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El obispo emérito de Málaga Jesús Catalá estuvo a punto de morir entre finales de abril y principios de mayo. Fue intervenido de un pólipo en la vejiga el pasado 22 de abril. Todo fue, a priori, bien.

Pero el 29 de abril tuvo que ser operado de nuevo en la próstata, se infectó, fue nuevamente intervenido y acabó en la UCI del Hospital Vithas Málaga.

Catalá llegó a estar muy mal y se temió por su vida. No obstante, fue reaccionando ante el tratamiento que le pusieron los médicos y con el paso de los días fue mejorando.

Pasó a planta y recibió finalmente el alta el 12 de mayo. Este martes, 8 de julio, casi un mes después de su alta hospitalaria, Catalá, que tiene 75 años, ha querido recibir al equipo médico que le salvó la vida en la Casa Diocesana del Seminario.

Este grupo de profesionales estaba liderado por el Dr. Pablo de Rojas. Han estado con el obispo emérito en un ambiente relajado, compartiendo anécdotas y batallas de estos días tan complicados para Catalá.

El obispo emérito ha agradecido a todo el personal médico de este hospital "el gran trato profesional y humano que recibió".