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Las claves

En Pujerra, mayo llega acompañado del buen hacer de unas manos que trabajan entre flores, telas y papel. La asociación de mujeres 'La Alegría Pujerreña' ha recuperado una de las tradiciones más entrañables del municipio este año: 'vestir' la cruz como forma de conmemorar las Cruces de Mayo, devolviendo al calendario local una costumbre que durante años pareció destinada a quedarse sólo en la memoria de los más mayores.

Desde hace unos años, cuando se acercan estas fecha, las integrantes de la asociación se reúnen para decorar la cruz del mirador con flores y adornos elaborados por ellas mismas. Cada detalle, sale de sus propias manos, en un trabajo repleto de paciencia que se ha convertido en todo un homenaje a quienes lo hicieron en su día.

La iniciativa nace de una costumbre profundamente arraigada en el pueblo. Las personas más ancianas de Pujerra cuentan que, siendo ellas niñas, los mayores les hablaban de cuando se 'vestían' dos grandes cruces situadas a las afueras del municipio.

Una se alzaba en un cruce de caminos, en la zona donde hoy se encuentra el Mirador de la Cruz, y la engalanaban los vecinos del Barrio Bajo. La otra, en el entorno del cementerio, era preparada por las gentes del Barrio Alto.

El propósito de la asociación es claro: 'vestir' la cruz cada año, como ya viene haciéndose en varias ediciones consecutivas, para que esta antigua costumbre siga formando parte de la identidad del municipio.

Para que ese hilo no se rompa, resulta fundamental la participación de las nuevas generaciones, dicen, que en el futuro serán las encargadas de preservar las costumbres de Pujerra.

Ligada a esta tradición existe otra de carácter más íntimo y doméstico. Vecinos del pueblo decoran también las pequeñas cruces que tiempo atrás había en la mayoría de las viviendas, adornándolas con envoltorios de papel de dulces, turrones y mantecados.

Una muestra de estas piezas, modestas pero llenas de significado, puede contemplarse hoy en el Museo de la Castaña de Pujerra, donde se conservan como testimonio del ingenio popular y del cariño con que generaciones enteras vivieron la llegada de mayo.