costumbre de alojarse en buenos hoteles. Yo creo la planta hotelera de cinco estrellas en Málaga es de mucha calidad. Donde te puedes diferenciar un poco es en el trato que le puedas dar, en que la experiencia que tengas dentro del hotel sea una experiencia atractiva y diferente.

Jorge de Castellví en el hall del hotel Vincci Posada del Patio. Angel Recio

Nosotros, por ejemplo, tenemos integrada en el hotel la muralla romana, que es parte de la experiencia que damos al cliente. Hacemos un recorrido gastronómico por el tiempo, desde los malagueños antiguos, los romanos, los árabes y los malagueños modernos.

Hay que estar siempre reinventándose y ser capaz de ofrecer esas experiencias diferentes.

-¿Son más extranjeros o españoles?

-Tenemos un volumen de clientes internacionales cada vez más alto. En nuestro hotel tenemos de manera habitual a personas de cerca de 20 nacionalidades, que es mucho más de los que he tenido en otros hoteles.

Eso lo permite el aeropuerto internacional tan potente que tenemos porque puede venir gente de cualquier parte del mundo. En invierno solemos tener un 60% de cliente internacional y un 40% español. Ahora en verano sube un poco el nacional, aunque es verdad que el cliente español está bajando.

-La subida de precios del sector no ayuda.

-Somos conscientes los hoteleros de que hemos subido los precios, pero el destino no se está viendo afectado. Si quizás ciertas nacionalidades que les cueste un poquito más, pero si ofreces buen servicio, si ofreces calidad, si ofreces elementos también fuera de los hoteles que acompañen al cliente, el cliente está dispuesto a pagar ese precio.

-¿Ha cambiado mucho el perfil de ese turista?

-Sí ha cambiado el perfil. El turista es ahora un turista más experto, más conocedor del destino y eso lo hace, como decía antes, más exigente. Antiguamente íbamos a los destinos con menos conocimiento. Ahora el cliente está muy viajado y te exige un nivel cada vez mayor.

-¿Está notando más atracción de personas no solo por turismo sino por negocios o la Málaga tecnológica?

-Sin duda. Nosotros tenemos salas muy grandes para 300 personas y recibimos durante mucha parte del año ese mix entre clientes de negocio y clientes de ocio. Muchos viene indudablemente por el desarrollo tecnológico de la ciudad.

El Málaga TechPark tiene tirón. Hay muchas empresas organizando convenciones, reuniones de trabajo, de negocio. Es potente y lo notamos muchísimo.

-Se habla de la posibilidad de morir de éxito. ¿Qué opina usted?

-Yo creo que no vamos a morir de éxito. Málaga tiene unas capacidades y unas cualidades que permiten que sea una ciudad próspera. Lo que indudablemente no se puede hacer es bajar la guardia.

No nos podemos echar a dormir, hay que trabajar todos los días y me consta que así se está haciendo.

Siempre digo que Málaga tiene la suerte de haber tenido al alcalde que tiene y por tanto tiempo, las dos cosas a la vez. Málaga tiene un plan estratégico, una hoja de ruta que se ha ido haciendo contando además con el empresariado y con la sociedad.

Hoteles más caros

"Somos conscientes los hoteleros de que hemos subido los precios, pero el destino no se está viendo afectado. Si ofreces buen servicio, si ofreces calidad, si ofreces elementos también fuera de los hoteles que acompañen al cliente, el cliente está dispuesto a pagar ese precio"

Podría parecer una obviedad, pero hay muchas ciudades que no tienen esa hoja de ruta y lo peor es que van cambiando de gobierno y el que llega se carga lo que había hecho el anterior, fuera bueno o malo.

Yo creo que la fortuna y la suerte de Málaga, que no es suerte es trabajo, es haber contado con este alcalde y con este gobierno durante tanto tiempo porque han podido dar continuidad a esa hoja de ruta.

No quiere decir que sea perfecta, tiene fallos, pero cuanto más tiempo se mantenga la ciudad va a ir acompañando a ese desarrollo. No se debe morir de éxito, sino que hay que renovarse, reciclarse, repensarse e ir acompañando el desarrollo de la ciudad.

-Su hotel está junto al Guadalmedina. ¿Qué le parece el proyecto de las plazas puente? ¿Le gusta?

-Me gusta mucho más que lo que tengo ahora. Es una pena que se haya mantenido tantos años así. Lo que viene va a ayudar muchísimo y es necesario, pero no solo porque a mí me afecte directamente en la vista que pueda tener desde mi hotel, sino porque creo que abre la ciudad hacia un barrio que tenemos aquí enfrente que es magnífico, la Trinidad.

Es un barrio con unas características preciosas también para el turismo, con una apertura que al centro de la ciudad le vendría muy bien porque realmente uniría con más el centro con la zona oeste.

Cuando se haga va a fortalecer a la ciudad y hacerla un poco mayor porque es verdad que el centro, en determinados momentos, se complica porque no es grande.

-Llevar clientes de cinco estrellas a la Trinidad debe costar un poco aún. Hace poco hubo tiroteos y sigue habiendo bastante droga en la zona.

-La remodelación del río va a ayudar también a que eso cambie. Es lo que pasaba con la plaza Camas o con Carretería, a los que apenas se podía ir. Se fue desarrollando, llegaron los hoteles y en la Trinidad acabará pasando igual.

No se trata de sacar a la gente de allí. Hay que desarrollar los barrios sin que pierdan buena parte de su esencia como los corralones, que son una maravilla. Pero hay que hacer que el barrio crezca.

Yo mando a clientes a la Trinidad a visitar los corralones, las iglesias y les encanta. Hay que decirles a dónde ir y a dónde no, pero la gente vuelve encantada. El turismo busca la autenticidad del sitio, no lo que haya en cualquier parte del mundo.

Han abierto aquí cerca un tablao flamenco pequeño, para unas 15 personas. Eso le gusta a la gente que viene.

-Hablaba antes de la moratoria a hoteles de menor categoría o viviendas turísticas. La pasada semana entrevistamos a Gabriel Escarrer, CEO de Meliá, y estaba totalmente a favor. Usted entiendo que también.

-Sí, tengo que verla porque la he conocido solo un poco por prensa. Hay que ver de qué habla y cómo regula.

No se debe entender que hay una moratoria porque estemos sobrepasados sino porque se premie la calidad de los establecimientos y se favorezcan los establecimientos reglados.

El director del hotel Vincci Posada del Patio en la recepción. Angel Recio

No nos gusta que haya alojamientos turísticos que no estén reglados o que no tengan las mismas reglas que tenemos los demás y no nos gustan establecimientos de baja calidad, porque lo que atraen es a un cliente de baja calidad que no favorece.

Hay que buscar esos clientes que nos puedan dejar más ingreso, que cuide más el entorno de la ciudad.

Hay que contarle a la gente de Málaga que el turismo beneficia mucho más que perjudica. Hace 20 años ibas por la calle Larios y no había nadie. Ahora no vas tan tranquilo como antes, pero probablemente en tu barrio hay personas que trabajan directa o indirectamente gracias al turismo.

Yo no tengo miedo a la competencia ni a que vengan más hoteles, pero con las mismas reglas. Incluso por seguridad. En los hoteles ahora te piden todos los datos cuando llegas. Y en una vivienda turística,no en todas pero sí en muchas, da uno el carné de identidad y entran ocho. Tampoco hay las mismas políticas higiénico sanitarias. Se compite en desigualdad.