Málaga

Agredir, física o verbalmente, a un profesional sanitario que está para ayudar a las personas en momentos de dificultad está fuera de toda lógica. Pero lamentablemente ocurre. Y más de lo que sería deseable. En Málaga se produjeron el año pasado 268 agresiones, según los datos aportados por la Junta de Andalucía. 

Si se analizan solo los números se observan dos tendencias distintas. La primera es que el volumen de agresiones en la provincia malagueña es menor que la registrada en 2019, antes de la pandemia, cuando se contabilizaron 323, 55 más que en 2022.

Sin embargo, si se compara con los años 2020 y 2021 el incremento ha sido muy notable: un 43%. Se ve que los aplausos al personal sanitario por su inmensa labor en los peores momentos del confinamiento por el Covid y en los meses sucesivos se está olvidando. 

Málaga es la segunda provincia andaluza donde se producen más agresiones tras Sevilla (304 en 2022) y está ligeramente por encima de Cádiz (259). La provincia más pacífica es Jaén con 122 agresiones, aunque su población también es mucho menor a la malagueña, la sevillana o la gaditana por lo que hay menos opciones de conflicto. En toda Andalucía hubo el año pasado 1.494 agresiones. 

Amenaza a mujeres, lo más común

El 80% de las agresiones que se producen no son físicas, sino amenazas, aunque eso también provoca un estrés en la persona que la recibe muy alto. El perfil de la persona agredida es claro: mujer y sanitaria. Casi el 80% de las agresiones se realizan a personal sanitario (médicos o enfermeros) -frente al 20% al personal administrativo- y casi el 75% son a mujeres. 

Para intentar paliar esta situación la primera receta debe ser la educación de los ciudadanos. Lamentablemente sigue habiendo miles de personas que no saben qué es eso por lo que hay que recurrir a planes especializados de atención a las personas agredidas. 

Desde la Junta de Andalucía apuntan que hay un Plan de Prevención y Atención frente a las agresiones en el que ha incorporado un programa especial de acompañamiento al profesional agredido. Esta persona acompañará, asesorará y apoyará al profesional que haya resultado agredido tanto desde el punto de vista puramente administrativo -pasos a dar para poner una denuncia- como psicológico. 

En ese plan, en el que participan de forma coordinada los Cuerpos de Seguridad del Estado o los abogados, entre otros colectivos, también se separan las agresiones que han sido realizadas por personas con algún tipo de trastorno psiquiátrico o psicológico de aquellas que, aparentemente, no tienen ningún problema y se han comportado de forma violenta porque han querido. 

Hasta octubre del año pasado se contabilizaron en Andalucía 53 sentencias condenatorias y en 45 casos el delito fue tipificado de atentado. 

Noticias relacionadas