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La princesa Irene de Grecia ha fallecido a los 83 años en el Palacio de la Zarzuela, donde residía desde hace décadas junto a su hermana, la reina Sofía, de quien fue siempre inseparable. Casa Real ha comunicado este 15 de enero la triste noticia.
Hija menor de los reyes helenos Pablo y Federica de Grecia, Irene mantuvo siempre una relación muy estrecha con la reina Sofía, a la que acompañó durante décadas en actos oficiales y desplazamientos privados. Entre ellos, sus estancias en Málaga. La última visita a la ciudad fue en la Semana Santa de 2024.
Fue entonces cuando ambas hermanas disfrutaron de un Jueves Santo completo en la capital de la Costa del Sol. La reina Sofía presidió el desembarco de la Legión Española y el posterior traslado del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, uno de los momentos más emblemáticos de la Semana Santa malagueña.
Irene, algo más delicada de salud, siguió el recorrido sentada, sin perder detalle, mientras su hermana le iba explicando distintos aspectos del desfile procesional. En un instante especialmente emotivo, la reina Sofía se presignó al paso del Cristo por el lugar en el que se encontraban.
Tras los actos religiosos, ambas optaron por un plan mucho más cercano: almorzar en Rocamar, uno de los chiringuitos más conocidos de la zona Oeste de Málaga. Situado a pie de playa en Huelin, el establecimiento se ha convertido en uno de los favoritos de la reina Sofía, que acudió allí en dos ocasiones acompañada por la princesa Irene, disfrutando de la gastronomía local con discreción.
Más allá de sus visitas a Málaga, el estado de salud de Irene de Grecia ya preocupaba desde hacía un tiempo. La princesa llevaba sin aparecer en actos públicos desde febrero de 2025, cuando asistió a la boda de su sobrino Nicolás en Atenas, su última imagen pública.
En sus últimos meses de vida, Irene permaneció siempre arropada por la reina Sofía, que no se separó de su lado en ningún momento. El pasado verano, incluso, la emérita decidió quedarse en Madrid y no pasar todas las vacaciones en Mallorca, rompiendo una tradición familiar que se mantenía desde hacía más de cinco décadas.
