Málaga

El sueño húmedo (nunca mejor dicho) de todo urbanita que se precie es que le alicaten el monte y, ya metidos en faena, que le pongan puertas al campo. Pues algo parecido está sucediendo con las Angosturas del río Guadalmina: el Ayuntamiento de Benahavís ha puesto en funcionamiento en su web un amplio listado de reglas para preservar la zona y frenar el avance de la Covid entre las personas que se deciden a visitar su cañón, convirtiendo esta célebre senda en una especie de pasaje de la naturaleza como el que podríamos encontrar en un parque de atracciones.

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Y la verdad es que, en opinión de no pocos, han tardado bastante: el coronavirus puede ser la excusa, pero lo cierto es que este paraje es uno de los más famosos de la provincia de Málaga lo que unido a su fácil recorrido, libre de sobresaltos, su extensión asequible y su refrescante trazado, hacen que, cuando el calor comienza a apretar, se convirtiera en una auténtica romería pasada por agua (en lugar de alcohol).

Es por ello por lo que ahora el consistorio benahavileño, para preservar un poco el espacio ante tanto rutero (lo cual no es para menos: para empezar se localiza dentro de una Zona de Especial Conservación (ZEC), la de los Reales de Sierras Bermeja) este 2021 ha decidido regular el acceso, permitiendo grupos de 10 personas como máximo y con cita previa, perdón, con reserva que se puede hacer de modo telemático en el portal municipal.

Benahavís cuenta con uno de los accidentes geográficos más hermosos de la provincia. Diputación de Málaga

El asunto, que ha levantado ampollas, claro, se resuelve con personal que encontramos tanto a la entrada como a la salida del recorrido. Pero, se preguntarán, ¿cómo lo hacen? ¡Es que el Ayuntamiento ha vallado el entorno!

Y así es más fácil poner un horario: de 10 de la mañana a ocho de la tarde. Además, entre grupo y grupo se deja un tiempo prudencial de 15 minutos, por lo que no podemos entretenernos mucho admirando este fresquito accidente geográfico o haciendo el salto del ángel en las pozas que nos encontramos por el camino (cosa, que por otra parte, no se recomienda).

Una visita refrescante

En estas estamos. Así que si, como en ese restaurante que les han recomendado mil y una vez, no logran reserva para visitar las Angosturas del Guadalmina, sirva la somera descripción de su trazado que a continuación nos marcamos como pobre alivio o para ponerles los dientes más largos aun. Porque estamos escribiendo sobre uno de los cañones más bonitos de la provincia de Málaga, sino de toda Andalucía.

Comenzaremos diciendo que saltar a la primera poza de la senda es toda una tradición. Es casi como un bautizo: ya saben "si no has saltado a la poza, no has hecho la ruta" bla, bla, bla… Esas cosas que se dicen pero que no significan nada. Que cada cual haga de su capa un sayo y listo. No queremos que nadie haga un Ramón Sampedro, ¿de acuerdo?

El comienzo de la senda requiere un pequeño salto de fe. F. M. R.

Porque la seguridad es fundamental siempre: las Angosturas tienen una catalogación de zona de barranquismo de nivel 1, por lo que se recomienda el uso de equipo de protección con calzado deportivo con cordones, traje de neopreno, casco de seguridad y arnés con cuerda para algunos tramos. Ya, luego, como decimos, que cada cual haga lo que considere oportuno.

Pero sigamos: la senda fluvial abarca unos tres kilómetros, por lo que se completa fácil en dos horas y media; si se tarda es porque iremos disfrutando mucho. En esta ruta, debemos tenerlo en cuenta, nos vamos a mojar sí o sí y atravesaremos zonas a nado donde, si medimos lo que miden las personas estándar, no haremos pie. Por lo que si queremos mantener secos nuestros amadísimos móviles de última generación lo mejor es llevar bolsas estancas.

Pero las Angosturas no nos reservan nada que no se pueda superar con responsabilidad: si no sabemos nadar, o lo hacemos con dificultad, lo mejor es acudir a alguna empresa turística especializada que organice rutas en la zona. Antes también se podían recomendar unos manguitos, pero las normas del Ayuntamiento de Benahavís prohíben el uso de flotadores y similares.

El trazado fluvial genera numerosas pozas y zonas de paso donde la naturaleza debería ser la única protagonista. Dos arroyos principales conforman el río Guadalmina, lo que da pie a un torrente con caudal permanente y vigoroso, potenciado por las propias estrecheces de los accidentes calizos. 

Hay que tener en cuenta que tenemos que atravesar zonas donde no haremos pie y que el agua puede estar muy fría. Diputación de Málaga

Otro punto a tener en cuenta, y por ello se recomienda usar neopreno, es que en el tramo medio del río existen unos marcados meandros que, como la denominación de "angosturas" deja bien a las claras, son estrechos y elevados y que evitan que la luz solar incida en el fondo. Esto provoca que la temperatura del agua sea bastante baja, lo que hace que incluso en verano podamos pasar frío. 

Resto de prohibiciones y normas

Como hemos dicho, los paseos por las Angosturas del Guadalmina se convirtieron de un tiempo a esta parte en un comodín senderista: aptos para todos y para todo tipo de capacidades físicas, suponían la opción primera para que los miembros de una familia normativa realizaran juntos una ruta fluvial cuando no tenían otra cosa mejor que hacer.

Además, de igual modo que en el resto de cursos fluviales del entorno, la absurda mano del hombre ha ido condicionando el paisaje debido a las construcciones de los alrededores y a su imperiosa necesidad de agua. Lo que repercute en la vegetación de la zona, que sufre cierta degradación, y sólo en periodos de lluvias entrega el Guadalmina sus aguas al Mediterráneo.

Los saltos no están recomendados, pero siempre hay quien se arma de valor. F. M. R.

Ante esto, las normas impuestas por la casa consistorial benahavileña no son tan descabelladas: aparte de prohibir el acceso a las personas con síntomas de Covid-19, a hacer obligatorio el uso de mascarilla y mantener la distancia interpersonal de seguridad, ha prohibido la entrada de mascotas (lo sentimos: tendremos que refrescar a nuestro perrito en alguna de las playas caninas de la provincia), fumar, hacer fuegos, acampar, llevar envases de vidrio, arrojar basura… y, bueno, las cosas normales que la gente civilizada ya no debería hacer en pleno siglo XXI. 

Pero como siempre hay energúmenos, no está de más recordar estas prohibiciones, no porque este tipo de personas vaya a dejar de hacer el ganso, sino para poder denunciarlas tranquilamente. Porque, vamos, respetar el medio ambiente no es que sea tan difícil: definitivamente, hay algo roto en el interior de esos individuos que van al campo para dejarlo lleno de basura.